Efecto del covid-19 en la expectativa de vida al nacer en México

Dentro del mar de cifras que leemos constantemente sobre la pandemia del covid-19 en México es importante encontrar la manera de dimensionar la magnitud de la crisis sanitaria que estamos viviendo. Las medidas más inmediatas, el número de infectados y de muertos, se pierden sin el contexto adecuado. Sin querer trivializar el dolor de cada pérdida humana, ¿cómo medir el impacto de 30, 40, o 100 000 muertos en el contexto nacional con sus 128 millones de habitantes y más de 750 000 muertes al año?1

La expectativa (o esperanza) de vida al nacer es uno de los indicadores demográficos más utilizados. Indica cuantos años una persona que nace en determinado tiempo puede esperar vivir si las tasas de mortalidad prevalentes no cambian. Es una herramienta útil para comparar distintas regiones y medir el avance o retroceso de sus sistemas de salud porque refleja la mortalidad de todos los grupos de edad en una región.2 Permite también medir el efecto de ciertos eventos extemporáneos que afectan la mortalidad, como la pandemia del covid-19.

Ilustración: Jonathan Rosas

Ilustración: Jonathan Rosas

Estimar el cambio en la expectativa de vida en México por el covid-19

Para entender el efecto de la pandemia en la expectativa de vida en México, calculo la esperanza de vida del Consejo Nacional de Población (Conapo) y creo tres escenarios alternativos para ver el efecto del covid-19 en la expectativa de vida en México. Los datos y código se pueden consultar en este repositorio. El escenario bajo lo creo utilizando las muertes totales confirmadas por covid-19 publicadas por la Secretaría de Salud (SS) al 22 de julio de 2020. La justificación es que asumo que incluso si el covid-19 terminara entonces,3 se tendría por lo menos ese número de muertes en el país, y es por tanto el efecto mínimo en la expectativa de vida que se puede observar. Los escenarios medio y alto son basados en las estimaciones de muertes por estado que proyecta el Institute for Health Metrics and Evaluation (IHME) para México al 1 de noviembre de 2020, usando los datos de la actualización publicada el miércoles 22 de julio. Uso el modelo de IHME por su disponibilidad, alcance y confiabilidad.4

Un problema es que puede haber un efecto sustitución en las muertes atribuibles a covid-19. Es decir, que algunas de las personas que habrán muerto este año por la pandemia hubieran muerto este año de todos modos. Igualmente, es difícil determinar en este momento cuántas muertes fueron prevenidas por la pandemia (como descenso en accidentes automovilísticos durante el confinamiento) o agravadas por la misma (diabéticos que pospusieron tratamiento). Una manera de medir esto, es analizando el exceso de muertes, como en el trabajo de Mario Romero y Lauranne Despeghel. Para los fines de este análisis, decidí simplificar el análisis asumiendo que las muertes oficiales por covid-19 son todas las muertes en exceso en comparación a las proyectadas originalmente por Conapo.

Para estimar la expectativa de vida utilizo el sexo, el grupo de edad, la población a mitad de año (según proyecciones de Conapo), y el número de muertes estimadas para 2020 (según cada escenario descrito más adelante).  Como método de validación, mi estimación para 2020 fue de 78.06 años de vida para mujeres y 72.33 para hombres. Según Conapo, la expectativa de vida al nacer en la República Mexicana es de 78.11 años para mujeres y de 72.37 años para hombres. Esto es un poco mayor a la calculada por mí, pero dentro de un rango razonable dado que puede cambiar el método de estimación (yo uso el de Preston et al).5

Para establecer el escenario base, primero calculo la expectativa de vida al nacer por entidad utilizando la población a mitad de año y proyección de muertes anuales de las “Proyecciones de la Población de México y de las Entidades Federativas, 2016-2050” de Conapo.6 Los datos son agrupados por entidad federativa, sexo, y grupo de edad (0,1-4,5-9…95-99,100+). Yo supongo que las muertes proyectadas por Conapo son correctas. Cabe mencionar que la cobertura de defunciones presentadas por Conapo es mayor a las del INEGI dado que el sistema de estadísticas vitales presenta una subcobertura cercana al 4 %.7

Para crear el escenario bajo, agrego el número de muertes confirmadas por covid-19 reportadas por la SS en cada entidad federativa (datos al 22 de julio) a cada grupo de edad por entidad de residencia del paciente a las muertes reportadas en el escenario base (muertes 2020 = muertes proyecciones Conapo + muertes covid-19 de SS).

Para los escenarios medio y alto repito el ejercicio anterior, pero utilizo la proyección de muertes del IHME para cada estado de México al 1 de noviembre.8 Debido a que el IHME no descompone por edad o sexo, utilizo la misma proporción que uso en el escenario base para producir estimados para cada entidad federativa. Por ejemplo, si las mujeres de 40-44 años en Aguascalientes son el 2.3 % (5 ÷ 215) de las muertes de covid en el estado reportadas por la SS, asumo que esa proporción se va a mantener en los datos del IHME (2.3 % × 765). El IHME reporta tres escenarios de muertes. Yo utilizo sus escenarios medio y superior.9

Resultados

En el corte de la base de datos de la secretaría de Salud del 22 de julio había en México 41 190 muertes confirmadas por covid-19 y 362 274 casos confirmados. En el escenario bajo, el impacto de estas muertes en la expectativa de vida en México es de una reducción de 0.51 años para mujeres y 0.86 para hombres (expectativa de 77.54 y 71.46 años respectivamente). El mayor impacto del efecto en los hombres se debe a que han sido afectados en mayor medida por el virus. Representan el 54 % (194 017) de los casos y el 65 % (26 819) de las muertes a pesar de ser solo el 49 % de la población.

Hablando de las entidades federativas, el mayor impacto se da en Baja California, con un decremento de 1.38 años para mujeres y 1.74 años para hombres en la expectativa de vida. Estos datos no sorprenden, ya que Mexicali y Tijuana (que concentran el 80 % de la población del estado) son el tercer y quinto municipio con mayor número de muertes en el país (1 178 y 1 031 respectivamente).10 El segundo estado con mayor impacto en su expectativa de vida es Tabasco, donde el municipio Centro, con cabecera municipal en Villahermosa, es el octavo municipio con más muertes confirmadas (716). En este estado la esperanza de vida se reduce en 1.23 y 1.68 años para mujeres y hombres respectivamente. Los estados que menos impacto tienen en su expectativa de vida son San Luis Potosí, Zacatecas y Michoacán con decrementos de 0.19, 0.20, y 0.22 años para mujeres y Zacatecas, San Luis Potosí y Guanajuato para hombres  con reducciones de 0.28, 0.30, y 0.36 años respectivamente.

Cambio en la expectativa de vida en mujeres proyectada por Conapo debido al covid-19 por entidad federativa

Cambio en la expectativa de vida en mujeres proyectada por Conapo debido al covid-19 por entidad federativa

Fuentes: Conapo, Secretaría de Salud, IHME. Diseño y cálculo: Andrés Gallardo
Nota: Cada punto gris representa la reducción en la esperanza de vida entre la estimación con datos de Conapo (punto negro) y la del escenario correspondiente

Recordemos además que los números revisados anteriormente son el escenario bajo; es decir, asumiendo que no hay más muertes por covid-19 que las registradas al 22 de julio. Si usamos las proyecciones del IHME nos encontramos con un impacto mucho mayor de la pandemia en la esperanza de vida en México. El número de muertes proyectadas para México por el IHME en su escenario medio es de 86 636 muertes y de 95 062 muertes en el escenario alto.

Cambio en la expectativa de vida en hombres proyectada por Conapo debido al covid-19 por entidad federativa

Cambio en la expectativa de vida en hombres proyectada por Conapo debido al covid-19 por entidad federativa

Fuentes: Conapo, Secretaría de Salud, IHME. Diseño y cálculo: Andrés Gallardo
Nota: Cada punto gris representa la reducción en la esperanza de vida entre la estimación con datos de Conapo (punto negro) y la del escenario correspondiente

Usando los datos del escenario medio, encontramos que la esperanza de vida nacional desciende a 76.99 (-1.07) y 70.56 (-1.77) años para mujeres y hombres, respectivamente. ¡Esto es similar a la esperanza de vida que había en nuestro país en 1997 para los hombres y 1999 para las mujeres! Nuevamente, Baja California y Tabasco, y también Quintana Roo son los estados con mayor decremento en su esperanza de vida con una reducción de 2.45, 2.35, y 2.36 años para mujeres, y 3.06, 3.17, y 3.28 años para hombres. Los mayores incrementos relativos se dan para San Luis Potosí, que brinca de la posición 32 en el escenario bajo a la 14 en el medio, y Guanajuato, que pasa del 29 al 12. Esto sugiere que estas entidades se encuentran actualmente al inicio de la pandemia. Por otra parte, los estados que parecen haber superado la peor parte son el estado de México que pasa de ser el noveno estado con mayor decremento en el escenario bajo, al 29 en el escenario medio, y Morelos que pasa del 10 al 24. Los datos del escenario alto tienen la misma interpretación que los del escenario medio, pero con una magnitud mayor donde la reducción en expectativa de vida para hombres alcanza los cuatro años en algunos estados. De forma agregada, las 95 000 muertes proyectadas por IHME se traducen en una reducción de la expectativa de vida nacional en 1.38 y 2.28 años para mujeres y hombres. La expectativa de 70.05 años para hombres es arrastrada por reducciones de más de cuatro y medio años en Baja California, Tlaxcala, Puebla, San Luis Potosí, Tabasco, y Durango.

Implicaciones

¿Qué significa todo esto? Seamos claros, esperamos que el efecto de la pandemia sea temporal y que tanto tratamientos como medidas preventivas reduzcan considerablemente el efecto del virus en la sociedad y por tanto haya un rebote en la expectativa de vida para el 2021/2022. El objetivo de  este ejercicio es permitirnos dimensionar la gravedad de la pandemia en México. Es decir, si los efectos no fueran temporales, y mantuviéramos de manera permanente la mortalidad prevalente por covid-19, sería el equivalente a retroceder en casi 20 años los avances en materia de salud (medida por la expectativa de nivel de vida). La reducción en la esperanza de vida no es un fenómeno exclusivo de México. El impacto del covid-19 en la esperanza de vida de cada país variará dependiendo del número total de muertes relativas a la población de cada región.11

Sin embargo, la posibilidad de un rebote no quita algunas lecciones que debemos aplicar en el futuro. La primera, es la importancia de reaccionar a tiempo ante una futura pandemia. Pero lo más importante, es preparar el país para poder enfrentar una nueva pandemia.

Esto último no es solo cuestión de desarrollar infraestructura. Es importante impulsar una cultura de salud para aminorar la letalidad de enfermedades como el covid-19. Según los datos de la SS, el 47 % de los casos diagnosticados cuentan con alguna comorbilidad.12 Este porcentaje sube a 73 % cuando analizamos las defunciones. ¡Una tasa de letalidad tres veces mayor! Otra lección es que confirmamos que es importante el lugar donde estas. La federalización de los sistemas de salud ha puesto la mira en los gobiernos estatales, y estos deben asumir, junto con el gobierno federal, la responsabilidad del manejo de la pandemia. No todas las entidades federativas están siendo afectadas de la misma manera, y esto no solo se debe a condiciones propias de la geografía nacional, sino también de la distribución de recursos y oportunidades. Viridiana Ríos lo describe bien cuando dice que “la pandemia está afectando más a los que menos oportunidades han tenido”.

La mejor manera de prepararnos para la próxima pandemia es poner el piso parejo. No solo en acceso a los recursos, sino en reducir las condiciones que hacen que una enfermedad sea más letal de lo que debería.

 

Andrés Gallardo


1 776 256 defunciones proyectadas para el 2020 por Conapo (datos pre-covid-19) y 127 792 286 habitantes al 30 de junio.

2 Organización Mundial de la Salud, “Estadísticas Sanitarias Mundiales 2005,” Ginebra, Suiza, 2011.

3 Fecha de redacción de este documento: 23 de jul. de 2020

4 J. Friedman, P. Liu, and E. Gakidou, “Predictive performance of international covid-19 mortality forecasting models,” medRxiv, p. 2020.07.13.20151233, Jan. 2020.

5 S. H. Preston, P. Heuveline, and M. Guillot, Demography: Measuring And Modeling Population Processes. Oxford, UK: Publishers, Blackwell, 2001.

6 Documentos: Defunciones 1950-2050 y Población a mitad de año.

7 Ver  J. E. García-López, “Demografía dinámica de México,” Rev. Int. Estadística y Geogr., pp. 122–132, 2015 e INEGI, “Actualización de la población a través de la muestra maestra de viviendas y su validación por estimaciones a corto plazo,” 2019. 

8 Página actualizada el 22 de julio 2020. Estas proyecciones pueden cambiar a la alza o a la baja con su consecuente impacto en mis estimaciones.

9 Variables: ‘totdea_mean’ ; ‘totdea_upper ‘del archivo Reference_hospitalization_all_locs.csv.

10 Sólo Iztapalapa (1 415 muertes), y Gustavo A. Madero (1 214) en la Ciudad de México tienen más muertes que Mexicali. En cuarto lugar está Puebla con 1 134 muertes.

11 Andrasfay, Theresa and Noreen Goldman. 2020. “Impact of covid-19 on 2020 US Life Expectancy for the Black and Latino Populations.” MedRxiv 2020.07.12.20148387.
Trias-Llimos, Sergi, Tim Riffe, and Usama Bilal. 2020. “Monitoring Life Expectancy Levels during the covid-19 Pandemic: Example of the Unequal Impact in Spanish Regions.” MedRxiv 2020.06.03.20120972.

12 Diabetes, EPOC, asma, inmunosupresión, hipertensión, enfermedad cardiovascular, obesidad, insuficiencia renal crónica, tabaquismo, u otra comorbilidad.

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Publicado en: Hallazgos