Tras la selección de las candidatas presidenciales de los dos grandes bloques políticos para las elecciones de 2024, así como del candidato presidencial de Movimiento Ciudadano, los partidos políticos comenzaron la complicada tarea de seleccionar candidatas y candidatos para más de dos mil puestos públicos que estarán en juego este año. Entre todos esos puestos, destacan nueve: las gubernaturas de Chiapas, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz, Yucatán y la Jefatura de Gobierno de Ciudad de México.
Destacan las elecciones ejecutivas subnacionales por una simple razón: el poder que los gobernadores han concentrado a lo largo del siglo XXI. Tras la democratización del sistema político mexicano, gran parte de las facultades reales y formales que estaban reservadas para la Federación pasaron a manos de los ejecutivos locales. El gasto público de las gobernadoras y los gobernadores se incrementó dramáticamente, sin que ello significara un mayor compromiso recaudador de su parte, ni un ejercicio de rendición de cuentas estricto. Asimismo, el control sobre las instituciones subnacionales como los congresos, las fiscalías locales y los órganos autónomos locales convirtieron a los gobernadores en actores políticos de máxima envergadura. En palabras de Andrew Paxman, se convirtieron en virreyes.
Y si el acceso al poder de una gubernatura es tan grande, así de grande es la importancia de seleccionar a los candidatos para esas posiciones, que en todo caso contempla métodos de selección, estrategias de selección, selectores y aspirantes. Debido a que con el protagonismo presidencial ha surgido un intenso debate sobre quiénes eligen a los candidatos y quiénes son seleccionados, en este texto nos enfocaremos sólo en comprender la relación entre selectores y aspirantes en el periodo 2000-2018. En una segunda entrega nos adentraremos en cómo la llegada de Morena a la Presidencia de México modificó el patrón de reclutamiento de candidatos a gobernador.
Para ello, elaboramos una base de datos que se compone de 674 observaciones para el periodo 2000-2022, cada una de las cuales corresponde a una de las personas que fueron candidatas a gobernador en el período recién mencionado (296 corresponden a candidaturas del PRI, PAN y PRD en el periodo 2000-2018). Además de registrar la elección, el partido y al candidato, la base de datos codifica información sobre el cargo político inmediato anterior del candidato seleccionado. La información se construyó a partir de fuentes públicas —bases de candidatos del Instituto Federal Electoral (IFE), el Instituto Nacional Electoral (INE), los institutos electorales estatales, los órganos públicos electorales locales, y el sistema de información legislativa— y de fuentes disponibles en internet.

Contexto sobre los selectores y los candidatos
Los selectores son las personas encargadas de definir quién se convertirá en candidata o candidato a un puesto de elección popular. Por otro lado, los aspirantes son quienes legítimamente buscan convertirse en candidatas o candidatos. Como es natural, la relación entre selectores y aspirantes es clave para comprender mejor el funcionamiento de los partidos políticos a través de una de sus tareas fundamentales: seleccionar candidatos a puestos de elección popular.
De la relación anterior surgen dos preguntas interesantes, tanto teórica como empíricamente: ¿quiénes suelen elegir a esos candidatos? Y, ¿quiénes tienen más oportunidades de ser seleccionados? La literatura especializada ha respondido a estas preguntas para momentos específicos, pero esas respuestas no necesariamente aplican para los tiempos actuales.
Durante la época de partido único, el presidente de México fungía como el jefe máximo del partido en el poder. Desde esa posición privilegiada concentraba las decisiones más relevantes del PRI, entre las que se incluía la selección de candidatos a gobernador. En ese entonces, la mayoría de estos candidatos (60 % según Rogelio Hernández) provenía del gobierno federal. En esencia, esto era así porque el presidente elegía a los candidatos a gobernador contemplando la afinidad política que tenían, es decir, que el candidato coincidiera con la plataforma política del presidente, y la capacidad del candidato para mantener el estado bajo control una vez que se convirtiera en gobernador; en otras palabras, que fueran eficientes para quitarle problemas al jefe del Estado mexicano.
Los servidores públicos federales eran quienes más oportunidades tenían de convertirse en candidatos y subsecuentemente en gobernadores porque solían representar al presidente en esa entidad, eran actores útiles para implementar la plataforma política del centro en la periferia. Eso no quiere decir que sólo quienes vinieran del gobierno federal podrían convertirse en candidatos a gobernador, tampoco que el presidente pudiera elegir a estos candidatos sólo porque sí. Cada decisión, en la mayoría de casos, respondía a estrategias de cohesión que facilitaban conseguir ciertos fines, a menudo definidos por el titular del Ejecutivo federal.
En los partidos de oposición, los métodos de selección solían ser más abiertos, es decir, que las decisiones de esta naturaleza no necesariamente se centralizaban en un solo actor. El PAN experimentó primarias y el PRD a menudo recurrió a asambleas. No obstante, la democratización del país aumentó las probabilidades de que partidos tradicionalmente de la oposición pudieran acceder al poder y, con ello, algunos actores políticos se empoderaron al interior de sus partidos, comenzando a centralizar tareas como la selección de candidatos.
El impacto de la democratización electoral en la relación de selectores y candidatos a gobernador
La relación vertical dentro del PRI se modificó dramáticamente con la alternancia presidencial en el año 2000. Al no tener la Presidencia de México, actores subnacionales junto con la dirigencia nacional asumieron el control político real del tricolor. En concreto, los gobernadores jugaron un rol cada vez más protagónico en todo el sistema político mexicano. El intento fallido de procesar candidaturas a través de primarias abiertas a inicios del siglo XXI terminó por fortalecer a los ejecutivos locales como grandes selectores.
En el PAN, las elecciones internas, tradicionalmente abiertas, se centralizaron progresivamente en la dirigencia nacional con la influencia de actores partidistas poderosos. En partidos con menos posiciones de poder público, las decisiones se procesaban en la dirigencia nacional sin la influencia de muchos actores externos a la oficina central del partido. En el PRD, la dirigencia nacional junto con las fuerzas locales se repartían las candidaturas, casi por facciones.
Al mismo tiempo, la procedencia de los aspirantes a obtener una candidatura para gobernador se modificó dramáticamente en el siglo XXI. Ya se dijo que en la etapa de hegemonía priista los funcionarios federales tenían una preeminencia en las candidaturas ejecutivas subnacionales del tricolor. Por el contrario, como se muestra a continuación, entre el año 2000 y el 2018 el 63.5 % de las candidatas y los candidatos a gobernador de los tres partidos más grandes de entonces (PRI, PAN y PRD) venían de ser legisladores federales y alcaldes. Los senadores en concreto tenían una preponderancia en la búsqueda de estas candidaturas al representar el 26.5 % del total, seguidos de los diputados federales y los alcaldes, con 20 % y 17 %, respectivamente.

Esto se debió a que los legisladores federales, en particular los senadores, y los alcaldes de las ciudades capitales o poblacionalmente grandes, se convirtieron en perfiles muy competitivos en las elecciones subnacionales. En parte porque suelen contar con una base electoral en el territorio que les permitió ganar elecciones previas (muchos senadores tuvieron que ganar elecciones en una circunscripción estatal, es decir, conseguir votos en toda la entidad federativa en cuestión). Asimismo, son perfiles que controlan recursos cuantiosos.
No obstante, al revisar la procedencia de las candidatas y los candidatos que compitieron en elecciones de gobernador durante el periodo de pluralismo competitivo (2000-2018), se puede apreciar que cada fuerza política mantenía particularidades en su patrón de reclutamiento. Mientras que el PRI y el PAN reclutaban candidatos provenientes del Poder Legislativo federal y de alcaldías, el PRD mantuvo un reclutamiento mayoritario de políticos no profesionales, es decir, que no habían ocupado cargos políticos previos. Esto se debe a que durante los primeros tres sexenios presidenciales del siglo XXI el PRI y el PAN fueron partidos consolidados con mayorías legislativas a nivel federal, por lo que contaban con una gran reserva de aspirantes a candidatos a gobernador que fungían como legisladores.
Si bien el PRD tuvo un importante reclutamiento de diputados federales como candidatos a gobernador, la base de su reclutamiento (60 %) para elecciones ejecutivas locales fue de perfiles del ámbito local o no profesionales, entre los que sobresalen los servidores públicos locales, muchos de los cuales formaban parte de otros partidos políticos y al fracasar en su búsqueda por una candidatura a gobernador saltaron al PRD con el mismo objetivo. Al igual que en el PRI y en el PAN, la procedencia menos usual de los candidatos a gobernador del PRD era la del servicio público federal.

La distribución de este tipo de candidaturas en los partidos más importantes durante el pluralismo competitivo fue producto de la alternancia en los poderes ejecutivos, tanto federal como locales, que le quitó relevancia a la figura presidencial y empoderó a otros actores políticos, como los gobernadores. Esta transformación del sistema político mexicano tuvo un impacto decisivo en la vida interna de los partidos políticos nacionales, los cuales distribuyeron el poder internamente de distintas maneras a las tradicionales del periodo de hegemonía priista. Al perder la Presidencia del país por más de una década, El PRI perdió al gran selector y transitó hacia procesos de nominación que, aunque siguieron utilizando métodos excluyentes, abrieron el abanico de potenciales selectores. Los dos que predominaron fueron la figura del gobernador y el dirigente nacional del partido.
Por el contrario, los servidores públicos federales perdieron relevancia en la búsqueda de candidaturas a gobernador. Entre 2000 y 2018 sólo 20 de 531 candidatos a gobernador venían de ser servidores públicos federales, la mayoría de estos del PRI (40 %). Es decir que la apertura electoral redujo, como era de esperarse, la probabilidad de que miembros del gobierno federal llegaran a gubernaturas. Esto ya es un indicador potente de cómo los partidos le dificultaron al presidente inmiscuirse en la selección de candidatos a gobernador.
Pero ¿qué pasó en 2018 para que estos patrones de reclutamiento cambiaran de manera tan drástica? En la segunda entrega te contamos.
Itzel Jiménez Ríos
Asistente de Investigación de Impunidad Cero
Abayubá Duché
Candidato a doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política, Flacso México
Referencias
- Hazan, R., Rahat. G., “Part I. Candidate selection methods a framework of an analysis” en Democracy within parties. Candidate selection methods and their political consequences, Oxford University Press, 2001
- Hernández, Rogelio, El centro dividido. La nueva autonomía de los gobernadores El Colegio de México, 2008
- Langston, Joy., “Party-protective institutions and candidate selection for Mexico’s chamber of deputies”. En The Selection of Politicians in times of Crisis, Routledge, 2018
- Langston, Joy, “The Changing Party of the Institutional Revolution: Electoral Competition and Decentralized Candidate Selection”, Party Politics: 12(3), 2006 pp. 395-413.
- Langston, Joy, “The PRI’s 2006 Electoral Debacle”, Political Science and Politics, 40(1), 2007, pp. 21-25
- Langston, Joy, “The Dinosaurs That Evolved: Changes to the PRI Gubernatorial Candidate Selection, 1980-2009” en Roderic Ai Camp (Ed.), The Oxford Handbook of Mexican Politics, Oxford University Press, 2012
- Langston, Joy, “Why Rules Matter: Changes in Candidate Selection in Mexico’s PRI, 1988-2000”, Journal of Latin American Studies, 22(3), 2001, pp. 485-511.
- Langston, Joy, Democratization and Authoritarian Party Survival: Mexico’s PRI, Oxford University Press, 2017
- Pulido, Amalia, “Selección de candidatos(as): entre el control político y la cohesión partidista”, nexos, 2020
- Andrew Paxman, Los gobernadores. Caciques del pasado y del presente, México, Grijalbo, 2018.