En una entrega anterior exploré la lógica por la cual el fentanilo, en teoría, es una droga tan rentable. Al hacerlo, hice un estimado de su verdadero valor comercial que retomo en esta discusión. Ahora, presento la prueba de que el fentanilo no es solamente preferible en teoría: su alza ha se vuelto una realidad contundente en años recientes.

Radiografía temporal
Es esencial cuantificar el daño que el fentanilo nos ha hecho. A México le falta una radiografía del fentanilo y cómo se ha infiltrado, en años recientes, dentro de sus fronteras.
Existen, sin embargo, dos grandes obstáculos para poder esclarecer lo que ocurre hoy día en nuestro país. Por un lado, como pasa con todas las drogas, nos enfrentamos a la opacidad que existe alrededor de las cifras. El crimen organizado no está dado de alta en el SAT ni responde a los lineamientos de la Cofepris; es imposible estimar, con gran nivel de certeza, la cantidad de fentanilo que hay en México —y es más difícil aún entender cuánto se produce en nuestras fronteras contra la cifra de droga importada. Tenemos un par de indicios. El principal son los datos sobre decomisos de fentanilo desde 2015 compilados por México Unido Contra la Delincuencia (MUCD). En su base de datos incluyen los decomisos de la Sedena y la Guardia Nacional, lo cual nos permite hacer una radiografía inicial de las cantidades del narcótico en nuestro país, como se muestra en la siguiente gráfica.

Como muestran las cifras de decomisos, la presencia del fentanilo en México ha aumentado lentamente en años recientes. En los primeros dos años que cuentan con registros de decomisos, vemos cantidades reducidas (15.93 y 10.6 kilos, respectivamente), que aumentan considerablemente en 2017 a 94.21 kilos y luego, en 2018, llegan a 321.87 kilos. El pico de decomisos se dio en 2021, cuando la Sedena y la Guardia Nacional registraron, en conjunto, 664.13 kilos decomisados de fentanilo —41.6 veces la cifra inicial de decomisos de 2015. Un aumento drástico en un periodo reducido de tiempo. Aunque los decomisos no son una métrica certera de la cantidad total de fentanilo en el mercado mexicano, viendo estos patrones podemos asegurar un aumento considerable en su disponibilidad. Siendo concretos, en los últimos siete años hemos visto cómo el fentanilo se ha catapultado de una droga de escasa importancia a una de presencia considerable.
Es importante poner en perspectiva las cifras anteriores ya que, por sí solo, un aumento en los kilos decomisados no se traduce adecuadamente en el impacto que puede tener el fentanilo en México. Más aún ya que, acostumbrados a imágenes constantes de operativos militares y cifras astronómicas de decomisos, es probable que los 664.13 kilos decomisados en 2021 nos parezcan negligibles. Por ello, es útil contrastar las cifras de decomisos con otros valores considerables. Por un lado, para poner la cifra en perspectiva, sólo en 2021 todo el sector médico mexicano usó apenas 4.5 kilos de fentanilo para fines quirúrgicos, por lo que, desde 2015, el gobierno mexicano ha encontrado más fentanilo ilícito que aquel comerciado legalmente. De igual manera, la base de datos de MUCD, además de registrar el número de kilos decomisados en un operativo, registra también el número de pastillas encontradas —mismas que varían considerablemente en gramaje. Recordando que la pastilla promedio de fentanilo suele ser de 2.2 mg, los 664.13 kilos decomisados en 2021 deberían equivaler a un número considerable de dosis —aun si la cantidad nos parece pequeña. Justo eso vemos en las cifras: en 2021, México experimentó un pico de más de 3.4 millones de pastillas decomisadas —todas ellas fluctuando en su gramaje.

Sin embargo, la mejor manera de entender el impacto que puede tener el fentanilo dentro de México es regresar a la cifra original de decomisos y traducirla al daño más certero que puede causar. Para ello, en lugar de hablar de kilos decomisados, vale la pena medir la cantidad de personas que pudieron morir de una sobredosis utilizando el fentanilo decomisado cada año. Sabiendo que la dosis letal mínima del fentanilo es de 2 miligramos, podemos traducir los decomisos de la Sedena y la Guardia Nacional a una figura aterradora, como muestra la gráfica a continuación. En el pico de 2021, se decomisó suficiente fentanilo para matar a más de 332 millones de personas; 2.6 veces la población de México. En todo el periodo considerado, el fentanilo decomisado hubiera sido suficiente para administrar dosis letales a más de 867 millones de personas; suficientes para matar a todos los ciudadanos de América Latina y otros 201 millones de personas más.

El fentanilo, entonces, está presente en México. Pero, incluso con las cifras anteriores —y el esfuerzo por traducirlas a una realidad concreta— uno podría argumentar que, como droga, juega un papel secundario en el mercado ilícito. Como ya he mencionado, el mexicano ha crecido en un ambiente donde las noticias de decomisos vienen en los miles o decenas de miles de kilos. Basta con ver, como en las siguientes dos gráficas, los decomisos de cocaína y marihuana para validar cierta intuición. Mientras que el fentanilo, en su cúspide, vio decomisos por 664.3 kilos, la cocaína siempre ha estado en los miles de kilos decomisados y la marihuana en las decenas de miles.

Existe cierta verdad en esta intuición: las cantidades de drogas decomisadas parecerían sugerir que la cocaína y la marihuana son las reinas del mercado ilícito mientras que el fentanilo es una droga menor. Pero esto considera solamente las cantidades de droga en sí y no los precios por los que, eventualmente, llegan a venderse. Recordemos que, de acuerdo con cifras de la ONU, el precio de un kilo de cocaína es de cerca de 29 000 dólares mientras que el de un kilo de marihuana es de 4444 dólares. Considerando que cada kilo de fentanilo puede resultar en más de 450 000 pastillas y cada pastilla, en promedio, puede venderse por 31 dólares, llegaría a tener un precio promedio de más de 14.09 millones de dólares por kilo. En la siguiente figura comparo el valor monetario de los decomisos en un año usando estos precios estimados, todos basados en el año 2021.

Como podemos apreciar, aun con los decomisos escasos de 2015 y 2016, el fentanilo ya representaba una cantidad considerable; comparable, inclusive, con el valor de cocaína decomisada en 2015. Para 2017, cuando comienzan a aumentar notoriamente los decomisos de fentanilo, su valor se catapulta y supera a las drogas rivales. Para 2021 —el año cúspide de decomisos— el fentanilo dejó muy por detrás al resto de los narcoticos.
Esta es la realidad contundente del fentanilo. Mi objetivo, con estas cifras era sólo cuantificar —de manera razonable— cuánto ha crecido su presencia a nivel nacional. En años recientes, lo que era sólo un medicamento conocido por anestesiólogos se ha vuelto una droga latente para México. Mejor dicho, un sinónimo de nuestra realidad. Sus decomisos, sin duda, han aumentado; las muertes que podrían generar, a su vez, están por los cielos. Subyacente a todo es su indiscutible poder económico —ese mismo que hablé en entregas anteriores de este ensayo. He aquí la primera serie de radiografías donde, con tristeza, vemos guiños de una peligrosa metástasis; misma que, de no reaccionar, seremos incapaces de evitar.
José Luis Sabau
Politólogo y maestro en estudios latinoamericanos por la Universidad de Stanford