El riesgo de propagación de COVID-19 y no los pronósticos determinará lo que viene

Estados Unidos tiene una población 2.6 veces mayor que la de México. Hoy reporta 1 215 000 contagios confirmados. Si la razón de contagiados fuera la misma que la de las poblaciones. México tendría 480 000 casos pero solo reporta 25 000. ¿Cómo explicar la diferencia y qué hacer frente a la incertidumbre?

Ilustración: Raquel Moreno


México está inmerso en la fase más intensa de contagios de COVID-19, sin información suficiente para pasar ya, de las medidas generales aplicadas en todo el país, a las acciones de corto y mediano plazo que debe emprender cada gobierno estatal, a fin de mitigar el impacto que esta enfermedad está teniendo en la salud y en la economía de sus habitantes durante esta fase crítica y en la transición hacia la “normalidad”.

A diferencia de otros países en los que se han aplicado gran cantidad de pruebas de contagio, en el nuestro se han hecho pocas por lo que es difícil determinar cuál es el nivel y evolución real de la enfermedad en las diferentes partes del territorio nacional y, con ello, poder anticipar el impacto en dichos ámbitos para actuar en consecuencia. Con los datos oficiales solo se puede ver lo que pasa por el microscopio de las instituciones de salud, pero no lo que sucede fuera de ellas.

La experiencia de los países más afectados hasta ahora sugiere que el balance entre el número de pacientes que requieren hospitalización o cuidados intensivos, frente a las capacidades humanas y materiales del sector salud, es determinante de las posibilidades de enfrentar y contener la pandemia con el menor número de fatalidades posible y que, aún superada la fase crítica de la pandemia, es indispensable aplicar pruebas, pruebas y más pruebas… para modular adecuadamente el relajamiento de las medidas de contención y de confinamiento de la población, con miras a retornar a la apertura y la actividad de las personas y las empresas.

Al momento de escribir este texto, 5 de mayo de 2020, las autoridades sanitarias de México reportan 24 905 casos confirmados de contagio de COVID-19; 61 993 negativos; 13 143 sospechosos y 2 270 defunciones, para un total de 102 311 registros, en una población de más de 127 millones de habitantes. De los casos confirmados, alrededor del 40 % están hospitalizados y el 60 % restante son ambulatorios, en tanto que 58 % son hombres y 42 % mujeres.1 Los casos confirmados se localizan en 909 de los 2 465 municipios del país, de manera que no se sabe, con certeza, lo que está sucediendo en los 1 556 municipios restantes, es decir, en casi dos terceras partes del total de municipios de México.

Generalmente, la estimación del riesgo de contagio de una persona se basa más en su perfil demográfico y de género, así como el lugar donde se le detecta, que en un análisis de los factores que inciden en dicho contagio, lo que resultaría de enorme complejidad si se toma en cuenta que, dependiendo de la actividad y de la movilidad de cada persona, el riesgo de contagiarse puede no tener tanto que ver con sus características personales o con las condiciones de la zona o de la vivienda en la que reside, sino con el lugar donde trabaja, la forma como se traslada a este y el grado de exposición al contacto con otras personas en el trayecto.

Unas de las piezas clave de la estrategia de combate de COVID-19 empleadas en la mayoría de los países afectados por la pandemia, son el lavado frecuente de las manos, el distanciamiento social, la cancelación de eventos masivos, el cierre de establecimientos y el encierro de las personas en sus hogares, aunque en algunos sitios no se cumplan.

La distribución actual de casos confirmados de COVID-19 hace evidente que la enfermedad no se propaga de la misma manera ni con la misma intensidad en todo el territorio nacional y sugiere que la forma como se transmite hace más vulnerables de contagio a los sectores más rezagados de la población, especialmente en las zonas de alta marginación, con viviendas precarias y alto hacinamiento, sin servicios sanitarios y de salud, conviviendo jóvenes que son probables portadores del virus con personas mayores que resultan ser de las más vulnerables.

Tomando en cuenta esto, se diseñó un indicador para estimar el riesgo en los municipios del país, denominado Índice de Riesgo de Propagación de COVID-19,2 que se calcula a partir del tamaño y densidad de la población de cada uno; su perfil demográfico por grupo de edad; el porcentaje sin acceso a servicios de salud; el número de viviendas con un solo cuarto; el promedio de habitantes por vivienda y el número de viviendas que no tienen agua. Combinando estas variables con diferentes ponderadores, se estima una medida de riesgo para cada municipio que varía entre 0 y 1, con cuatro niveles de riesgo de propagación: bajo, medio, alto, muy alto y sin datos suficientes.

La Plataforma de Inteligencia Territorial COVID-19 construida sobre esta medida de riesgo, nos permite obtener una visión panorámica de lo que la amenaza de la pandemia representa en las diferentes regiones del país, pudiendo cambiar el foco de atención de lo nacional a lo regional, a lo estatal, a las zonas metropolitanas y, finalmente, a los municipios. Asimismo, facilita relacionar los niveles de riesgo con diversas variables socio económicas, para estimar con más detalle el posible impacto socio económico y en la salud de la población, en las diferentes zonas del país.

A continuación se presentan algunos cuadros y gráficas obtenidos a partir del índice, con el fin de ilustrar la potencia y flexibilidad de la herramienta para traducir los niveles de riesgo identificados en todos los municipios, en datos concretos en materia de contagios, población, viviendas y establecimientos afectados, que permiten identificar las zonas más críticas para la propagación de la enfermedad y las más impactadas económicamente por el cierre. Los cuadros con los datos se acompañan de gráficas para visualizar las diferencias de tamaño en las cantidades.

Las regiones del sur y del sureste son las que tienen más municipios con muy alto riesgo de propagación

Agrupando a las 32 entidades federativas en seis regiones,3 la Sur y Sureste, seguidas por el Centro, son las que tienen más municipios con muy alto riesgo de propagación de la enfermedad.

Cuadro 1. Municipios por región y nivel de riesgo

Cuadro 1. Municipios por región y nivel de riesgo

Fuente: MEXICO BIGDATA. Abril de 2020.

Casi las tres cuartas partes de los contagios confirmados se localizan en municipios con alto y muy alto riesgo

Este cuadro es una muestra del buen ajuste del método para determinar los niveles de riesgo de propagación de la enfermedad, pues al 1 de mayo casi las tres cuartas partes de los casos de contagio confirmados por las autoridades se localizaban en zonas con niveles altos o muy altos de riesgo.

Cuadro 2. Contagios de COVID-19 confirmados al 1 de mayo por región y nivel de riesgo

Cuadro 2. Contagios de COVID-19 confirmados al 1 de mayo por región y nivel de riesgo

Fuente: MEXICO BIGDATA. 1 de mayo de 2020.

Gráfica 1. Contagios de COVID-19 confirmados al 1 de mayo por nivel de riesgo y región

Gráfica 1. Contagios de COVID-19 confirmados al 1 de mayo por nivel de riesgo y región

Fuente: MEXICO BIGDATA. 1  de mayo de 2020.

11.5 millones de viviendas particulares están ubicadas en municipios con muy alto riesgo de propagación de COVID-19

Gráfica 2. Viviendas particulares habitadas por nivel de riesgo y región

Gráfica 2. Viviendas particulares habitadas por nivel de riesgo y región

Fuente: MEXICO BIGDATA. Abril de 2020.

De la gráfica anterior y del siguiente cuadro, destaca el elevado número de viviendas particulares que se ubican en las zonas de mayor riesgo de propagación de COVID-19, apareciendo, en orden descendente, el Estado de México, la Ciudad de México, Veracruz, Chiapas, Puebla y Guerrero, como las entidades con más casos en dichas zonas.

Cuadro 3. Viviendas particulares habitadas por región y nivel de riesgo

Cuadro 3. Viviendas particulares habitadas por región y nivel de riesgo

Fuente: MEXICO BIGDATA. Abril de 2020.

1.2 millones de viviendas de un cuarto se ubican en municipios con muy alto riesdo de propagación de COVID-19

De los casi 32 millones de viviendas particulares habitadas, poco más de 2 millones tienen un solo cuarto y de estas casi el 55 % se ubican en municipios de muy alto riesgo, con Veracruz encabezando la lista, seguido de Guerrero, Chiapas y el Estado de México, lo que convierte a estas entidades en focos rojos para la expansión de la enfermedad.

Cuadro 4. Viviendas particulares habitadas de un cuarto por región y nivel de riesgo

Cuadro 4. Viviendas particulares habitadas de un cuarto por región y nivel de riesgo

Fuente: MEXICO BIGDATA. Abril de 2020.

Gráfica 3. Viviendas particulares habitadas de un cuarto por nivel de riesgo y región

Gráfica 3. Viviendas particulares habitadas de un cuarto por nivel de riesgo y región

Fuente: MEXICO BIGDATA. Abril de 2020.

Más de 45 millones de personas viven en municipios don muy alto riesgo de propagación de COVID-19

Gráfica 4. Número de habitantes por nivel de riesgo y región

Gráfica 4. Número de habitantes por nivel de riesgo y región

Fuente: MEXICO BIGDATA. Abril de 2020.

La gráfica anterior y el siguiente cuadro muestran que, en trece entidades federativas, más de un millón de personas viven en municipios de muy alto riesgo de propagación de la enfermedad, para un total nacional de alrededor de 46 millones que se encuentran en la misma situación.

Cuadro 5. Número de habitantes por región y nivel de riesgo

Cuadro 5. Número de habitantes por región y nivel de riesgo

Fuente: MEXICO BIGDATA. Abril de 2020.

Casi dos millones de establecimientos con hasta 5 empleados operan en municipios con muy alto riesgo de contagio

Un dato importante para medir el impacto económico de la pandemia es la distribución de establecimientos según el personal que ocupan y el nivel de riesgo de los municipios en los que se localizan. Agregando los datos a nivel nacional observamos que, al mes de abril de este año conforme a cifras del INEGI, el 86 % de los establecimientos ocupa hasta cinco empleados, casi el 40 % de ellos se encuentra ubicado en municipios con muy alto riesgo de propagación de COVID-19 y otro 26 % en municipios con riesgo alto. Estas cifras permiten dimensionar, con datos precisos, qué significa que los micronegocios sean los más afectados por el cierre temporal obligado por la pandemia. También ponen en evidencia que será difícil imaginar un escenario de apertura simultánea de los negocios, sin ponderar antes que el riesgo de propagación de la enfermedad no es el mismo en todas partes.

Cuadro 6. Número de establecimientos por nivel de riesgo y número de empleados

Cuadro 6. Número de establecimientos por nivel de riesgo y número de empleados

Fuente: INEGI. Abril de 2020.

Gráfica 5. Número de establecimientos por nivel de riesgo y número de empleados

Gráfica 5. Número de establecimientos por nivel de riesgo y número de empleados

Fuente: INEGI. Abril de 2020.

4.8 millones de personas trabajan en establecimientos de hasta cinco empleados en municipios de muy alto riesgo

El impacto negativo en la economía familiar derivado del cierre temporal de los negocios también es mayor para las familias que trabajan en micronegocios con hasta cinco empleados, pues en ellos se ocupan poco más de 12 millones de personas, de las cuales el 40 %, es decir, 4.8 millones lo hace en municipios con muy alto riesgo de propagación de la pandemia. Esos establecimientos podrían permanecer cerrados durante más tiempo.

Cuadro 7. Personal ocupado por nivel de riesgo y tamaño de establecimiento

Cuadro 7. Personal ocupado por nivel de riesgo y tamaño de establecimiento

Fuente: INEGI. Abril de 2020.

Gráfica 6. Personal ocupado por nivel de riesgo y tamaño de establecimiento

Gráfica 6. Personal ocupado por nivel de riesgo y tamaño de establecimiento

Fuente: INEGI. Abril de 2020.

El manejo del riesgo puede ser la clave de lo que suceda

Al margen de la discusión sobre la confiabilidad de las cifras oficiales y de las predicciones que en base a ellas se están haciendo para delinear la estrategia general aplicable en esta fase de la pandemia y en la siguiente, hemos intentado mostrar que el Índice de Riesgo de Propagación de COVID-19 ofrece a los tomadores de decisiones del sector público y privado (gobernadores, presidentes municipales, dueños y directivos de empresas), un marco analítico alterno para identificar las zonas que pueden verse más afectadas por esta enfermedad, tanto en términos de la salud de las personas como de su economía y la de sus negocios. Asimismo, proporciona elementos objetivos a nivel municipal sobre las actividades y el tipo de empresas que, por ubicarse en zonas de menor riesgo, podrían retornar a la actividad gradualmente, sin provocar una nueva ola de contagios. Además, facilita la asignación de prioridades para encausar los recursos y las acciones públicas y privadas hacia los municipios que más lo requieren y elegir el curso de acción más conveniente para todos.

A pesar de que los datos proporcionados por la Secretaría de Salud respecto de los casos de contagio confirmados, negativos, sospechosos y de defunciones, solo cubren un tercio de los municipios de México, el índice de riesgo descrito constituye una herramienta con la que las autoridades estatales pueden compensar este vacío de información, proporcionándoles elementos básicos para modular las acciones de contención y de retorno gradual a la “normalidad” en sus entidades, sin depender de lo que los pronósticos sugieran.

Siendo el municipio la unidad básica de trabajo para construir el índice y dado que toda la información está geo referenciada, se pueden agrupar regional o subregionalmente en zonas que compartan niveles similares de riesgo, tanto para cuidar aquellas que registran niveles muy altos, aunque agrupen municipios de entidades distintas, y requieran profundizar las medidas de contención, cierre de empresas y confinamiento de la población, como las que por tener menores niveles podrían empezar antes a relajar estas medidas.

Un modelo para seguir pudiera ser el consorcio de estados del noreste de la Unión Americana, iniciativa encabezada por el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, para coordinar las acciones en todas las fases previstas de evolución de la pandemia en los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Connecticut, Massachusetts, Rhode Island, Pennsylvania y Delaware.4

El criterio dominante para esta iniciativa es que las acciones aisladas de un estado pueden afectar negativamente a sus estados vecinos, en tanto que la cooperación impide que eso suceda y favorece compartir recursos y acciones para armonizar el frente de lucha en la fase final de esta primera oleada de COVID-19 y la transición ordenada hacia la “normalidad”.

 

Carlos Hernández Torres
Master of Science in Mathematics, University of Toronto, 1975. Matemático de la UNAM, 1973. Socio fundador y CEO de Trace SC y de MEXICO BIGDATA ™, especializadas en el curado y proceso de datos sobre México, desde 1984.


1 COVID-19 México. CONACYT-Centro Geo-GeoInt-DataLab.

2 El Índice de Riesgo de Propagación de COVID-19 se empezó a elaborar a principios de abril de este año cuando el número de casos de contagios confirmados era aún reducido.

3 Región Centro: Ciudad de México, Estado de México, Hidalgo, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala. Región Centro-Occidente: Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, San Luis Potosí y Zacatecas. Región Noreste: Chihuahua, Coahuila, Durango, Nuevo León y Tamaulipas. Región Noroeste: Baja California, Baja California Sur, Sinaloa y Sonora. Región Sur: Chiapas, Guerrero y Oaxaca. Región Sureste: Campeche, Quintana Roo, Tabasco, Veracruz y Yucatán.

4 Newsweek. “Andrew Cuomo and 5 other Northeast Governors will make joint recommendations on reopening economy amid pandemic”.

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Publicado en: Hallazgos