La pandemia de covid-19 ha traído para la población mundial una necesidad de información, claridad y certidumbre poco antes vista, y no es para menos. El SARS-COV 2, es un virus nuevo al cual todos, sin excepción, somos vulnerables. La mayoría hemos volteado hacia los expertos en búsqueda de respuestas a las dudas que surgen todos los días. En el caso de México, ese experto ha sido el Subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, Hugo López-Gatell, quien desde el inicio de la emergencia sanitaria ha conducido, salvo en algunas contadas excepciones, las conferencias de prensa de la secretaría de Salud a las 19:00 hrs.

Ilustración: Patricio Betteo
En estas conferencias se han presentado sin excepción el número de pruebas realizadas, los casos confirmados, el número de defunciones y la ocupación hospitalaria. Sin embargo, la forma de presentar los datos no siempre permite que su interpretación sea fácil y esto ha sido dificultado aún más por los constantes cambios en las gráficas utilizadas, lo cual no ha favorecido a la certidumbre ni la claridad de la información. La última de estas adaptaciones fue presentar la información agrupada por semana epidemiológica (domingo a sábado) en gráficas de líneas con un porcentaje al final que indica el cambio de la última semana presentada a partir de la semana inmediatamente anterior.
Imagen tomada de la conferencia covid-19 en México del 13 de septiembre, 2020
Uno de los aspectos que ha generado inquietud respecto a esta forma de presentar los datos es que, a inicios de cada semana, los indicadores de casos estimadosydefunciones estimadas descienden de manera clara en las gráficas como la mostrada arriba. Sin embargo, conforme avanza la semana, lo que parecía una caída contundente en el número de casos estimados termina siendo un descenso mucho menor, una planicie e, incluso, un leve incremento. De acuerdo con el doctor José Luis Alomía, quien es normalmente el encargado de presentar estos datos, esto se debe al retraso de las notificaciones de los casos por parte de los diferentes estados; de hecho, esta es la razón por la cual se retiran de la gráfica presentada los datos de las últimas 2 semanas, ya que estas suelen no ser representativas.
Lo mismo sucede con el número de defunciones. Parece que, semana a semana, la línea de defunciones se repite, una curva que al final prácticamente está en cero, con descensos por arriba del 50 % contra la semana anterior.
Tomando como única fuente de información las bases publicadas por la secretaría de Salud en la dirección de Datos Abiertos – Dirección General de Epidemiología entre el 13 de abril y el 13 de septiembre, en este texto presento un análisis del atraso histórico y actual en la notificación de defunciones, con el fin de entender el comportamiento y las razones detrás de la curva de defunciones que se presenta diariamente.
Si bien no es novedad que en México existe un retraso en el reporte de la notificación de defunciones por covid-19,1 el principal hallazgo de este análisis es que dicho rezago se ha incrementado en las últimas semanas. El retraso ha crecido particularmente en las defunciones ocurridas tres o más semanas antes, lo que, de forma premeditada o no, contribuye a que el descenso en el número de defunciones de una semana a otra reportado cada noche en la conferencia vespertina sea artificialmente grande.
El código utilizado para generar la información que aquí se muestra puede consultarse en este repositorio.
Evolución del cambio semanal de defunciones
Lo primero que se debe considerar es que las defunciones parecen estar graficadas con base en la fecha en la cual la persona comentó haber sentido síntomas, no la fecha de defunción como se esperaría. Esto rara vez ha sido comentado por la autoridad (si es que se ha llegado a hacer de manera explícita) y es extraño que se coloque de esta forma, pues se asumiría que la gráfica representa los números con base en la fecha de ocurrencia como lo hace con los casos confirmados (cuándo sintió síntomas la persona) y los casos recuperados (para la mayoría, 14 días después de sentir los síntomas).
Para efectos ilustrativos tomaré la semana epidemiológica 33 (9 al 15 de agosto 2020). La primera vez en la que se presenta información referente a esta semana epidemiológica es durante la conferencia del domingo 23 de agosto 2020 (inicio de la semana epidemiológica 35). La siguiente tabla muestra el porcentaje de cambio entre la semana 32 y 33 de acuerdo con la conferencia de cada día para el número de casos y defunciones estimados.
| Fecha Conferencia |
Casos Estimados |
Defunciones Estimadas |
|
Domingo 23/Agosto |
-9 % |
-59 % |
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Lunes 24/Agosto |
-8 % |
-56 % |
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Martes 25/Agosto |
-6 % |
-49 % |
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Miércoles 26/Agosto |
-4 % |
-44 % |
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Jueves 27/Agosto |
-2 % |
-40 % |
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Viernes 28/Agosto |
-1 % |
-36 % |
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Sábado 29/Agosto |
Sin cambio |
-34 % |
A partir de la tabla anterior, podemos inferir que en el caso de las defunciones, algunos de los nuevos registros que se notificaron durante la semana 35 fueron de personas que comentaron haber tenido síntomas durante la semana 33. Pero a partir de la información presentada en la conferencia diaria, no podemos saber cuándo fallecieron, cuántas corresponden a personas que comentaron haber tenido síntomas durante la semana 33, esta última, ni si hubo defunciones notificadas adicionales de personas con síntomas en semanas anteriores o posteriores a ésta.
Aún más importante, al momento de escribir este artículo (27 de septiembre) la disminución en el número de defunciones de personas con síntomas en la semana 33 respecto a la semana 32 es de únicamente 6.5 % (2 921 vs. 3 125, respectivamente), y no de entre 34 y 59 %, como se reportó en las conferencias vespertinas de la semana 35. Más aún, la diferencia en el número de defunciones de la semana 33 respecto a la 32 puede acortarse todavía más si, por un lado, se notifican defunciones adicionales que no hayan sido reportadas, o bien, fallecen más personas que comentaron haber sentido síntomas durante estas semanas.
Si se revisa el histórico de los porcentajes de reducción de registros de muertes semanales presentados en las conferencias vespertinas hasta el sábado 12 de septiembre, se observa un patrón similar. En las conferencias de los domingos (primer día para cada comparativa semanal), se muestran disminuciones que rondan el 50 %. En las conferencias de los sábados (último día para cada comparativa semanal), el cambio en defunciones es cercano al 30 %. Esta reducción tan drástica es hasta cierto punto lógica, ya que, en promedio, las personas que han fallecido, lo han hecho 12 días después a la fecha en la que reportaron tener síntomas y, en alrededor del 25 % de las defunciones, existe un retraso en la notificación de más de una semana. Sin embargo, esta diferencia se reduce paulatinamente en las semanas posteriores. Si la única fuente de información que consulta la población es la conferencia vespertina, el último dato de disminución en el número de defunciones, es justamente este, cercano al 30 %. Sin embargo, analizando las bases de datos, se puede observar que la disminución en defunciones semanales es mucho menor a estos porcentajes.
Este hecho —la progresiva reducción en la brecha del número de muertes de pacientes con síntomas en una y otra semana— nunca es comunicada al grueso de la población en las conferencias vespertinas.
La discrepancia entre lo que se presenta en las conferencias y las cifras recién descritas se debe en primer lugar, a aquellas personas que para la fecha de la conferencia se encontraban con vida y fallecieron después. En segundo lugar, al retraso en las notificaciones de defunciones. Por retraso en la notificación de defunción me refiero al número de días entre la fecha de defunción declarada en el último reporte (27 de septiembre) y el primer reporte en el que aparece una fecha de defunción para cada uno de los registros.
Tomo como ejemplo el ID 1011263, que tiene una fecha declarada de defunción (FECHA_DEF) del 10 de septiembre; el primer reporte en el cual se notificó su fallecimiento fue el 13 de septiembre, es decir, la notificación se dio con 3 días de atraso. Con este cálculo, y con la expectativa del director de Prestaciones Médicas del IMSS, Víctor Hugo Borja, clasifiqué el rezago en el reporte de defunciones en 4 grupos: 1 semana (atraso de notificación desde 0 hasta 7 días), 2 semanas (8 a 14 días), tres semanas (15 a 21 días) y más de tres semanas (22 días de atraso o más).
Volviendo a la comparativa entre la semana 32 y 33, la última conferencia donde se presentó claramente la información del cambio en el porcentaje de defunciones fue el sábado 29 de agosto. Esto significa que si una persona declaró tener síntomas el domingo 9 de agosto y, considerando el promedio actual de 12 días entre fecha de síntomas y fecha de defunción, falleció el 21 de agosto, el sistema de salud solo tendría 8 días para notificar la defunción y que ésta influyera en el porcentaje de cambio presentado.
Notificación diaria de nuevas defunciones
Dado que la variable en la cual el sistema de salud tiene responsabilidad directa es justamente la del retraso en la notificación de la defunción, me centraré en este punto. Para analizar la tendencia de retrasos actual, es mejor hacerlo con base en la fecha de notificación. Calcular cuál es el retraso de las defunciones que se agregan a la base puede ayudar a entender una de las razones del por qué las gráficas presentadas en las conferencias de la Secretaría de Salud pueden llevar a conclusiones erróneas respecto a la desaceleración de la pandemia en nuestro país.
Regresemos a la semana epidemiológica 35. El dato de defunciones con el cual cerró la semana 34 fue de 60 254. El dato de defunciones al cierre de la semana 35, fue de 63 819. Por tanto, durante la semana 35 se agregaron un total de 3 565 defunciones. Sin embargo, como se puede ver en la siguiente gráfica, no todas las defunciones reportadas en esta semana fueron defunciones ocurridas en fechas recientes.
Si revisamos en términos porcentuales cuántas de las defunciones se están dando a conocer por primera vez en los rangos de retraso establecido, el problema es más claro.
Siempre ha existido cierto retraso, incluso hemos tenido días con un exceso de notificaciones retrasadas como es el caso del 20 al 24 de junio. Este pico de notificaciones es probable que obedezca a la actualización de defunciones por parte del IMSS mencionada el 17 de junio por el director de Prestaciones Médicas del IMSS, Víctor Hugo Borja. Sin embargo, una vez pasados esos cuatro días, el comportamiento del retraso en las notificaciones se estabilizó.
A partir de mediados de agosto, ha habido un cambio en la composición de las notificaciones diarias de defunciones. Por composición me refiero al total de defunciones nuevas notificadas, cuántas ocurrieron hasta siete días antes, cuántas de 8 a 14 días antes, cuántas de 15 a 21 días antes, y hace 22 días o más. El porcentaje de las notificaciones de defunciones ocurridas hasta 7 días antes de su notificación se mantiene en general entre el 70 % y el 80 %. El cambio está en las notificaciones nuevas con más de siete días desde que ocurrió el fallecimiento. Por un lado, en julio, las notificaciones con retraso de dos semanas rondaban el 10 %. A mediados de agosto esta tendencia cambió y ahora representan menos del 10 % de las notificaciones diarias. Por otro lado, las notificaciones de nuevas defunciones con más de tres semanas de retraso hasta mediados de agosto se mantuvieron por debajo del 15 % en la gran mayoría de las ocasiones. A partir de mediados de agosto, este retraso es cada vez más común y con más frecuencia representan más del 15 %.
Este retraso tiene un impacto directo en la información presentada diariamente a las 19:00 horas. Aunque el número de defunciones crece conforme se reportan nuevos casos, el porcentaje que se presenta en las gráficas ya no es afectado por las defunciones con más de tres semanas de acontecidas (y esto solo si la persona falleció en la misma semana en la que reportó tener síntomas), lo cual provoca una falsa idea que la desaceleración en el número de defunciones permanece, pero no porque no hayan existido defunciones nuevas, sino porque estas defunciones no han sido notificadas a tiempo y, por tanto, no inciden en el porcentaje de cambio que se presenta diariamente.
En conclusión, presentar solo la variación semanal entre la antepenúltima semana epidemiológica y su inmediata anterior no da cuenta del cambio real de defunciones por dos razones. Primero, presentar las defunciones con base en la fecha de síntomas y no la de defunción, significa que la información aún puede variar por defunciones que no habían sucedido para la fecha de la conferencia.
Segundo, existe un retraso importante en la notificación de las defunciones, aun y cuando éstas hubiesen acontecido antes de la conferencia, podrían no haberse notificado y por tanto no impactar en el porcentaje de variación semanal.
Varenka Rico Jaime
1 Una de las primeras ocasiones en las que se mencionó este hecho fue en el mes de mayo, cuando se reportaron cerca de 600 defunciones en un solo día. Durante esa semana, se explicó que no era lo mismo la fecha de notificación de una defunción que la fecha real de la misma. El Director de Prestaciones Médicas del IMSS, Víctor Hugo Borja, mencionó en la conferencia del 17 de junio que el periodo de registro de defunciones debía estar dentro de los siete días posteriores a la defunción, y que, en caso de no estarlo, se consideraría como un rezago en la información.




Excelente artículo. Yo llevo casi 3 meses quejándome de esto en twitter: https://twitter.com/Alejand17987688/status/1285749049954639874
La única explicación que encuentro para agrupar las defunciones por inicio de síntomas es aprovechar los tiempos que pasan entre síntomas y muerte y entre muerte y su reporte para dar una impresión optimista con datos que tardan mucho en actualizarse. El dato de cuantas personas mueren que iniciaron síntomas en una semana en particular no se conoce hasta más de un mes después de concluída esa semana. Comparar esta métrica entre la semana pasada y la antepasada simpre mostrará reducciones drásticas, incluso si las defunciones semanales van en aumento.
Woooow muy interesante y complicado pero es importante ir teniendo idea de las estadísticas que lejos de tranquilizar, producen confusión y no son acertadas!! Felicidades Varenka Rico