Dada los recientes reformas propuestas por el Ejecutivo federal en México —como transferir tareas civiles al Ejército o terminar con la facultad de la Suprema Corte de invalidar o restarle validez a normas constitucionales— y otras acciones iliberales en que ha llevado a cabo en los últimos años —como debilitar pesos y contrapesos, nominar leales a la Suprema Corte, atacar a organismos autónomos, entre otras—1 mucho se ha comentado sobre la forma como la opinión pública reacciona ante este tipo de acciones. En este artículo analizo por qué un porcentaje no menor de la opinión pública en México apoya estas acciones, aun cuando erosionan las normas democráticas.
Específicamente, este artículo analiza el importante papel que la identidad partidista tiene en la opinión pública, la cual hace que los votantes acepten o rechacen este tipo de acciones dependiendo de si el gobierno que propone ese tipo de reformas comparte su afiliación partidista. Los datos de este artículo se basan en el Estudio Nacional Electoral de México (ENEM), encuesta postelectoral representativa a nivel nacional que es parte del Estudio Comparado sobre Sistemas Electorales (CSES, Comparative Study of Electoral Systems) y una encuesta original realizada durante la campaña presidencial de 2018 que analiza un escenario en el cual los votantes juzgaron una reforma hipotética que debilitaba abiertamente la democracia en México.

¿Por qué parte de la opinión pública puede apoyar acciones que abiertamente violan las normas democráticas?
La erosión de la democracia por autoridades que han sido democráticamente electas se ha convertido recientemente en la forma más común del quiebre de las democracias, tales como el caso de Venezuela durante el chavismo, Perú durante el fujimorismo, la Polonia de Jarosław Kaczyński, la Hungría de Viktor Orbán, entre otros ejemplos.2 En estos casos, los líderes de esos países abiertamente han debilitado los contrapesos democráticos —limitando a la oposición, restringiendo a los medios, controlando el Congreso o el Poder Judicial, y restringiendo la competencia electoral. Esta es la forma como las democracias mueren, tal como lo argumentan Levitsky y Ziblatt;3 este proceso constituye una regresión autoritaria gradual, en la cual, si los votantes no castigan a quienes violan las normas democráticas, puede envalentonar a los políticos para que continúen en sus esfuerzos para debilitar la democracia.
Lo interesante de estos casos es que muchas de estas acciones que abiertamente debilitan la democracia pueden gozar de un fuerte respaldo entre la opinión pública. Como argumenta Svolik,4 es difícil que todos los votantes actúen como un contrapeso —sobre todo los votantes que simpatizan con el partido en el gobierno—, particularmente en países polarizados. Ya sea que la polarización esté sustentada en temas sociales o económicos —raza, clase social, división urbano/rural— o por divisiones programáticas o personalistas, los votantes tendrán que elegir, como argumenta Svolik, entre dos opciones válidas pero que entran en conflicto: democracia o intereses partidistas. En ese sentido, en sociedades polarizadas, no es inusual que los votantes sacrifiquen la democracia en favor de los intereses del gobernante que apoya sus intereses partidistas.
Y no sólo eso. Cuando la opinión pública se encuentra ante una posible acción gubernamental que debilite la democracia, es perfectamente posible que la gente subestime los efectos negativos de dichas acciones o incluso que consideren que esos efectos en realidad no son tan negativos (dado que el partido que lo patrocina es su partido político favorito). Este proceso es conocido en estudios de opinión pública como “razonamiento motivado”5 e implica que muchos ciudadanos perciben y juzgan los eventos que suceden durante el debilitamiento de una democracia con un sesgo partidista. En otras palabras, cuando los gobiernos proponen medidas para debilitar los pesos y contrapesos, muchos individuos procesan dicha información con el objetivo de llegar a una conclusión predefinida o incluso pueden moldear esa información para que sea consistente con sus lealtades partidistas.6 Ante una disyuntiva como debilitar la democracia por un lado, o apoyar sus intereses partidistas por el otro, muchas personas suelen apoyar esa segunda alternativa, aunque eso signifique debilitar la democracia, ya que ese tipo de acciones avanza los intereses de su partido político.7
En el caso de México, como sostienen diversos trabajos recientes, pareciera que existe un proceso gradual de autocratización o erosión de la democracia. Desde que inauguró su gobierno, López Obrador ha concentrado el poder en el Ejecutivo y ha atacado a los jueces8 y ha debilitado a los organismos gubernamentales autónomos que tienen un rol de vigilancia en la administración pública. Aun cuando su partido controla la mayoría del Congreso, su gobierno también ha buscado debilitar a la Suprema Corte al nominar a leales.9 Además, como lo sugieren otros trabajos,10 el gobierno de López Obrador ha erosionado las condiciones de política y deliberación plural dada la propensión del presidente de demonizar a la oposición y a los medios críticos a su gobierno y, en general, a su renuencia a reconocer opiniones disidentes como legítimas.
Una primera pregunta empírica es analizar qué tan robustas son las actitudes democráticas entre la opinión pública en México, sobre todo en un contexto de creciente erosión de la democracia. Para analizar dichas actitudes, en primera instancia, la Gráfica 1 reporta los resultados de una pregunta que el Barómetro de las Américas (LAPOP), levantada por la Universidad de Vanderbilt, ha medido consistentemente en México desde 2010. Esta pregunta busca identificar aquellas personas que justificarían que el presidente del país cierre el Congreso y gobierne sin él, dado un contexto difícil para el país. Como se puede observar, un porcentaje no menor del electorado en México justifica que se gobierne sin el Congreso. Y, de hecho, llama la atención que en su levantamiento de 2019 —cuando Enrique Peña Nieto ya no era el presidente sino Andrés Manuel López Obrador— la cifra aumentó hasta el 28 % de los entrevistados. La Gráfica 2 muestra los resultados de la Encuesta Nacional Electoral de México (ENEM),11 levantada por el CIDE, que replicó la pregunta de LAPOP en su levantamiento de 2021. De manera consistente con los resultados de LAPOP, la ENEM identifica que 32 % del electorado en México justificaría que el presidente de México cerrara el Congreso y gobernara sin él, la cual es una medida abiertamente antidemocrática.
La Encuesta Nacional Electoral de 2021 también incluyó dos preguntas adicionales que miden las actitudes democráticas de la opinión pública, aunque en temas relacionados con la libertad de expresión y los contrapesos en un sistema democrático. Como se observa en las Gráficas 3 y 4, 44 % de la opinión pública en México considera que el presidente Andrés Manuel López Obrador no debería estar limitado por los jueces, y 47 % de la opinión pública en México está de acuerdo con que los medios de comunicación deben ser limitados cuando sean muy críticos del presidente. Estos datos muestran que hay una porción de la opinión pública en México que expresa acuerdo con medidas iliberales que no son consistentes con normas democráticas.
Gráfica 1. Apoyo a Cerrar el Congreso en México (LAPOP 2010-2019)
Gráfica 2. Apoyo a Cerrar el Congreso en México (ENEM 2021)
Gráfica 3. Actitudes democráticas en México (ENEM 2021)
Gráfica 4. Actitudes democráticas en México (ENEM 2021)
Actitudes democráticas e identidad partidista en México
Además de los datos anteriores, levanté una encuesta telefónica representativa a nivel nacional realizada durante la pasada campaña presidencial de 2018.12 En ella analicé las actitudes de los votantes en torno a una reforma hipotética que busca explícitamente debilitar la democracia: desaparecer el Congreso. Es de resaltar que, si bien López Obrador nunca ha propuesto dicha medida, la encuesta busca estimar el porcentaje de personas que justificarían ese escenario hipotético. A diferencia de la sección anterior, a la mitad de la muestra describí ese escenario en sentido genérico: que el “presidente del país” cerraría el Congreso y gobernaría sin él dado un contexto difícil para el país. A la segunda mitad de la muestra le especifiqué que el presidente del país era Andrés Manuel López Obrador. Este diseño de la encuesta —que se levantó una semana antes de la elección presidencial de 2018— busca encontrar si los entrevistados, sobre todo quienes son del mismo partido que el presidente López Obrador, justifican más el cierre hipotético del Congreso en México, cuando se hace referencia explícito que el presidente es López Obrador.
Tratamiento 1. (Genérico, sin nombres). En una escala entre 0 y 10, donde 0 significa que no se justifica y 10 que sí se justifica, en su opinión, cuando el país enfrente momentos difíciles, ¿se justificaría o no se justificaría que el presidente del país cierre el Congreso y gobierne sin el Congreso?
Tratamiento 2 (AMLO como presidente). En una escala entre 0 y 10, donde 0 significa que no se justifica y 10 que sí se justifica, en su opinión, si López Obrador gana la Presidencia, cuando el país enfrente momentos difíciles, ¿se justificaría o no se justificaría que López Obrador cierre el Congreso y gobierne sin el Congreso?
De manera consistente con la teoría de razonamiento motivado e identidad partidista, los votantes lopezobradoristas de Morena juzgan de manera distinta el mismo acto cuando el nombre de López Obrador no se menciona que cuando se refiere explícitamente que él cerraría el Congreso para gobernar. Cuando no se menciona el nombre del presidente, los votantes lopezobradoristas calificaron las acciones como nada justificable (1.9 en la escala 0 a 10, ver Gráfica 1); cuando se les mencionó explícitamente el nombre de Andrés Manuel López Obrador, aumentó a 4.7, una diferencia sustantiva de casi 3 puntos en la escala 0 a 10. Si bien entre morenistas la justificación de cerrar el Congreso aumentó significativamente, es necesario resaltar que 4.7 aún sigue siendo una posición media en la escala 0 a 10. En el caso de los votantes panistas, priistas e independientes, en ambos escenarios calificaron el acto como no justificable.
Gráfica 5. Apoyo a Cerrar el Congreso en México
(Escala 0: No se Justifica – 10: Sí se justifica)
Una vez que se ha confirmado que la identidad partidista efectivamente genera incentivos para justificar en mayor medida una acción iliberal de un gobernante del mismo partido, a continuación se identificaron si hay votantes de Morena que justifican más el hipotético cierre del Congreso: votantes de Morena con alta identidad partidista, con alto nivel de polarización y diferentes niveles de información política (sólo se reportan en este texto los resultados por información política).13 Únicamente se observa una diferencia significativa en el caso de los niveles de información política (ver Gráfica 6). Los votantes de Morena con altos niveles de información política no justifican para nada que se cierre el Congreso, tanto cuando se menciona explícitamente a López Obrador como cuando no se le menciona. Sin embargo, entre votantes de Morena con bajos niveles de información sí hay una diferencia muy sustantiva: cuando no se menciona a López Obrador, no se justifica que se cierre el Congreso (2.2 en la escala 0 a 10), pero cuando sí se menciona explícitamente a López Obrador como quien gobernaría sin el Congreso, aumenta sustantivamente la justificación del cierre del Congreso, un 7.3 en la escala 0 a 10.
Gráfica 6. Apoyo a Cerrar el Congreso en México
(Escala 0: No se Justifica – 10: Sí se justifica)
Sólo entre votantes que se identifican con Morena
Estos resultados reflejan la forma en que muchos votantes juzgan actos políticos y forman preferencias políticas: cuando un miembro de su “equipo” partidista participa en un acto que erosiona la democracia, los votantes suelen procesar la información con el objetivo de llegar a una conclusión particular. Muchos votantes moldean la información para que sea consistente con sus lealtades partidistas. Esto habla del papel preponderante de la identidad partidista en el proceso de formación de opinión pública. Si bien diversos estudios de opinión pública argumentan que la identidad partidista ayuda a los votantes a entender los fenómenos políticos dado que simplifica la realidad política, también puede ocasionar que los ciudadanos apoyen acciones que ponen en entredicho las normas democráticas.
Más aún: estos resultados también subrayan la importancia de los niveles de información. Sólo aquellos votantes de Morena con menos nivel de información política parecen justificar el escenario hipotético que se describió en este artículo: el cierre del Congreso. Esto se explica potencialmente porque los votantes con menos información política no necesariamente conocen las implicaciones tan negativas que tendría el cierre de uno de los poderes del Estado mexicano. Otra alternativa es que dichos votantes son los más leales a su partido y, por lo tanto, quienes más anteponen sus intereses partidistas a la democracia: dos preferencias válidas, en principio, pero que, en este caso en particular, se contraponen.
Rodrigo Castro Cornejo
Profesor-investigador de la División de Estudios Políticos en el CIDE y coinvestigador principal del Estudio Nacional Electoral de México
1 Entre otros trabajos, ver Sánchez Talanquer, M. “Mexico 2019: Personalistic Politics and Neoliberalism from the Left”, Revista de Ciencia Política, 40(2), 2020; Sánchez Talanquer, M., y Greene, K. F. “Is Mexico Falling into the Authoritarian Trap?”, Journal of Democracy, 32(4), 2021, pp. 56-71. Petersen, G., y Somuano, F. “¿Desdemocratización mexicana? Pandemia, hiperpresidencialismo e intentos por reconstruir un sistema de partido dominante”, Revista de Ciencia Política, 41(2), 2021, pp. 353-376; Aguilar Rivera, J. A. “Dinámicas de la autocratización: México 2021”, Revista de Ciencia Política, 42(2), 2022
2 Bermeo, N. “On democratic backsliding”, Journal of Democracy, 27(1), 2016, pp. 5-19; Diamond, L., Plattner, M. F. y Rice, C. Democracy in decline? Johns Hopkins University Press, 2015; Gamboa, L. “Opposition at the Margins: Strategies against the Erosion of Democracy in Colombia and Venezuela”, Comparative Politics, 49(4), 2017, pp. 457-477; Levitsky, S., y Ziblatt, D. How democracies die, 2018, Broadway Books.
3 Levitsky, S., y Ziblatt, D. ob. cit
4 Svolik, M. W. “Polarization versus democracy”, Journal of Democracy, 30(3), 2019, pp. 20-32; Graham, M. H., y Svolik, M. W. “Democracy in America? Partisanship, polarization, and the robustness of support for democracy in the United States”, American Political Science Review, 114(2), 2020, pp. 392-409.
5 Por ejemplo: Kunda, Z. “The case for motivated reasoning.” Psychological Bulletin,108(3), 1990, pp. 480–498; Lodge, M., y Taber, C. S. “Three steps toward a theory of motivated political reasoning” en Lupia, A., McCubbins, M. V., y Popkin, S. L. (Eds.), Elements of reason: Understanding and expanding the limits of political rationality, Cambridge University Press, 2000.
6 Por ejemplo: Green, D., Palmquist, B., y Schickler, E. Partisan Hearts and Minds: Political Parties and the Social Identities of Voters, Yale University Press, 2002.
7 Ver Svolik, M. W. “Polarization versus democracy”, Journal of Democracy, 30(3), 2019, pp 20-32.
8 Albertus, M., y Grossman, G. “The Americas: When Do Voters Support Power Grabs?”, Journal of Democracy, 32(2), 2021, pp. 116-131.
9 Ver, por ejemplo, “Tres consecuencias de ampliar el mandato de Zaldívar” en El Universal y “El Poder Judicial ante la erosión de la democracia” en Gatopardo.
10 Sánchez Talanquer, ob. cit.
11 La ENEM es realizada por el CIDE cada tres años y se levanta días después de las elecciones presidenciales o legislativas, según sea el año electoral. En esta edición, la ENEM 2021 se levantó una semana después de las elecciones intermedias de junio del año pasado.
12 La encuesta tuvo una muestra de 800 entrevistados y se levantó en junio de 2018, la semana anterior a la elección presidencial. Para levantar las encuestas telefónicas se contrató a la firma encuestadora BGC Beltrán, Juárez y Asocs. Las muestras tienen una representatividad a nivel nacional de la población con teléfono en su vivienda. Los “brazos” alrededor de cada punto corresponden a intervalos de confianza al 95 %. Las Gráficas 5 y 6 son producto de un modelo de regresión lineal.
13 Los niveles de información política de los entrevistados se miden por medio de las siguientes tres preguntas: Con lo que usted sabe, ¿cuáles son las dos cámaras que tiene el Congreso en México? Con lo que usted sabe, ¿cuáles son las dos cámaras que tiene el Congreso en México? ¿Usted sabe cuántos años dura un diputado en su cargo?





