En estos días en que las casas encuestadoras han publicado nuevos estudios sobre la aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador, de nueva cuenta han llamado la atención al menos un par de resultados: el presidente se mantiene en una aprobación bastante favorable en su cuarto año de gobierno; y pareciera que se registra una contradicción. Mientras que la opinión pública en México es crecientemente crítica de la situación en el país —con evaluaciones negativas sobre la economía nacional, la seguridad pública y la corrupción— el presidente López Obrador se mantiene en niveles relativamente altos de aprobación presidencial. El siguiente texto busca responder a dos preguntas interrelacionadas: ¿la popularidad del presidente López Obrador es, en verdad, más alta que los presidentes anteriores en su cuarto año de gobierno? ¿Por qué ciertos votantes aprueban el trabajo del presidente López Obrador pero —al mismo tiempo— reportan evaluaciones negativas sobre su trabajo en áreas como la economía, la inseguridad y la corrupción? Este texto busca contribuir al debate sobre la aprobación presidencial en México que en estas semanas ha sido discutido por encuestadores y medios de comunicación (por ejemplo, ver trabajo de Lorena Becerra del periódico Reforma y Javier Márquez de Buendía y Márquez, entre otros). Los datos de este artículo se basan en una encuesta original telefónica y en el Estudio Nacional Electoral de México (ENEM), encuesta postelectoral representativa a nivel nacional que es parte del Estudio Comparado sobre Sistemas Electorales (CSES, Comparative Study of Electoral Systems).

¿La aprobación presidencial de López Obrador es excepcionalmente alta?
Alcanzar una alta aprobación presidencial es un objetivo deseable para cualquier presidente; una alta popularidad consolida el poder de un presidente e incrementa la habilidad de cumplir sus promesas de campaña y poder aprobar sus reformas en el Congreso.1 Como lo refiere Stimson en su investigación seminal: “Si el poder real de la presidencia no es directamente proporcional a la estimación más reciente de aprobación presidencial de Gallup, no está lejos de él”.2 En ese sentido, es importante entender el ciclo de la aprobación presidencial3 y los factores que hacen que un presidente alcance mayor o menor aprobación.
Como lo refieren distintos estudios sobre la aprobación presidencial en Estados Unidos y Latinoamérica, existen diferentes etapas en la aprobación de un presidente a lo largo de su periodo de gobierno. Primero, una “luna de miel” en que la aprobación presidencial es muy fuerte. Esta etapa es un momento menos polarizante por lo que no sólo los simpatizantes del presidente lo aprueban, sino también votantes independientes e, incluso, personas que se identifican con los partidos de oposición.4 Esto se debe, en parte, por el efecto positivo a raíz de los resultados de la elección en que fue electo el nuevo presidente (y que aún está muy cercana en el recuerdo de la opinión pública). Además, en esos momentos la cobertura noticiosa del presidente aún es favorable5 lo que también propicia un ambiente positivo en torno a la nueva administración. En general, la luna de miel de un presidente dura entre seis y doce meses.6 Alrededor de un año después del inicio de la administración, empieza la segunda etapa; ésta inicia tras un declive en la aprobación presidencial. A medida que se acercan las próximas elecciones presidenciales inicia la tercera etapa de la aprobación presidencial, en tanto que la popularidad del presidente aumenta ligeramente, en parte por el uso político del presupuesto. Es decir, el ciclo de la aprobación presidencial tiene la forma de una U parcial, con un inicio muy favorable, seguido por un declive y una ligera recuperación hacia el final de la administración.7
La gráfica 1 —basada en los datos recolectados por el sitio agregador de encuestas, Oraculus— muestra el ciclo de la aprobación presidencial de los últimos cuatro presidentes en México. En dicha gráfica destacan dos puntos importantes. Uno, los presidentes mexicanos, en promedio, no suelen seguir el patrón bastante consistente de la aprobación presidencial registrado en Estados Unidos y Latinoamérica. A excepción de Peña Nieto, los presidentes mexicanos —Fox, Calderón y AMLO— registran una popularidad bastante consistente a lo largo de su administración: alrededor del 60 % de aprobación presidencial. En el caso de Fox y López Obrador, su luna de miel es más marcada, seguida de un declive, pero éste no es tan dramático como la de otros presidentes en Estados Unidos o América Latina.
La Gráfica 1 también da respuesta a la primera pregunta que plantea el presente artículo. ¿La popularidad del presidente López Obrador es, en verdad, más alta que los presidentes anteriores en su cuarto año de gobierno? Los datos nos indican que éste no es el caso. En su cuarto año de gobierno, la aprobación del presidente López Obrador no es excepcionalmente alta; es bastante equiparable a la de los expresidentes Calderón y Fox. En promedio, en estos momentos, López Obrador registra alrededor del 60 % de aprobación, en tanto que Calderón registraba en el mismo momento alrededor de 57 %, en tanto que Vicente Fox registró 54 %.
Gráfica 1. Ciclo de la aprobación presidencial en México (2000-22)
¿Hay un divorcio entre la evaluación de la situación del país y la aprobación presidencial?
Ahora bien, la siguiente pregunta que este artículo plantea analizar es la posible contradicción de la aprobación presidencial del presidente López Obrador y la evaluación de la situación del país. Mientras que la opinión pública en México es crecientemente crítica de la situación del estado de la economía, la seguridad pública y la corrupción, el presidente López Obrador se mantiene en niveles relativamente altos de aprobación presidencial.
Tal aparente contradicción es importante dado que la literatura académica ubica las evaluaciones retrospectivas económicas como el principal predictor de la aprobación presidencial:8 quienes consideran que la economía va bien, tienen una alta probabilidad de aprobar el trabajo del presidente en turno. Y en contraparte, quienes consideran que la economía va mal, desaprueban al gobierno en turno. Para ilustrar este punto, en la gráfica 2 se reporta los resultados sobre la percepción económica del país. Los datos provienen del Estudio Nacional Electoral de México 2021 (ENEM), encuesta postelectoral representativa a nivel nacional que es parte del Estudio Comparado sobre Sistemas Electorales9 (CSES, Comparative Study of Electoral Systems). En esta encuesta, la mayoría del electorado es crítico de la situación económica del país (58 % considera que está mal o muy mal) pero, al mismo tiempo, reportan una alta aprobación presidencial (66 % acuerdo/acuerdo en parte).
Gráfica 2. Evaluación de la economía y aprobación presidencial
En ese sentido, es importante subrayar, como se puede observar en la gráfica 3, que entre quienes aprueban el trabajo de López Obrador, casi la mitad (46 %) considera que la situación económica del país está mal o muy mal. En otras palabras, incluso entre quienes aprueban el trabajo de López Obrador, se acepta que el estado de la economía no está del todo bien. También es importante señalar que las evaluaciones negativas no sólo se reportan en torno al estado de la economía; la mayoría de la opinión pública también reporta evaluaciones negativas sobre el estado general del país, la seguridad pública y la corrupción. Los datos de la ENEM 2021 (no mostrados en gráficas) muestran que el 62 % considera que la situación económica del país está igual de mal/peor que el año pasado, 55 % considera que la situación del país está igual de mal que hace un año, 60 % considera que la corrupción está igual de mal/ha empeorado y 79 % considera que la seguridad está igual de mal/ha empeorado.
Gráfica 3. Evaluación de la situación económica del país
Estos datos son bastante consistentes con los resultados de encuestas recientes de medios de comunicación, como los del periódico Reforma, en la cual se encuentra que, aunque la aprobación presidencial es de 62 %, se registra variación importante en la opinión sobre la forma como el presidente López Obrador está tratando diversos temas de política pública: 62 % considera que el presidente está tratando bien asuntos como programas sociales, pero se registra bastante menos apoyo en la economía (39 %), el combate a la corrupción (38 %) y la seguridad (29 %).10 En la siguiente sección reporto los datos de una encuesta original telefónica que busca estimar con mayor precisión el tipo de votantes que reporta niveles altos de aprobación presidencial pero reporta menor aprobación del trabajo del presidente López Obrador en temas específicos de política pública.
Aprobación presidencial (afectiva) en México
Los datos de esta sección provienen de una encuesta original telefónica levantada en agosto del año pasado11 que buscó estimar la diferencia entre aprobación presidencial, en términos generales, y la aprobación presidencial por rubros específicos de política pública. A diferencia de otros proyectos, el fraseo de las preguntas busca que sean lo más parecidos posibles para que el entrevistado evalúe explícitamente la labor del presidente en esos rubros de política pública y no una situación general económica del país (sin que necesariamente el presidente se aprecie como responsable).
1. Hablando del trabajo de Andrés Manuel López Obrador como Presidente, en una escala de 0 a 10, en donde CERO significa que está haciendo MUY MAL TRABAJO y DIEZ que está haciendo MUY BUEN TRABAJO como PRESIDENTE, ¿cómo calificaría usted su trabajo?
2. En una escala de 0 a 10, en donde CERO significa que está haciendo MUY MAL TRABAJO y DIEZ que está haciendo MUY BUEN TRABAJO, ¿usted cómo calificaría el trabajo que el presidente López Obrador está haciendo para…?
a) Mejorar la economía del país
b) Reducir la inseguridad
c) Reducir la pobreza
d) Disminuir la corrupción
e) Reducir la violencia relacionada con el narcotráfico
En la gráfica 4 aparecen los resultados de dichas preguntas en la cual destacan varios puntos. La aprobación presidencial es de 6.5 en la escala 0-10 (columna 1), la cual es bastante equiparable a la aprobación presidencial que se estimó a finales del año pasado por otras encuestas por medio de otros fraseos y escalas12 en poco más del 60 %. Como se puede también notar en la gráfica 4 (columna 1), si bien la aprobación presidencial general es de 6.5 en la escala 0-10, cuando se pregunta por el trabajo del presidente en rubros específicos, ésta registra una variación importante: economía (6.4), pobreza (5.8), corrupción (5.5), inseguridad (5.1) y violencia (4.8). En otras palabras, estos resultados sugieren que la aprobación presidencial general tiene un componente afectivo y no solamente basado en las evaluaciones de políticas públicas, pues se registra una importante diferencia entre la aprobación general (6.5) y la aprobación por cada rubro de política pública (el promedio es 5.5). Esta diferencia es lo que llamo aprobación presidencial afectiva, una diferencia que no parece explicada por las evaluaciones sobre la situación del país, sino que —como lo analizo en la siguiente sección— es motivada por las actitudes políticas de la opinión pública.
Gráfica 4. Aprobación presidencial general y por rubros
Ahora bien, cuando observamos las columnas 2 a 5 de la Gráfica 4, vemos que esa diferencia entre la aprobación presidencial y la aprobación del trabajo del presidente López Obrador en distintos rubros de política pública es menor entre votantes de oposición (PAN: 0.7: PRI 0.7) que entre votantes de Morena (1.1). Es decir, entre morenistas existe una mayor distancia entre su aprobación presidencial general y la aprobación que los morenistas realizan del trabajo del presidente López Obrador. En la última sección de este trabajo, explico qué factores explican esta brecha.
¿Por qué hay una diferencia entre la aprobación presidencial y la aprobación del trabajo del presidente López Obrador en rubros de política pública?
Como es de esperarse, las evaluaciones retrospectivas no sólo influyen en la aprobación presidencial sino que las actitudes políticas como la identidad partidista y la ideología también influyen significativamente.13 Consistente con teorías sobre sesgo partidista y razonamiento motivado,14 la gente que se identifica con el partido en el poder tiene mayor probabilidad de evaluar positivamente el trabajo del presidente —que es de su propio partido— que la de un presidente de otro partido. Estos votantes tienden a reforzar sus predisposiciones políticas y razonan con el objetivo de mantener o fortalecer sus opiniones preexistentes —por ejemplo, considerando que el Presidente López Obrador ha hecho un buen trabajo.15 Y lo mismo sucede en el caso de los votantes de oposición en términos de su desaprobación del presidente.
Alternativamente, puede ser que no sea la identidad partidista sino la ideología izquierda-derecha lo que explique esa diferencia entre aprobación presidencial y aprobación del trabajo del presidente López Obrador en distintos rubros de política pública. Igualmente, la información de los votantes podría incidir en esa diferencia. Dados altos niveles de información de los votantes, esto puede incidir en una sofisticación mayor en tanto que los votantes podrían discernir mejor entre una aprobación basada en políticas públicas y otro más en el trabajo general del presidente.
Finalmente, una cuarta explicación podría ser el grado de polarización afectiva.16 La polarización afectiva es la tendencia de ver a partidistas de tu propio partido (in-group) positivamente y a los partidistas de los otros partidos (out-group) de manera negativa. Esto quiere decir que este tipo de polarización no se entiende a partir de la ideología sino de la identidad, lo que a su vez genera tanto evaluaciones como comportamiento electoral extremo en respuesta a los sentimientos negativos en contra del out-group. Relevante para este estudio, se espera que los votantes que están más polarizados en contra de grupos partidistas opuestos, tendrían una mayor probabilidad que esos sentimientos negativos influyan en la aprobación presidencial de López Obrador.
En la gráfica 5 se observan los resultados producto de un análisis de regresión lineal OLS en donde la variable dependiente es la brecha entre la aprobación presidencial de forma general y la aprobación presidencial promedio en términos de política pública. En el análisis se incluyeron las variables independientes antes mencionadas (identidad partidista, ideología izquierda-derecha, niveles de información, polarización afectiva). Adicionalmente, siguiendo a otros autores como Moreno,17 agregué una variable que busca indagar la identidad de los entrevistados con López Obrador más allá de su partido. Específicamente, pregunté a los entrevistados si se considera lopezobradorista, antilopezobradorista, o no piensa en esos términos, dado que es posible que la identidad partidista por sí misma no capte la simpatía con el lopezobradorismo. Los modelos también incluyen variables de control como niveles de educación, edad y género. En la gráfica 5, los “brazos” alrededor de cada punto corresponden a intervalos de confianza al 95 %.
La gráfica 5 refleja la importancia de la polarización afectiva en México. La diferencia entre la aprobación presidencial y la aprobación de su trabajo en rubros de política pública no se explica por la sofisticación de los votantes (niveles de información), ni la orientación ideológica izquierda-derecha, ni autoidentificarse como lopezobradorista o antilopezobradorista. Aunque el análisis bivariado sugería que la identidad partidista era importante para entender esa brecha, una vez que se incorpora la polarización afectiva al análisis, los resultados muestran que es este último factor lo que explica mayoritariamente la brecha entre aprobación presidencial y aprobación del trabajo de López Obrador en rubros de política pública. Es decir, a medida que se incrementan tanto las opiniones favorables hacia Morena así como las desfavorables hacia el PRI/PAN, aumenta la brecha entre la aprobación presidencial general y la evaluación del trabajo del presidente López Obrador en temas como la economía, inseguridad, corrupción etc. En otras palabras, estos resultados indican que la afectividad, y no las evaluaciones de políticas públicas, es lo que explica esa brecha en la aprobación presidencial que tanto medios de comunicación como encuestadores han subrayado recientemente en la aprobación del presidente López Obrador.
Gráfica 5. Brecha entre aprobación presidencial general y por rubros de política pública
Este artículo constituye una primera aproximación al debate sobre la aprobación presidencial del presidente López Obrador, sobre todo en el contexto de una creciente evaluación negativa de la situación del país. Futuros estudios también podrían analizar otros factores no considerados en este texto. Una razón alternativa de la alta aprobación sostenida del presidente podría ser el efecto “rally around the flag” durante la presente pandemia. Shocks externos como guerras y eventos internacionales suelen incidir creando efectos positivos en la aprobación presidencial, por medio de un efecto de respaldo al presidente en momentos de crisis. En algunos países ese efecto se tradujo en un aumento en la aprobación presidencial; en otros parece haber influido en la creación de un piso en la aprobación presidencial y previniendo que otros factores —como la economía— afectaran la popularidad del presidente, como suele suceder cuando no existe una crisis. De hecho, este último efecto se acerca a lo que experimentó la presidencia de Donald Trump durante los primeros meses de la pandemia, cuando su aprobación casi no se vio beneficiada por la misma, a diferencia de otros mandatarios en el mundo, pero tampoco se vio perjudicada, a pesar de la alta propagación del virus, las altas tasas de muerte por covid y la alta tasa de desempleo derivada de la pandemia. En ese sentido, es posible que un efecto similar pudo haber sucedido en el caso de la aprobación presidencial del presidente López Obrador.
Rodrigo Castro Cornejo
Profesor-Investigador Titular de la División de Estudios Políticos en el CIDE y coinvestigador principal del Estudio Nacional Electoral de México (ENEM). Agradezco a René Galicia por su asistencia de investigación.
1 Bond, J. R., Fleisher, R., y Dan Wood, B. “The marginal and time-varying effect of public approval on presidential success in congress”. J. Polit. 65 (1), 2003, pp. 92–110; Brody, R.A., Assessing the President: the Media, Elite Opinion, and Public Support. Stanford University Press, Stanford, 1991.
2 Stimson, J. A. “Public support for American presidents: a cyclical model”, Public Opinion Quarterly. 40 (1), 1976, pp. 1–21.
3 Carlin, R. E., y otros. “Public support for Latin American presidents: the cyclical model in comparative perspective”, Research and Politics. 5 (3), 2018; Mueller, J.E., War, Presidents, and Public Opinion, Wiley, Nueva York, 1973; Gronke, P. y Newman, B. “FDR to Clinton, Mueller to?: a field essay on presidential approval”, Political Research Quarterly 56 (4), 2003, pp. 501–512.
4 Castro Cornejo, R. C., Beltrán, U., Ley, S., y Galicia, R., “From election day to presidential approval: Partisanship and the honeymoon period in Mexico”, Electoral Studies, 75, 2022.
5 Farnsworth, S. J., Lichter, S. R. The Nightly News Nightmare: Media Coverage of US Presidential Elections, 1988-2008, Rowman & Littlefield, 2011.
6 Erikson, R. S., MacKuen, M. B., y Stimson, J. A. The Macro Polity. Cambridge University Press, 2002.
7 Carlin, R. E., y otros. “Public support for Latin American presidents: the cyclical model in comparative perspective” Research and Politics, 2018.
8 Erikson, R. S., MacKuen, M. B., y Stimson, J. A. The Macro Polity. Cambridge University Press, 2002;
Lewis-Beck, M. S., Stegmaier, M. “American voter to economic voter: evolution of an idea”, Elect. Stud. 28 (4), 2009, pp. 625–631.
9 La ENEM es realizada por el CIDE cada tres años y se levanta días después de las elecciones presidenciales o legislativas, según sea el año electoral. En esta edición, la ENEM 2021 se levantó una semana después de las elecciones intermedias de junio del año pasado.
10 Para mayor información visitar: “¿Qué dicen los datos?” y “¿Cómo van López Obrador y los aspirantes al 2024? Entrevista a Lorena Becerra”.
11 La encuesta telefónica fue levantada por BGC Ulises Beltrán y Asocs.
12 Otros fraseos, por ejemplo, el del Estudio Nacional Electoral de México (ENEM): “En general, ¿usted está de acuerdo o en desacuerdo con la forma como está gobernando el presidente López Obrador?” (Acuerdo/acuerdo en parte/desacuerdo en parte/desacuerdo).
13 Castro Cornejo, R. C., Beltrán, U., Ley, S., y Galicia, R. “From election day to presidential approval: Partisanship and the honeymoon period in Mexico”, Electoral Studies, 75, 2022.
14 Por ejemplo: Kunda, Z. “The case for motivated reasoning”, Psychological Bulletin 108(3), 1990, pp. 480–498; Lodge M., y Taber, C. S. “Three steps toward a theory of motivated political reasoning” en Elements of reason: Understanding and expanding the limits of political rationality, Lupia, A., McCubbins, M. D., y Popkin S. L. (Eds.), Cambridge University Press, Londres, 2000.
15 Green, D., Palmquist, B., y Schickler, E. Partisan Hearts and Minds: Political Parties and the Social Identities of Voters, Yale University Press, New Haven, 2002.
16 Druckman, J. N., y Levendusky, M. S. “What do we measure when we measure affective polarization?”, Public Opinion Quarterly, 83(1), 2019, pp. 114-122. Iyengar, S., Lelkes, Y., Levendusky, M., Malhotra, N., y Westwood, S. J. “ The origins and consequences of affective polarization in the United States”, Annual Review of Political Science, 22, 2019, pp. 129-146.
17 Moreno, A. “Las elecciones federales 2021 en México: ¿plebiscitarias o identitarias?”, Revista Mexicana de Opinión Pública, 32(1), 2022, pp. 15-31.







Muy relevante el estudio sobre la «atracción fatal» que ejerce López Obrador sobre un amplio grupo de mexicanos. Quizá falta indagar algo sobre la actitud ante el esfuerzo y la superación como factores de progreso y ante las dádivas gubernamentales. Saludos