Mucho se ha discutido en torno a si la reciente legislación sobre inclusión paritaria para las candidaturas en las gubernaturas de los estados ha tenido algún efecto negativo entre el electorado. Específicamente, si se ha registrado una reacción negativa —o backlash — en los estados con una mayoría de mujeres candidatas compitiendo por las gubernaturas, particularmente entre votantes con actitudes sexistas. Esto ha sido motivado por imágenes como aquella en la que un votante parece quejarse porque sólo hay mujeres compitiendo para la gubernatura de su estado durante el pasado proceso electoral. Este artículo, basado en los resultados de la Encuesta Nacional Electoral de México (ENEM), no encuentra que la inclusión paritaria por género tenga algún efecto negativo entre el electorado, incluso entre los votantes que registran altos niveles de sexismo. En particular, no se encuentra que la presencia mayoritaria de mujeres en la boleta electoral tenga efecto alguno en las tasas de participación electoral, ni en la evaluación de las elecciones como espacio de representación, ni en la percepción sobre la importancia del voto como mecanismo para influir en lo que sucede en el país.

La nueva legislación sobre inclusión paritaria
En México las mujeres están subrepresentadas en la política. Por ejemplo, entre 1979 y 2019 sólo nueve mujeres han sido gobernadoras de algún estado del país. En este contexto, la Constitución se reformó en 2019 para garantizar que la mitad de los cargos de toma de decisiones políticas sean ocupados por mujeres. Esta reforma, conocida como “Paridad en Todo” e implementada por primera vez en las elecciones de 2021, establece que los partidos políticos tienen que postular candidatos y candidatas de acuerdo con el principio de paridad para que la boleta electoral refleje la composición de la población en México.
El cuadro 1 muestra la gran presencia de mujeres en las elecciones para elegir gubernaturas en México en los procesos electorales de 2021 y 2022. En el primer ciclo electoral compitieron un total de 115 personas, de las cuales 54 fueron mujeres y 61 hombres; es decir, aproximadamente el 47 % de las candidaturas correspondieron a mujeres. Las mujeres figuraron mayoritariamente en la boleta para elegir las gubernaturas de Campeche, Chihuahua, Colima, Querétaro, Tlaxcala y Zacatecas, y seis candidatas resultaron electas en Baja California, Campeche, Chihuahua, Colima, Guerrero y Tlaxcala. En 2022 seis estados renovaron sus gubernaturas. En estas elecciones compitieron 13 mujeres y 14 hombres; dos de ellas fueron electas en Aguascalientes y Quintana Roo. En los siguientes apartados analizamos si la presencia paritaria de mujeres tuvo algún efecto en el electorado, sobre todo en términos de la participación electoral y de su evaluación de las elecciones como espacio de representación.
Cuadro 1. Candidatos y candidatas a gubernaturas en la elección de 2021 y 2022
|
Estado |
Año de la elección |
Número de |
Número de |
Total de |
Gobernador/a |
Partido/Coalición |
| Baja California |
2021 |
3 |
4 |
7 |
Marina del Pilar Ávila |
Morena-PT-Verde |
|
Baja California Sur |
2021 |
3 |
7 |
10 |
Victor Castro |
Morena-PT |
|
Campeche |
2021 |
4 |
3 |
7 |
Layda Sansores |
Morena-PT |
|
Chihuahua |
2021 |
4 |
3 |
7 |
Maru Campos |
PAN-PRD |
|
Colima |
2021 |
5 |
2 |
7 |
Índira Vizcaíno |
Morena-NA |
|
Guerrero |
2021 |
4 |
4 |
8 |
Evelyn Salgado |
Morena |
|
Michoacán |
2021 |
1 |
6 |
7 |
Alfredo Ramírez Bedolla |
Morena-PT |
|
Nayarit |
2021 |
4 |
4 |
8 |
Miguel Ángel Navarro |
Morena-PT-Verde-NA |
|
Nuevo León |
2021 |
3 |
4 |
7 |
Samuel García |
Movimiento Ciudadano |
|
Querétaro |
2021 |
7 |
3 |
10 |
Mauricio Kuri |
PAN |
|
San Luis Potosí |
2021 |
2 |
7 |
9 |
Ricardo Gallardo |
PT-Verde |
|
Sinaloa |
2021 |
3 |
5 |
8 |
Ruben Rocha |
Morena-PAS |
|
Sonora |
2021 |
1 |
5 |
6 |
Alfonzo Durazo |
Morena-PT-Verde |
|
Tlaxcala |
2021 |
6 |
1 |
7 |
Lorena Cuéllar |
Morena-PT-Verde-NA |
|
Zacatecas |
2021 |
4 |
3 |
7 |
David Monreal |
Morena-PT-Verde-NA |
|
Aguascalientes |
2022 |
5 |
0 |
5 |
Teresa Jimenez |
PAN-PRI-PRD |
|
Durango |
2022 |
2 |
1 |
3 |
Esteban Villegas |
PAN-PRI-PRD |
|
Hidalgo |
2022 |
1 |
3 |
4 |
Julio Menchaca |
Morena-PT-NA |
|
Oaxaca |
2022 |
2 |
5 |
7 |
Salomón Jara |
Morena-PT-Verde-UP |
|
Quintana Roo |
2022 |
3 |
2 |
5 |
Mara Lezama |
Morena-PT-Verde-FPM |
|
Tamaulipas |
2022 |
0 |
3 |
3 |
Americo Villareal |
Morena-PT-Verde |
Fuentes: Institutos Electorales Estatales y El Financiero
Imagen 1. Boleta electoral con participación mayoritaria de mujeres (Aguascalientes 2021)

Fuente: Boleta Electoral en Aguascalientes (2021-22)
¿Qué opina la opinión pública sobre la inclusión paritaria en las elecciones?
Los datos de este texto provienen del Estudio Nacional Electoral de México 2021 (ENEM), encuesta postelectoral representativa a nivel nacional que es parte del Estudio Comparado sobre Sistemas Electorales (CSES, Comparative Study of Electoral Systems). La ENEM es realizada por el CIDE cada tres años y se levanta días después de las elecciones presidenciales o legislativas, según sea el año electoral. En esta edición, la ENEM 2021 se levantó una semana después de las elecciones intermedias de junio del año pasado. Además de la encuesta nacional, este año se incluyó un dominio especial de estudio en uno de los estados en el cual compitieron una amplia mayoría de candidatas a la gubernatura del estado. Específicamente, esta encuesta se realizó en el estado de Tlaxcala, donde seis de las siete candidaturas fueron mujeres y donde se podría registrar algún tipo de reacción negativa en el electorado, sobre todo entre aquellos votantes que registren actitudes sexistas.
Como se ve en la gráfica 1, la amplia mayoría de los entrevistados expresa acuerdo en que los partidos sean obligados por la legislación electoral a nominar igual número de hombres que de mujeres a las elecciones de gubernaturas (totalmente/algo de acuerdo, 87 %). Adicionalmente, la gráfica 2 muestra que la mayoría de los votantes también expresa satisfacción con el hecho que seis de las siete candidaturas para la gubernatura hayan sido mujeres (totalmente/algo de acuerdo, 89 %). Sin embargo, dado un posible sesgo de deseabilidad social (social desirability bias), en el que algunos entrevistados podrían estar en desacuerdo con la legislación paritaria, pero no admitirlo durante la encuesta, la siguiente sección de este texto analiza posibles efectos indirectos en la participación electoral y sus actitudes políticas. El análisis también considera posibles efectos que se pudieran concentrar entre un subconjunto del electorado, por ejemplo, en razón de género y de sus actitudes sexistas.
Gráfica 1. Opinión sobre la inclusión paritaria en las candidaturas de gobernador(a)
Gráfica 2. Opinión sobre la proporción de candidatas y candidatos a la gubernatura
Actitudes sexistas y el comportamiento de los votantes
Previo a analizar el efecto de las actitudes sexistas en la participación electoral y el voto es preciso mencionar que la literatura distingue varios tipos de sexismo. En este artículo analizamos el sexismo hostil y el sexismo benevolente. El sexismo hostil busca preservar la dominación de los hombres sobre las mujeres y es expresado a través del resentimiento en contra de las mujeres que transgreden los roles de género tradicionales. Por lo mismo, quienes tienen actitudes sexistas hostiles expresan apatía hacia las mujeres que no aceptan esos roles tradicionales y consideran que las mujeres buscan usurpan el poder de los hombres y controlarlos mediante la sexualidad o la ideología feminista.1 El sexismo benevolente es una forma de sexismo más sutil que es expresado al poner en un pedestal a las mujeres que desempeñan roles de género tradicionales. En ese sentido, el sexismo benevolente idealiza a las mujeres como criaturas hermosas y puras pero, al mismo tiempo, las considera delicadas y débiles, como alguien que necesita de la protección masculina.2 Para efectos de este texto, esperamos que aquellos votantes que tengan actitudes sexistas —hostiles o benevolentes— puedan mostrar oposición a que las mujeres ocupen cargos con poder de tomar decisiones, aunque desde distintas perspectivas.
El tema del sexismo en las elecciones ha cobrado especial relevancia en el mundo, particularmente en las campañas en Estados Unidos, en tanto que los votantes con valores altos en la escala de actitudes sexistas hostiles registran mayor probabilidad de votar por la candidatura de Donald Trump y el partido Republicano.3 Otros estudios también identifican el sexismo como una variable que afecta la participación electoral de manera diferenciada según la identificación partidista.4 Dado el auge del movimiento #MeToo, y otros eventos como el polémico nombramiento de Brent Kavanaugh (quien fue acusado por agresión sexual) como juez de la Suprema Corte de Justicia, en las recientes elecciones los demócratas con bajos niveles de sexismo han votado en mayor porcentaje que aquellos con altos niveles de sexismo, mientras que los republicanos con altos niveles votan en mayor porcentaje que aquellos con bajos niveles.5
En México hay menos estudios sobre la relación entre el sexismo y el comportamiento de los votantes, pero dado el machismo prevaleciente en la sociedad mexicana y la subrepresentación de las mujeres en puestos de toma de decisiones, es plausible afirmar que el sexismo podría tener alguna relación con la participación electoral y el voto, sobre todo tras las reformas de inclusión paritaria en materia electoral. En un contexto tan novedoso al ver una boleta electoral mayoritariamente integrada por mujeres, el electorado más sexista pudo sentirse insatisfecho y decidir no votar.
Encuesta Nacional Electoral de México (ENEM)
Como se refirió anteriormente, la Encuesta Nacional Electoral de México incluyó una sobremuestra de estudio en el estado de Tlaxcala, entidad en la que los partidos políticos nominaron mayoritariamente a mujeres para la gubernatura del estado. Específicamente, se incluyeron dos baterías de preguntas que buscan medir las actitudes de los entrevistados tanto en la dimensión de sexismo hostil como benevolente. Por ejemplo, la gráfica 3 reporta las actitudes sexistas hostiles en las que, si bien no es una mayoría del electorado, hay porcentajes no menores que considera que “las mujeres buscan favores especiales bajo el disfraz de la ‘igualdad’” (46 %), “las mujeres causan más problemas del que resuelvan cuando se quejan de que no las toman en cuenta” (46 %), “las mujeres exageran los problemas que en tienen en su lugar de trabajo” (39 %), y que “las mujeres no buscan la igualdad sino ganar poder para controlar a los hombres”(27 %).
Gráfica 3. Actitudes Sexistas Hostiles
La batería que se reporta en la gráfica 4 se enfoca en el sexismo benevolente del electorado, el cual ve a la mujer como un sujeto al que hay que proteger y cuidar. Este tipo de sexismo está bastante generalizado en la opinión pública. Por ejemplo, una mayoría de los entrevistados considera que “las mujeres deben ser protegidas por los hombres”(77 %), que “las mujeres, comparadas con los hombres, tienen una mayor sensibilidad”(77 %), que “en caso de emergencia, las mujeres deben ser rescatadas primero”(71 %), que “los hombres deben proveer económicamente a las mujeres”(68 %), y que “la mayoría de las mujeres tienen una inocencia que pocos hombres poseen”(63 %).
Gráfica 4. Actitudes Sexistas Benevolentes
Ahora bien, para agregar las respuestas individuales de cada batería en una sola medida de sexismo hostil y sexismo benevolente, se generó un índice aditivo para cada batería y los resultados se reportan en la gráfica 5. Como puede verse, los hombres registran un nivel más alto tanto de nivel de sexismo hostil (promedio entre hombres=0.45, mujeres=0.36) como de sexismo benevolente (promedio entre hombres=0.81, mujeres=0.62). Entre mujeres, el nivel de sexismo hostil no es tan extendido, pero tampoco es menor: alrededor del 21 % de las mujeres entrevistadas se ubican por arriba del 0.7 en la escala 0-1. En tanto que el sexismo benevolente también es prevalente entre las mujeres, pero en menor grado que los hombres.
Gráfica 5. Índices de Sexismo Hostil y Benevolente
(Escala 0-1)
A continuación, se analiza si quienes reportan mayor nivel de actitudes sexistas tienden a reportar (1) menor satisfacción con las opciones disponibles en la boleta electoral, (2) menor percepción que el voto sirve para cambiar las cosas y (3) una menor tasa de participación en la elección para la gubernatura del estado. Para simplificar la interpretación de los resultados, se identificaron cuatro niveles de sexismo de acuerdo a los percentiles 25, 50 y 75 de cada índice.6 En las gráficas 6, 7 y 8 los resultados representados en el eje vertical de cada panel van de 0 a 1, donde 1 representa la máxima probabilidad de haber participado en la elección para elegir gubernaturas (gráfica 6), la máxima satisfacción con las opciones políticas en la boleta electoral (gráfica 7) y el nivel máximo de percepción que el voto sí sirve para cambiar las cosas (gráfica 8). Por su parte, el valor de 0 corresponde al nivel mínimo de participación/satisfacción/percepción, respectivamente. Los “brazos” alrededor de cada punto corresponden a intervalos de confianza al 95 %. Dichos resultados son producto de un modelo de regresión lineal.7
Dado que la elección de la gubernatura en Tlaxcala seis de las siete candidaturas fueron encabezadas por mujeres, se esperaría que quienes cuentan con alto nivel de actitudes sexistas hostiles tuvieran menor probabilidad de participar en la elección, menor satisfacción con las opciones políticas en la boleta electoral y una percepción negativa sobre el voto como mecanismo para cambiar las cosas. Sin embargo, no se encontró evidencia alguna. En otras palabras, no hay una reacción negativa a las candidaturas paritarias por género, ni siquiera entre los votantes con mayor probabilidad de experimentar un backlash.
Como puede verse en las gráficas 6, 7 y 8, ni entre mujeres ni entre hombres se registra una asociación negativa entre sexismo hostil y participación. A pesar de la presencia mayoritaria de mujeres en la boleta, no se registra una probabilidad menor de participación entre quienes reportan una visión excluyente de la participación de la mujer en la esfera pública (gráfica 6). Tampoco se registra una menor satisfacción con las opciones de la boleta electoral (gráfica 7) ni un menor sentido de eficacia política, es decir, que consideren en menor medida que las elecciones y el voto sirven para cambiar las cosas (gráfica 8).
En el caso del sexismo benevolente, tampoco se registran resultados estadísticamente significativos entre las actitudes sexistas y las tres variables dependientes de este texto. Sólo se registra entre los hombres una ligera asociación entre sexismo benevolente y estar satisfecho con las opciones políticas en la boleta electoral, pero esta relación es positiva. Es decir, quienes reportan una visión más tradicional de las mujeres —como alguien que tiene que protegerse— están más satisfechos con las opciones de la boleta electoral. Esta relación también se registra ligeramente entre mujeres y su probabilidad de participación en las elecciones. Este resultado probablemente se relaciona con la actitud positiva, aunque conservadora en términos de su rol en una sociedad, que podrían tener estos votantes ante la presencia mayoritaria de mujeres en la boleta electoral.
Gráfica 6. Efecto de Sexismo en la Participación Electoral
Gráfica 7. Efecto de Sexismo en Satisfacción con Opciones en la Boleta Electoral
Gráfica 8. Efecto de Sexismo en Percepción que el Voto Importan
Conclusión
Este artículo constituye una primera aproximación para entender el efecto de las actitudes sexistas en la participación electoral y voto en México desde que entró en vigor la legislación sobre inclusión paritaria. Los resultados sugieren que las y los votantes que tienen niveles altos de sexismo hostil no tienen menor probabilidad de participar en la elección, ni menor satisfacción con las opciones políticas en la boleta electoral ni una percepción negativa sobre las elecciones y como mecanismo para cambiar las cosas. Una posible explicación es que el tema del sexismo no haya sido politizado; por lo tanto, no es una variable que afecte el comportamiento electoral. Futuros estudios podrán analizar entidades federativas en las que el sexismo fue un tema politizado por las élites políticas, lo que podría acrecentar el valor predictivo del sexismo en el comportamiento de los votantes. Adicionalmente, sería pertinente estudiar si eventos sexistas previos y durante la campaña causan enojo y ver si esta emoción repercute en la participación electoral y en el voto. Finalmente, sería interesante investigar por qué hay una relación positiva (aunque no robusta) entre los hombres con alto nivel de sexismo benevolente y estar satisfecho con las opciones políticas en la boleta electoral de la elección de gubernatura del estado. Una posible explicación es que una mujer electa en el puesto de gobernadora no es necesariamente una amenaza directa al statu quo.
Natasha Konzevik Makowski
Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política del CIDE
Rodrigo Castro Cornejo
Profesor-investigador titular de la División de Estudios Políticos en el CIDE y coinvestigador principal de la Encuesta Nacional Electoral de México (ENEM)
1 Glick, P., y Fiske, S. T. “An Ambivalent Alliance: Hostile and Benevolent Sexism as Complementary Justifications for Gender Inequality”, American Psychologist 56, no. 2, 2001, p. 109.
2 Ídem.
3 Cassese, E. C., y Barnes, T. D. “Reconciling Sexism and Women’s Support for Republican Candidates: A Look at Gender, Class, and Whiteness in the 2012 and 2016 Presidential Races”, Political Behavior 41, no. 3, p. 694.
4 Kam. C. D., y Archer, A. M. “Mobilizing and Demobilizing Modern Sexism and Turnout in the #MeToo Era”, Public Opinion Quarterly, 2021, pp. 173-174.
5 Ibid., p.176.
6 Sexismo hostil: 0.17 (25 %), 0.25 (50 %) y 0.67 (75 %). Sexismo benevolente: 0.53 (25 %), 0.8 (50 %) y 1.0 (75 %).
7 Los resultados que se obtienen por medio de un modelo ordinal logístico son sustancialmente iguales. Las gráficas 6, 7 y 8 son producto de un análisis de regresión lineal en el que también se incluyeron las siguientes variables de control que suelen ser también predictores de la participación política y la eficacia política entre los votantes: género, educación, edad, ser partidista o independiente, ideología, religión, asistencia a la iglesia (religiosidad).







