A medida que creció la pandemia de covid-19 en el mundo, también cambiaron los indicadores seguidos para llevar a cabo comparativos internacionales. El foco de atención en el número de casos fue rápidamente reemplazado por el número total de decesos, para luego usar esa cifra per cápita, hasta hablar del exceso de mortalidad.
Esa medición tiene cuatro ventajas. Primero, su universalidad. La medición se limita a contar el número de decesos totales en un país o región, lo cual se puede comprobar por un acta de defunción otorgado por el Registro Civil. Segundo, su sencillez. En efecto bajo esta metodología se considera la totalidad de los decesos ocurridos durante un periodo, sin considerar su causa, y se compara con los niveles esperados para ese mismo periodo considerando tendencias pasadas. Cualquier desviación positiva, será considerada como exceso de mortalidad. Tercero, su rapidez. Al considerar todas las causas de muertes, esa metodología sólo requiere contar actas o interrogar sistemas digitalizados de capturas de actas. Y cuarto, permite medir la totalidad de los decesos directos o indirectos de la covid-19 y limitar así el subreporte.

Ilustración: Patricio Betteo
Ese último punto es muy importante y merece estudiarlo con más detalle. En el caso del covid-19, la causa de muerte se comprueba por medio de una prueba. A más pruebas, más decesos por covid confirmados. Sin embargo, la capacidad de pruebas de los países ha sido limitada a inicios de la pandemia, y se solía probar solamente los casos más graves. Adicionalmente, la prueba se limita a los pacientes que fueron atendidos en un hospital y deja fuera a todos los que fallecieron en casa sin poder solicitar apoyo médico. Todo lo anterior aplica para los decesos directos del covid-19. En cuanto a los indirectos, olvidados de las mediciones por decesos confirmados, son sin embargo iguales de importantes: son decesos, que sin condiciones de crisis, no hubieran ocurrido. Eso incluye personas que no pudieron recibir atención médica debido a la falta de capacidad hospitalaria, pacientes que no buscaron atención médica por miedo de contagiar, o por indisponibilidad de tratamiento por ejemplo. Un tratamiento posterior de los datos es clave para entender las causas de muerte, y así distinguir las directas de las indirectas.
El 25 de julio de 2020, dos meses después de nuestra primera publicación en este medio analizando el exceso de mortalidad para la CDMX, la secretaría de Salud presentó durante su conferencia de prensa diaria un estudio realizado con el “Grupo interinstitucional para estimación del exceso de mortalidad” sobre el exceso de mortalidad hasta el 28 de junio para 20 de las 32 entidades federativas del país. En esa presentación se puede apreciar que el exceso de mortalidad es de 71 315. Es decir, han fallecido 71 000 personas más, durante el periodo de la epidemia —hasta el 28 de junio—, que lo que se esperaba basado en años previos. Para esos mismos estados y fecha, en los informes diarios, la Secretaría de Salud había reportado 20,044 decesos confirmados por covid-19. Es decir, los decesos confirmados por covid-19 sólo representaban el 28 por ciento del exceso de mortalidad observado durante este periodo. O en otras palabras, el exceso de mortalidad fue 3.56 veces superior al número de decesos por covid-19 publicado por la secretaría de Salud. Esto ubica a México como el tercer país con mayor exceso de mortalidad no explicado por decesos confirmados por covid-19, después de otros dos países de América Latina: Perú y Ecuador. Mientras que para países europeos como Bélgica, Francia, Suecia y Suiza, los decesos oficiales por covid-19 explican más del 80 por ciento del exceso de mortalidad.
Comparativo internacional entre el número de decesos por covid-19 y el exceso de mortalidad
Fuente: Autores con datos de Financial Times, Centers for Disease Control and Prevention, SALUD y Vital Strategies.
La mejor manera de comparar el exceso de mortalidad entre país es poner la cifra por millones de habitantes. Con tal medición se observa que para los 20 estados presentados en el estudio de la Secretaría de Salud, y su población correspondiente, el exceso de mortalidad es de 844 por millón de habitantes. Eso ubica el país en el quinto lugar de comparativo internacional, después de otros dos países latinos, Ecuador y Perú, seguidos por España y Reino Unido. Sin embargo, cabe señalar que el nivel de decesos observados en el país todavía no ha regresado a niveles esperados mientras ha sido el caso para tres de estos países. En otras palabras, el exceso de mortalidad per cápita de Perú y México continuará incrementando durante esa ola, y registrará niveles superiores a los actuales, mientras que Ecuador, España y Reino Unido ya no registran excesos de mortalidad.
Ahora bien, suponiendo que el factor entre decesos confirmados y exceso de mortalidad es el mismo para estos 20 estados que para los 32 estados que conforman el país, y que este se mantiene al mismo nivel durante el mes de julio, habría en México al 30 de julio un exceso de mortalidad de 163 644. Eso ubicaría al país en segundo lugar, solamente después de Ecuador en este comparativo internacional, muy cercano a Perú y seguido, con distancia, por los cuatro países europeos más afectados: España, Reino Unido, Italia, y Bélgica.
Es importante señalar que los datos de exceso de mortalidad presentados para los países diferentes a México llegan hasta la semana 27. Esto no implica una diferencia sustantiva para los países que ya regresaron a los niveles esperados de mortalidad (p . ej., España e Italia), pero para otros (p. ej., Perú, Estados Unidos y Brasil) este punto sí es relevante porque las cifras de decesos aún no regresan a lo normal, por lo que es seguro que el exceso de mortalidad continuará aumentando en las semanas siguientes.
Comparativo internacional entre del exceso de mortalidad per cápita
Fuente: Autores con datos de Financial Times, Centers for Disease Control and Prevention, SALUD, Vital Strategies y Banco Mundial.
Uno se podría preguntar cuál es la necesidad de comparar las cifras entre países. Más que buscar establecer una jerarquía de los países que mejor o peor enfrentaron la crisis sanitaria, los comparativos internacionales permiten sacar lecciones sobre condiciones estructurales intra o extra nacionales y sobre la eficacia de las políticas públicas implementadas para hacer frente a la crisis. Si bien probablemente todavía es más lo que no sabemos del virus, que lo que sabemos, en cuanto a las capacidades de respuestas de los sistemas de salud, esos comparativos pueden aportar mucho. Otra lección de esa crisis es la necesidad de contar con herramientas rápidas y digitales para contabilizar los decesos y contar con información sobre el lugar de defunción (hospital, casa, etc.), características socioeconómicas de los decesos y sus causas de muerte.
Mario Romero Zavala
Desarrollador de software especializado en el sector financiero.
Laurianne Despeghel
Consultora en economía y asuntos públicos.


Muy interesante esta merodologia !!!
pero no podrían ser los excesos de mortandad pobremente explicados por COVID en Mexico gravias a la política de racionalización de las pruebas. Mientras que en países donde el exceso de mortandad se explica mayormente por covid sean sólo un reflejo de una política de mayor control y testeo de la población??