Votos y estratos: cambio y redistribución de preferencias en la elección de 2021 (2 de 4)

En la primera parte de este estudio se analizó la relación entre el voto partidista y el estrato socioeconómico en las elecciones para diputados de 2018 y 2021. En esta segunda entrega se analiza el efecto del cambio en preferencias entre las elecciones federales por diputados de 2018 y 2021. Para ello, se examinan específicamente aquellas secciones donde los votantes cambiaron de preferencia entre una elección y la siguiente; es decir, donde en 2021 hubo un ganador distinto al de 2018. La pregunta central que aquí se busca responder es: ¿cómo caracterizamos las alternancias políticas a nivel seccional en términos de los grupos socioeconómicos que influenciaron este cambio?

Ilustración: Víctor Solís

Contestar esta pregunta está en el centro de la discusión sobre si las clases medias dieron la espalda al proyecto del gobierno federal en las elecciones pasadas. Pero antes de analizar por estrato socioeconómico aquellas secciones en donde hubo alternancia política, vale la pena cuantificar la magnitud de este cambio en términos del número de secciones que experimentaron alternancia. En 2021, el partido ganador en la elección de diputados federales fue distinto al ganador de 2018 en 20 270 secciones electorales, lo que representa 30 % del total de secciones. Esta cifra incluye los cambios en preferencias ocurridos al interior de las coaliciones; por ejemplo, considera secciones en donde Morena ganó en 2018 y el PVEM en 2021, o viceversa; o donde el PAN ganó en 2018 y el PRI en 2021, o viceversa.

Cuando consideramos solamente a las secciones en donde en 2021 ganó un partido diferente al ganador de 2018 y que no formó parte de una coalición con su predecesor en 2021, tenemos lo siguiente:1 la coalición Juntos Hacemos Historia (JHH), encabezada por Morena, volteó 6592 secciones a su favor, divididas entre Morena (5457), PT (273) y PVEM (862). Por su parte, la alianza Va por México (VPM) lo hizo en 7045 secciones: el PAN volteó 3574; el PRI, 3090; y el PRD, 381. Aquí habría que enfatizar que no en todos los distritos hubo coaliciones por diputados a nivel federal. Desde luego, al ser los perdedores de la elección de 2018, los partidos opositores tienen en principio un margen mayor para cosechar victorias en las secciones.

Esta información se muestra agrupada por partido en la gráfica 1. La altura de cada barra representa las secciones ganadas por el respectivo partido en 2021, mientras que el tono de color de cada segmento de esta barra indica el número de secciones que cada partido ganó en 2018. De la gráfica 1 se desprenden varios resultados: primero, como partido político, Morena es el que más secciones le quitó al resto (5457). Segundo, si bien es inevitable que haya cierto nivel de “canibalismo” al interior de las coaliciones, algunos partidos “canibalizan” en mayor medida. Además, como ya se señaló, no en todos los distritos hubo coaliciones pues, de 300 distritos, los partidos de la alianza VPM fueron en coalición en 219, mientras que JHH lo hizo en 183. Por ello, es normal que el PRI reste secciones al PAN o viceversa, o el Verde a Morena.

Al analizar este efecto de canibalismo al interior de la coalición Va por México (PAN-PRI-PRD), encontramos que las secciones que el PRI le arrebató al PAN representaron 30 % del total de las que el PRI le arrebató todos de los partidos, mientras que las que el PAN le quitó al PRI sumaron 20 %. El PRD, a su vez, restó más secciones al PRI (22.5 %) que al PAN (7.5 %). En la coalición Juntos Hacemos Historia (Morena-PVEM-PT), Morena le arrebató secciones principalmente al PAN (41.8 %) y al PRI (37 %). El PVEM, por su parte, fue más eficaz en conquistar secciones que eran de Morena (44.5 %), que de sus contrincantes, el PAN (20 %) o el PRI (23 %); algo similar a lo que ocurrió con el PT. Por último, casi la mitad de las secciones que Movimiento Ciudadano volteó a su favor estaban en manos de Morena (49 %); MC también fue altamente eficaz en capturar el voto independiente de 2018 (que representó 13 % de las secciones que MC volteó a su favor).

Para analizar el componente de pertenencia a algún grupo socioeconómico en la alternancia seccional, se examinan las variaciones por partido ganador en 2021 y por decil de bienestar. Como se señaló al inicio, la pregunta que se busca responder es: ¿qué sectores socioeconómicos decidieron cambiar su respaldo por cuál partido político? La respuesta está en la información que muestra el panel 1 (hay que advertir al lector que cada gráfica por partido tiene un eje vertical en diferente escala, con el propósito de visualizar de manera independiente las ganancias de cada partido).

El primer resultado es que la mayoría de las secciones que Morena le restó a otros partidos corresponde a los estratos socioeconómicos más bajos, y que esta capacidad de voltear secciones a su favor respecto a 2018 decrece conforme aumenta el nivel socioeconómico. Es decir, en 2021, Morena tuvo más éxito en convencer a los votantes de cambiar de partido a su favor entre los segmentos más pobres, los cuales le arrebató principalmente al PRI y al PAN.

En segundo lugar, encontramos que si bien el PAN le quitó a Morena las secciones ubicadas principalmente en los deciles IX y X —concentradas sobre todo en la Ciudad de México, como se verá en la siguiente entrega—, lo cierto es que logró mermar a Morena un segmento no despreciable de secciones en todos los deciles, aunque con menor eficacia en los primeros.

Un tercer resultado es que, en el caso de Movimiento Ciudadano, las secciones que logró voltear a su favor y que corresponden los deciles más bajos (I y II) provinieron mayoritariamente del PRI y, en segundo lugar, del PAN. Asimismo, las secciones arrebatadas por MC a Morena se ubican entre los deciles III a IX, mientras que los votantes que en 2018 optaron por un candidato independiente y en 2021 votaron por MC se ubican en el decil de mejores condiciones de bienestar (X).

En cuarto lugar, el PVEM volteó sobre todo las secciones más pobres que anteriormente votaron por el PRI. Por otra parte, la mayoría de las secciones que tanto el PRI como el PRD le arrebataron a Morena provienen de los deciles I a III.

Estos resultados nos llevan a plantear algunas conclusiones. Primero, existe una variabilidad importante en preferencias que lleva a que un segmento considerable de secciones alterne de una elección a otra al partido ganador,2 y el volumen de votación volátil que representa este segmento es lo suficientemente relevante para definir victorias a escala local. Estos segmentos bien podrían representar a poblaciones que evalúan de manera más rigurosa el comportamiento de los candidatos y sus partidos, o bien tratarse de redes clientelares que cambian el sentido de su voto de una elección a otra. Segundo, es claro que, en la coalición Va Por México, el PRI es quien pudo arrebatarle más secciones a Morena entre los segmentos pobres, mientras que el PAN lo hizo en los segmentos más ricos, aunque en diferente magnitud y con distintos grados de eficacia. Tercero, en esta elección, Morena tuvo un desempeño marginal mucho mejor en los segmentos pobres, los cuales corresponden en su mayoría a secciones que habían sido ganadas en 2018 por el PRI y el PAN, y, en menor medida, por el PRD. Cuarto, en cuanto a las secciones que se arrebataron entre sí partidos que formaban parte de una coalición (aunque no en todos los distritos), el PRI fue más eficaz en voltear a su favor secciones que eran del PAN, mientras que el Verde hizo lo propio con secciones que antes estuvieron en manos de Morena. Quinto, el traslado de votantes pertenecientes a los deciles IX y X de Morena al PAN sugiere que sí hubo un voto de protesta por parte del 20 % de las secciones electorales con mayor bienestar material y educativo, aunque, como se verá en la tercera entrega, esta tendencia tiene un fuerte componente geográfico. Este grupo podría ser calificado, a partir de ciertos criterios, como “clases medias”; sin embargo, en términos de nuestra medición y al margen de dicho adjetivo, el hecho es que fueron los grupos más favorecidos económicamente los que cambiaron el sentido de su voto de Morena al PAN en la elección de 2021, aunque con los matices que se analizarán a escala regional.

En la tercera entrega de esta serie se analizará la relación entre estratos sociales y voto por partido, así como la concentración geográfica de las alternancias seccionales a nivel estatal.

 

Aleister Montfort
Cofundador de Entropia Ai. Es maestro en análisis computacional y políticas públicas por la Universidad de Chicago; ha sido científico de datos para el Banco Mundial.
En colaboración con Sergio Bárcena Juárez. Profesor-investigador del Tec de Monterrey y cofundador de Buró Parlamentario.

Agradezco los comentarios de Rodrigo López Lule y Rodrigo Franco. La responsabilidad por cualquier error u omisión es del autor.


1 Es decir, si no consideramos las transferencias entre PRI, PAN y PRD, ni entre Morena, el Verde y el PT de una elección a otra.

2 Aunque en este caso no se analiza el efecto de los candidatos.

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Publicado en: Hallazgos