La llegada de AMLO y la nueva centralización en las nominaciones a gobernador

En la primera entrega de esta serie explicamos el patrón de reclutamiento de candidatos a gobernador seguido por los principales partidos políticos mexicanos durante el periodo 2000-2018. Ahí argumentamos que, gracias a la democratización, los gobernadores se empoderaron como selectores de sus sucesores y que los perfiles que más se presentaron como candidatos fueron aquellos que provenían del Poder Legislativo federal y las alcaldías.

En esta segunda entrega sostenemos que existe una asociación entre la procedencia de un candidato y el dominio partidista sobre cargos ejecutivos, así como la manera en la que la aprobación y control legislativo de los ejecutivos afecta esa relación. Además, a través de una descripción estadística, mostramos un nuevo cambio en el patrón de reclutamiento en 2019, una vez que Morena ya controlaba la Presidencia de México y comenzó a ganar muchas elecciones subnacionales, quizá como preludio de lo que podría convertirse en un periodo de partido predominante.

El partido oficialista aumentó el reclutamiento de servidores públicos federales al tiempo que redujo las nominaciones de aquellos perfiles que provenían de la Cámara baja. Por su parte, la oposición transitó de nominar a perfiles del ámbito federal a aquellos que provienen de posiciones del fuero local.

Ilustración: Izak Peón

Metodología

Los resultados que se presentan en este texto son derivados de una base de datos construida por uno de los autores. La base de datos contiene diversas variables relacionadas con las personas que fueron designadas como candidatas a gobernador en México entre 2000 y 2022. En total, la base incluye 674 observaciones (una por candidatura).

Más adelante se presentan los resultados de un modelo logístico multinomial cuyo objetivo es demostrar la relación entre el control de puestos ejecutivos por parte de un partido y la procedencia del candidato que seleccionan. Al especificarlo, consideramos como variable dependiente el cargo inmediato anterior (procedencia) de las personas que fueron designadas como candidatas. Esta variable puede tomar uno de siete valores: alcalde, diputado local, servidor público local, diputado federal, senador, servidor público federal y otro.

Como variables independientes, se incluyeron: 1) control de la Presidencia por parte del partido que designa a la candidata o el candidato (variable dicotómica); 2) aprobación del presidente (variable continua, presentada como porcentaje); 3) control presidencial sobre la Cámara de Diputados (variable continua, presentada como porcentaje); 4) control presidencial sobre gubernaturas en el país (variable continua, presentada como porcentaje); 5) control de la gubernatura de la entidad en cuestión por parte del partido que selecciona a la candidata o el candidato (variable dicotómica); y 6) control del partido del gobernador sobre el congreso de su entidad (variable continua, presentada como porcentaje).1 Como variable de control se incluyó el género de la candidata o el candidato (variable dicotómica).

Se utilizaron esas variables independientes como proxies para medir la fortaleza de los presidentes de México y de los gobernadores porque, si bien la fortaleza de los ejecutivos tiene múltiples operacionalizaciones, para el ejercicio que se realizó aquí fue útil partir del supuesto de que las mayorías que un Ejecutivo tiene en el congreso de su ámbito modifican el poder que puede ejercer, y que la aprobación de un presidente (no se incluyó para los gobernadores por falta de información) permite inferir el respaldo popular que mantienen y su potencial repercusión sobre la distribución del poder al interior de su partido. Aunque se incluyó el número de gubernaturas que la coalición presidencial tiene como variable independiente, los resultados no fueron concluyentes. 

En la fase descriptiva, se utiliza la base de datos referida para describir la manera en la que los partidos más competitivos modificaron la procedencia de sus candidatos a gobernador, dando especial relevancia a los servidores públicos federales y senadores en el partido oficialista. De igual manera, se muestra la manera en la que se experimentó una posible recentralización en los procesos de selección de candidatos a gobernador en el partido oficialista.

Análisis

Para explorar las posibles relaciones entre el control que un partido tiene sobre los ejecutivos (federal o local) y la fuerza de estos con la procedencia de los candidatos a gobernador, ajustamos un modelo logístico multinomial que permite comprender de qué manera la presencia y fuerza, tanto del presidente como del gobernador, influyen en el perfil político de la persona que fue nominada para las contiendas de gobernador en el periodo 2000-2022. Una vez demostrada la relación entre presencia de ejecutivos y procedencia de candidatos, con lo que se infiere el rol de los ejecutivos como parte fundamental del selectorado, exploramos posibles formas en las que la llegada de Morena a la Presidencia modificó el patrón en el reclutamiento de los partidos políticos a partir de 2019 y hasta el año 2022.

Los modelos logísticos multinomiales permiten modelar y predecir la probabilidad de que una observación pertenezca a cada una de las categorías de la variable dependiente (en este caso, el cargo político inmediato anterior de las candidatas y los candidatos a gobernador), en función de las variables independientes (presencia y fuerza del Ejecutivo federal y local). Es decir, permite identificar qué variables influyen en la elección de una categoría particular de la variable dependiente, en comparación con las otras categorías.

De esta manera, el modelo consiste en mostrar qué perfiles (entendidos en términos de trayectoria política, es decir, la procedencia de los aspirantes) tienen más probabilidades de convertirse en candidatos a gobernador cuando su partido controla la Presidencia; cuando su partido no controla la Presidencia pero sí la gubernatura saliente de la entidad en cuestión; cuando controlan ambos ejecutivos; y cuando su partido no controla ni el Ejecutivo federal ni el local. También se muestra de qué manera el control de los ejecutivos sobre los respectivos congresos y la aprobación del presidente impactan en la procedencia de los candidatos.

De esta forma, se obtuvieron los momios que indican las probabilidades que presenta determinada categoría de acuerdo con los valores que se presentaban en las variables independientes. Aquí vale la pena comentar que en las regresiones logísticas multinomiales las probabilidades de cada categoría de resultado se estiman en función de la probabilidad de una categoría de referencia. Se decidió que esa categoría de referencia fuera la de alcalde debido a que la literatura especializada en la selección de candidatos a gobernador en México muestra que los alcaldes suelen tener una alta probabilidad de éxito, tanto en su búsqueda por convertirse en candidatos a gobernador como en las elecciones para ocupar el cargo de Ejecutivo local. Por lo tanto, cuando una categoría tiene más probabilidad de ser candidato a gobernador que la categoría de alcalde, esa probabilidad se considera elevada.

Tabla 1. Resultados de la Regresión Multinomial

 

Variable dependiente:

 

Diputado Federal

Diputado Local

Otro

Senador

Servidor Público Federal

Servidor Publico Local

 

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

(6)

 

 

 

 

 

 

 

El partido que nomina controla la presidencia del país

1.528

0.837

0,254

1.521

83.446

0.557

t = 0.346

t = -0.115

t = -0.683

t = 0.362

t = 2.601***

t = -0.474

 

 

 

 

 

 

 

Aprobación presidencial

0.989

0.990

1.034

0.991

1.027

0.982

t = -0.921

t = -0.788

t = 2.935***

t = -0.788

t = 1.156

t = -1.603

 

 

 

 

 

 

 

El partido controla la gubernatura de la entidad en la que se nomina candidato

0.388

0.307

0.247

6.021

1.966

0.903

t = -0.810

t = -0.930

t = -1.018

t = 2.008**

t = 0.527

t = -0.105

 

 

 

 

 

 

 

Fuerza del gobernador

1.022

0.993

1.033

1.026

0.986

0.999

t = 2.052**

t = -0.672

t = 3.506***

t = 2.455**

t = -1.046

t = -0.114

 

 

 

 

 

 

 

Género

1.967

2.079

2.097

1.479

1.497

1.737

t = 1.698*

t = 1.722*

t = 2.068**

t = 1.015

t = 0.804

t = 1.446

 

 

 

 

 

 

 

El partido que nomina controla la presidencia del país
*Aprobación presidencial

0.985

0.987

1.002

1.001

0.941

1.009

t = -0.649

t = -0.449

t = 0.067

t = 0.061

t = -1.993**

t = 0.417

 

 

 

 

 

 

 

El partido controla la gubernatura de la entidad en la que se nomina candidato
*Fuerza del gobernador

1.008

1.008

0.969

0.954

0.952

0.991

t = 0.351

t = 0.270

t = -1.043

t = -2.362**

t = -1.445

t = -0.425

 

 

 

 

 

 

 

Constante

0.735

1.710

0.127

0.560

99

2.916

t = -0.390

t = 0.654

t = -2.718***

t = -0.743

t = -1.612

t = 1.464

 

 

 

 

 

 

 

Akaike Inf. Crit.: 2,391.278

 

 

 

 

*p<0.1; **p<0.05; ***p<0.01

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propia

Los resultados más relevantes ilustran que cuando un partido busca ganar la gubernatura del estado que gobierna al momento de la elección, los senadores tienen seis veces más probabilidades (6.021) de ser candidatos que un alcalde por ese partido. No obstante, esa probabilidad disminuye cuanto más grande es la bancada del partido del gobernador en el Congreso local, en cuyo caso, por cada punto porcentual que crece dicha bancada, es 6 % más probable (1/0.954) que el candidato sea alcalde en comparación con el senador en ese partido.

Esto se puede deber a que los senadores suelen estar más ligados a la dirigencia nacional de su partido y fungen como contrapesos casi naturales de los gobernadores. Si esta hipótesis fuera cierta, un posible mecanismo causal sería que mientras más pequeña es la bancada del partido del gobernador en el Congreso estatal, mayor es la probabilidad de que la dirigencia nacional centralice la selección. De forma inversa, mientras más grande es la bancada del partido del gobernador en el Congreso estatal, aumenta la probabilidad de que actores cercanos a él se queden con la candidatura.

Los resultados también sugieren que cuando el partido del presidente en turno es el que define la candidatura a una gubernatura, las servidoras y los servidores públicos federales tienen 83 veces más probabilidades (83.46) de ser designados que un alcalde. Una posible interpretación de este resultado es que el presidente tiene una gran capacidad para impulsar a perfiles cercanos a él (p. ej., miembros de su gabinete, delegados), esos que de hecho estuvieron formalmente subordinados a su mandato.

Sin embargo, es llamativo que cuanto más popular es el presidente, esa probabilidad dentro del partido oficialista disminuye; en cuyo caso, por cada punto porcentual que crece la fuerza del presidente, es 6 % más probable (1/0.941) que el candidato sea alcalde en comparación con el servidor público federal. Esto puede interpretarse como que un presidente verdaderamente fuerte es capaz de impulsar a casi cualquier perfil; es decir, que no sólo tiene la capacidad de impulsar a un servidor público experimentado sino a cualquier perfil que él considere pertinente en función de sus cálculos políticos y personales. Vale la pena notar que para que un alcalde llegue a tener más probabilidades de ser nominado que un servidor público federal, la aprobación del presidente debe acercarse mucho al 100 %, lo cual es muy poco probable .

De hecho, otra cuestión particularmente llamativa es que cuando el presidente tiene mayor aprobación, la probabilidad de que su partido seleccione como candidato a alguien sin experiencia política previa aumenta. Esto fortalece la idea anterior de que un presidente fuerte es capaz de imponer como candidato a gobernador a quien mejor le acomode, siendo los servidores públicos federales los preferidos pero no los únicos.

Ahora bien, vista la relación existente entre el control de los ejecutivos por parte de un partido y la procedencia de los candidatos a gobernador, vale la pena notar que, tras el ascenso de AMLO a la Presidencia, los senadores siguieron siendo preponderantes como candidatos a gobernador del PRI, PAN y PRD, con el 21.2 % de estas nominaciones en conjunto; los diputados locales (18.1 %) y los servidores públicos federales (15.1 %) ganaron espacio para competir en elecciones ejecutivas subnacionales por estos partidos. La mayoría de estos últimos fueron priistas provenientes del gobierno de Enrique Peña Nieto.

Gráfica 1

Fuente: Elaboración propia. Se consideran candidaturas de los tres partidos principales (PRI-PAN-PRD)

El PRI, PAN y PRD en conjunto se inclinaron por seleccionar a diputados locales como candidatos a gobernador a partir de 2019, lo que muestra un cambio en el patrón de reclutamiento, pues se enfocó mucho más en perfiles locales respecto a años previos. De hecho, tras la victoria de López Obrador, el 45.3 % de las nominaciones del PRI, el PAN y el PRD en conjunto son de perfiles del ámbito local. Los diputados federales, por su parte, obtuvieron pocas nominaciones de este tipo al pasar de 20 % de candidaturas entre 2000 y 2018 al 9.1 % entre 2019 y 2022.
A pesar de que a finales de 2018 Morena ya se había convertido en uno de los partidos políticos más grandes del país en términos electorales, su reclutamiento no siguió el mismo patrón que el de los principales partidos del periodo 2000-2018 (PRI, PAN, PRD). Aunque el 30.4 % de las candidaturas a gobernador de Morena entre 2019 y 2022 ocuparon una curul en el Senado inmediatamente antes (lo que equivale a siete de los 23 candidatos nominados en ese periodo), esa misma proporción de venía del servicio público federal. Este es un cambio singular, porque en las primeras décadas del siglo XXI no se había observado un reclutamiento tan activo de servidores públicos federales como candidatos a gobernador por parte del PRI ni del PAN. A la par, el partido oficialista dejó de reclutar diputados federales para las elecciones ejecutivas locales, cuestión que tanto el PAN como el PRI hicieron incluso durante los periodos que gobernaron el país.

Tabla 2

Fuente: Elaboración propia

Si bien en la primera parte de este análisis se mostró la existencia de una fuerte relación entre la presencia y fuerza de ejecutivos en un partido político y la selección de determinados perfiles como candidatos a gobernador, podría existir un importante sesgo en la relación entre la presencia de un presidente de México y la nominación de servidores públicos federales en su partido, ya que estos se presentaron, casi en su mayoría, en el periodo de gobierno de López Obrador. De los 35 candidatos a gobernador que entre los años 2000 y 2022 ocuparon una posición en el servicio público federal inmediatamente antes de ser nominados, quince corresponden a los años 2019, 2021 y 2022. Es decir que sólo en tres años electorales se nominó casi al 43 % de candidatos con esta trayectoria.

Esto podría ser consecuencia de una centralización de las candidaturas a puestos ejecutivos locales en la Presidencia, desde donde se podrían estar impulsando perfiles cercanos al presidente que hayan estado formalmente subordinados a él. Por supuesto que hay perfiles procedentes del gabinete del presidente que no han sido seleccionados para estas candidaturas, porque hay múltiples factores que pueden influir en una decisión así, como el nivel de competitividad que el partido espera en una elección, pero está claro que nuevamente se ha optado por recurrir a servidores públicos federales para competir en elecciones subnacionales, cosa que no se veía desde tiempos del PRI hegemónico.

Esta aparente recentralización de las nominaciones a candidaturas en elecciones gubernatoriales en manos presidenciales se asemeja a tiempos precompetitivos, pero tiene sus diferencias, mismas que vale notar en otra entrega. Por el momento, sabemos que Morena parece haber concentrado en el presidente una tarea singular: nominar a los políticos más poderosos de las entidades federativas. Esto puede ser producto de la asimetría de poder entre los actores políticos más relevantes. Un presidente fuerte es capaz de imponer su voluntad dentro de su partido y relegar las actuaciones de la dirigencia nacional. De la misma manera, las dirigencias nacionales incrementan su poder al interior de su partido cuando éste controla menos posiciones relevantes, como las ejecutivas.

 

Itzel Jiménez Ríos
Asistente de Investigación de Impunidad Cero

Abayubá Duché
Candidato a doctor en Ciencias Sociales con especialidad en Ciencia Política, Flacso México


1 La base de datos contiene a todas las personas que fueron candidatas a gobernador por algún partido político nacional o local en el periodo que va del año 2000 al año 2022. Para construir la variable dependiente, en esta base de datos se indicó tanto el nombre de cada candidato o candidata como el partido político al que pertenecía y el cargo político que ocupó antes de obtener la candidatura a gobernador. Las fuentes utilizadas fueron los registros de candidaturas del IFE/INE, de los órganos electorales locales, el Sistema de Información Legislativa, los CV de las y los candidatos y la web abierta. Por el lado de la variable independiente, se incluyó la popularidad presidencial (fuente: Oraculus) y el control sobre la cámara de diputados de cada presidente de México (Fuentes: Cámara de Diputados y Cámara de Senadores), así como el control que los gobernadores tenían sobre sus respectivos congresos locales (fuente: Sistema de Información Legislativa), entendido el control como el tamaño del grupo parlamentario de partido en el poder de la entidad correspondiente.

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Publicado en: Hallazgos