Uno de los mayores retos en el estudio de la violencia criminal en México es el acceso a datos confiables y con metodologías claras. En los primeros años de la “Guerra contra las Drogas”, la discusión giró en torno a los conteos que distintas fuentes periodísticas publicaban. Posteriormente, el gobierno de Felipe Calderón dio a conocer la “Base de Datos de Presuntos Homicidios Relacionados con la Delincuencia Organizada”, cuya transparencia era cuestionable. Sin duda, es un reto medir con claridad y precisión las nuevas dimensiones de la actividad criminal en el país, con sus respectivas complejidades, incluyendo la violencia que el crimen organizado ejerce contra actores políticos. Al respecto, Data Cívica, en colaboración con México Evalúa y Animal Político, presenta una nueva etapa del proyecto Votar entre Balas. A continuación, compartimos sus principales características y algunos de sus hallazgos.

Sistematizando la violencia político-criminal en México
Votar entre Balas sistematiza la diversidad de ataques del crimen organizado contra autoridades y partidos —amenazas, secuestros, desapariciones, ataques armados, atentados y asesinatos— junto con las principales características de sus víctimas. La recopilación de estos datos inicia en 2018 y se actualiza semanalmente. En el sitio del proyecto es ahora posible conocer los datos, visualizar las principales tendencias y distribución geográfica de los ataques, además de acceder a análisis y reportajes periodísticos sobre el tema. Así, Votar entre Balas ofrece un bien público para profundizar en el conjunto de actores y acciones a través de los cuales los grupos criminales buscan incidir en la política local.
El foco de los datos está en: (1) autoridades electas (de Poder Ejecutivo y Legislativo); (2) personas candidatas, militantes y activistas de partidos políticos; (3) personas funcionarias no electas en el conjunto de la administración pública; (4) fuerzas de seguridad atacadas de manera directa y no en un enfrentamiento; (5) familiares de estos grupos anteriores; (6) personas que previamente ocupaban un puesto o una candidatura y que siguen vinculadas con la esfera política, y (7) ataques armados directos a instalaciones gubernamentales o partidistas. De esta manera, la base de datos de Votar entre Balas captura el fenómeno de la “violencia político-criminal”, entendida como el conjunto de ataques que grupos vinculados con el crimen organizado ejercen contra actores políticos, mediante los cuales buscan incidir de manera más amplia en el control de los procesos electorales, las instituciones políticas y los recursos públicos.
La base no puede ni pretende proveer un dato único y verdadero sobre el número de ataques contra actores políticos en el país, particularmente en lo que se refiere al fenómeno de amenazas que suele no salir a la luz en la mayoría de los casos. A pesar de estos retos, la base de datos de Votar entre Balas provee información única y revela tendencias relevantes a reconocer y estudiar, algunas de las cuales exponemos en este texto. Aún más importante, la base de datos es pública, accesible y descargable para todas las personas interesadas en este tema.1 El detalle y transparencia de la base y su anexo metodológico le permite a la persona usuaria dar seguimiento a cada caso y hacer los ajustes necesarios de categorías, según sus necesidades o intereses.
Finalmente, es importante enfatizar que Votar entre Balas no tiene la capacidad de hacer ningún tipo de juicio sobre la colusión o nivel de involucramiento entre el crimen organizado y los actores políticos atacados. Los ataques simplemente nos revelan el interés de los grupos criminales por incidir en la política. Asimismo, es importante considerar que en México coexisten distintos tipos de violencia y Votar entre Balas sólo se centra en la violencia asociada al ámbito criminal.
Tendencias de la violencia político-criminal en México, 2018-2023
Votar entre Balas cuenta con información completa para el periodo 2018-2023, en el que observamos una tendencia a la alza de los ataques del crimen organizado contra actores políticos, acumulando un total de 1373 eventos en el periodo 2018-2023, considerando la totalidad de los distintos tipos de víctimas que incluye la base.
Figura 1

En la Figura 1 observamos que el reporte mediático de este tipo de eventos violentos aumenta alrededor de los meses de las elecciones en 2018, 2021 y 2022.2 Lo anterior es consistente con trabajos académicos que señalan el interés del crimen organizado por incidir en los procesos electorales locales, es decir, en los que se compite por cargos a nivel municipal. El uso de violencia contra personas candidatas es una forma de influir en resultados electorales y las elecciones de alcaldes son cruciales para que el crimen organizado pueda influir en las decisiones políticas.
Además, en la Figura 1 observamos que los eventos de violencia político-criminal ya no disminuyeron sustantivamente después del proceso electoral 2022 y siguieron fluctuando en niveles altos, en comparación con el resto del periodo analizado. En el reporte “Democracia vulnerada: El crimen organizado en las elecciones y la administración pública en México” —realizado en conjunto con el equipo del Programa de Seguridad de México Evalúa— argumentamos que esta alza sostenida responde a la renovación de un número sustantivo de municipios que, además, experimentaron alternancia política en 2021, generando nuevas luchas entre grupos criminales que buscan la protección renovada de las autoridades electas.
Durante el periodo 2018- 2023, el 50 % de estos ataques se concentraron principalmente en Guerrero, Veracruz, Guanajuato, Michoacán, Jalisco y Oaxaca. Cabe señalar que el nuevo micrositio de Votar entre Balas abre ahora la oportunidad de explorar un mapa interactivo con datos más detallados sobre la distribución geográfica de las violencia político-criminal a nivel municipal.
¿Quiénes son las personas del ámbito de la política atacadas? Al examinar la base de datos a nivel víctima observamos que la mayoría de éstas (77 %) ocuparon o contendieron por cargos a nivel municipal. Este hallazgo reitera la búsqueda del crimen organizado por el control territorial, que se construye localidad por localidad.
Figura 2

En lo que refiere a la afiliación personal partidista o del gobierno en el cual trabajaban al momento de la agresión,3 los datos del proyecto Votar entre Balas muestran que un cuarto de las víctimas de ataques se concentran en administraciones morenistas, lo cual es lógico dado que Morena es el partido que más ayuntamientos ganó en las elecciones de 2018 y 2021. Sin embargo, si consideramos que PAN, PRI y PRD han competido como coalición en la mayor parte de los municipios, es este grupo de oposición el que concentra más del 40 % de los ataques.
Figura 3

La base de datos de Votar entre Balas permite también conocer los puestos que ocupaban las personas del ámbito político atacadas al momento de la agresión. Es conveniente analizar esta variable en particular con el conjunto de lo observado en lo que va del presente año, para el cual nuestro proyecto continúa recopilando información, con actualizaciones mensuales.
Perspectivas sobre el proceso electoral 2024
En la Figura 4 se muestra el número de víctimas según su puesto. En promedio, entre 2018 y 2023, cada mes fueron atacadas 11 personas de la esfera política: cuatro funcionarias públicas y siete integrantes de cuerpos de seguridad que fueron agredidos fuera de un enfrentamiento o combate, incluso en sus viviendas y con sus familias presentes. Además, a partir de 2022 se observa un aumento en las fuerzas de seguridad atacadas, junto con un incremento en los ataques en contra de personas funcionarias (como secretarios municipales, tesoreros, directores de dependencias del gobierno, etc). Observamos también que las personas candidatas e integrantes de partidos políticos son más violentadas justo durante los meses de campañas y elecciones.
Con respecto al año 2024 (línea azul punteada), en sus primeros tres meses, se han contabilizado 145 víctimas del ámbito de la política atacadas por parte de grupos de la delincuencia organizada, tomando en cuenta todos los tipos de ataques y todas las víctimas. Si hacemos el conteo desde que empezó el periodo electoral federal (línea roja punteada), 7 de septiembre de 2023 hasta el último día de marzo, suman 328 víctimas.
Es decir, poco después del inicio del periodo electoral y antes de que iniciara el nuevo año, hubo un aumento en el número de víctimas que corresponden a personas precandidatas y candidatas atacadas. Además advertimos un aumento en los ataques en contra de las autoridades ya electas desde que inició el año.
Figura 4

Específicamente, desde que comenzó el periodo electoral federal y hasta marzo de 2024 hemos contabilizado 39 personas precandidatas y candidatas atacadas, de las cuales, 19 fueron asesinadas, 10 sufrieron ataques armados, 6 fueron secuestradas y 4 recibieron amenazas con consecuencias tangibles. Adicionalmente, en la Figura 4 observamos que, si bien aumentó el número de personas precandidatas y candidatas atacadas desde finales de 2023, los niveles de violencia política en conjunto se han mantenido altos, siguiendo la misma tendencia desde 2022.
Las principales entidades federativas en donde han ocurrido los diversos tipos de ataques en contra de las personas precandidatas y candidatas desde el 7 de septiembre de 2023 y hasta el último día de marzo han sido Puebla (8), Guerrero (7), Morelos (5), Chiapas(4) y Michoacán(4).
Discusión final
La prevención y atención de la violencia político-criminal requiere de un trabajo amplio, en coordinación entre distintas autoridades y niveles de gobierno, incluyendo la generación de mapas de riesgo electoral, junto con un monitoreo y seguimiento constante de los incidentes de violencia. Votar entre Balas es una opción que Data Cívica, México Evalúa y Animal Política abren para la realización de estas tareas que requieren de un uso intenso de datos.
El cúmulo de información disponible en este proyecto reitera la importancia de estudiar la violencia político-criminal más allá de los casos de asesinatos, ya que las herramientas que los grupos criminales usan para coercionar a actores políticos son diversas. Votar entre Balas permite adentrarnos a tal diversificación de tipos de ataques y víctimas.
Más aún, las tendencias aquí compartidas nos hablan, primero, de un proceso de creciente influencia de los grupos criminales en los gobiernos locales y, segundo, de vías adicionales por las que el crimen organizado busca coaccionar a las autoridades, incluso a través de su familia. En conjunto, esto reafirma la importancia de estudiar la violencia político-criminal más allá de las elecciones y considerar el entrelazamiento de ataques a personas funcionarias, candidatas y sus círculos más cercanos.
Itzel Soto Palma
Analista en Data Cívica. Economista por la UNAM y maestra en Estudios de Población en El Colegio de la Frontera Norte. Ha colaborado en el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social como subdirectora de análisis cuantitativo.
1 La base de datos y la metodología detrás de ella están disponible en la página de Votar entre Balas: https://votar-entre-balas.datacivica.org/
2 En 2022 se renovaron las gubernaturas de: Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas.
3 Como se explica en la metodología de Votar entre Balas, en el caso de víctimas en cargos de puestos de elección popular, así como de personas candidatas o activistas de partidos, se consignó el partido político al cual están afiliadas o en el cual militan, según lo indicado por distintas fuentes periodísticas. Para otro tipo de víctimas, tales como funcionarios por designación, se consignó el partido del gobierno en el cual trabajaban al momento del evento, según el criterio anteriormente referido.