¿Cuánto cuesta una ola de covid en México?
Lo que nos dicen las incapacidades del IMSS

Es innegable que la vacunación contra covid-19 cambió, en México y en el mundo, el escenario de letalidad de la pandemia. Esto no quiere decir que el SARS-CoV-2 haya dejado de ser un problema. Y si bien algunos actores han manejado una falsa decisión entre controlar la pandemia y proteger la economía, parece que dejar circular un coronavirus sin control nos cuesta bastante dinero. En este texto revisaremos cómo ha evolucionado la pandemia, y cuánto nos ha costado en diferentes momentos, utilizando datos de incapacidades del IMSS.

Ilustración: Víctor Solís
Ilustración: Víctor Solís

La pandemia es un fenómeno en constante evolución

Durante la quinta ola de contagios en México volteamos a ver lo sucedido en olas anteriores buscando puntos de referencia. Sin embargo, quienes hemos seguido la pandemia y sus datos en México de cerca, sabemos que cada ola ha sido sui generis: factores como la capacidad de muestreo, la disponibilidad de vacunas y la emergencia de nuevas variantes, entre otros, modifican el fenómeno.

A escala nacional y previo al inicio de la quinta ola, el máximo volumen de hospitalizaciones y defunciones corresponde a la segunda ola, cuyo pico fue registrado en enero de 2021 (gráfica a continuación).

Pero como ilustran las siguientes gráficas, si se controla por el tamaño de la población de cada entidad federativa, las olas posteriores tuvieron un impacto igual o mayor en algunas de ellas.

Mitigar la pandemia o activar la economía: ¿he ahí un dilema?

A partir del verano de 2021 se han retirado gradualmente las medidas de mitigación e intervenciones no farmacológicas, particularmente aquellas relacionadas al distanciamiento social. La lógica subyacente es que estas medidas interfieren con la actividad económica, y ante una letalidad y riesgo de hospitalización menor dado el avance de la vacunación, el balance economía-salud lleva a preferir la mitigación a escala individual, evitando restricciones a actividades económicas. Esto, independientemente del potencial riesgo de aumentos en la transmisión del virus. Dicho de otra forma: habiendo alcanzado un control de la mortalidad y la presión hospitalaria, la morbilidad puede ser tolerada, independientemente de periodos de alta incidencia.

Una fuente de fricción en este balance economía-salud es que, si bien los efectos de las medidas de mitigación sobre la transmisión del virus pueden ser cuantificados y modelados, la relación entre la incidencia de la enfermedad y su efecto económico no es tan directa. Por esta razón, tener una medida de qué tanto cuestan estos periodos de alta transmisión permitiría poder evaluar los beneficios económicos de implementar medidas de mitigación.

Incapacidades: una medida indirecta del costo económico de la pandemia

Una alternativa útil son los datos de incapacidades temporales en el trabajo (ITT) del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Según la Ley del Seguro Social, las incapacidades por Enfermedad General que se extiendan por más de tres días son subsidiadas, lo que implica un gasto que debe erogar el IMSS. Con esto en mente, a través de una solicitud de transparencia (3300180224771) obtuvimos la información, del importe expedido mensualmente, por delegación del IMSS, de aquellas ITTs “cuya descripción como ‘CASO SOSPECHOSO’ incluye el diagnóstico médico: ‘COVID 19’, ‘CORONAVIRUS’, ‘SARS-COV’, ‘COV19’ y ‘COV2’” entre marzo 2020 y enero 2022.

Dicha solicitud fue respondida con un documento en PDF, que contiene un escaneo de un documento presuntamente impreso (ver la siguiente imagen). Combinando técnicas de reconocimiento óptico de caracteres (OCR, por sus siglas en inglés) con limpieza manual, generamos una versión en texto plano de esta fuente de datos.

Cada entidad tiene su propia dinámica de gasto en incapacidades covid-19

Hasta enero de 2022, se habrían gastado 5 932 321 850 pesos para cubrir estas incapacidades. Es importante observar que este gasto está distribuido heterogéneamente en el tiempo y el espacio. Como podemos observar en la siguiente gráfica, en la que cada panel tiene tiene escala libre en el eje vertical, en todos los estados existen picos en los que hay un mayor gasto en salud asociado a casos de covid-19. Es notable que para casi todos el período con mayor gasto fue enero 2021, el mes con la mayor incidencia de covid-19, asociado a la primera ola de la variante ómicron; son excepciones Colima, Puebla, y Veracruz.

Debido a que la cobertura del IMSS es distinta en diferentes estados, decidimos normalizar estos gastos por el número de derechohabientes del IMSS reportados en cada entidad. La gráfica a continuación muestra estos datos.

Cuando hay más casos de covid-19, gastamos más dinero en incapacidades

La pregunta fundamental entonces es si tener más casos se traduce en un mayor gasto en salud. Aunque la respuesta puede ser intuitiva (y tal vez obvia a la luz de las gráficas anteriores), con la siguiente gráfica podemos comparar la incidencia per cápita contra el gasto por derechohabiente.

Podemos observar que, en términos generales, el gasto en salud parece ser proporcional a la incidencia per cápita. Es decir, al menos como una medida de grano grueso, podemos pensar que a mayor incidencia de la enfermedad, tendremos un mayor gasto asociado a cubrir incapacidades. Vale la pena señalar que en algunos estados (como Chiapas) no se observa una relación lineal clara. En este primer análisis exploratorio, está fuera de los objetivos identificar el mecanismo detrás de esto; dado que los datos de incapacidades parecen estar capturando la heterogeneidad territorial que ha mostrado la pandemia, valdría la pena calibrar los datos al menos a escala estatal.

En la gráfica anterior coloreamos las observaciones de acuerdo a la variante de SARS-CoV-2 predominante en cada momento de la pandemia. Es importante señalar que estas variantes han mostrado estar mejor adaptadas para la transmisión que sus antecesoras (de manera simplificada, la capacidad de adaptación de cada variante puede ser resumida como wild type < B.1.1.519 < delta < omicron). Con esto en mente, tiene sentido que las observaciones con mayor incidencia y gasto en salud sean las de enero de 2021, durante la ola omicron.

Retos para usar incapacidades como una medida del impacto económico de la pandemia

El gasto en ITTs del IMSS puede ser un buen indicador para cuantificar el impacto económico de un aumento en los casos de covid-19. Hay que tener en cuenta dos detalles para su interpretación. El primero es que, como ya mencionamos previamente, la cobertura del IMSS es desigual entre las entidades federativas, de tal forma que la representatividad del gasto IMSS como una medida del costo total de la ola para la entidad no será igual entre entidades.

El segundo detalle, estrechamente relacionado, es que las incapacidades IMSS son sólo una parte del costo económico de una ola de covid. Al ser un fenómeno complejo, sabemos que existen efectos de segundo orden asociados a las incapacidades (no es sólo el gasto de pagar la incapacidad, sino el costo de la pérdida de productividad asociada). Los efectos de órdenes mayores quedan como ejercicio para quien esté leyendo. Así pues, el gasto en incapacidades debe interpretarse como un piso mínimo del verdadero costo de un incremento de casos en un escenario de baja letalidad y presión hospitalaria.

Teniendo esto en mente, podemos usar el costo de las ITTs del IMSS como un indicador indirecto del costo por caso de covid-19. Dicho costo puede ser integrado en modelos epidemiológicos que pueden estimar razonablemente el impacto de diferentes estrategias de mitigación en el número de casos; con esta información, y conociendo el costo económico de la implementación de las medidas de mitigación, sería posible optimizar dichas medidas, implementando cuantas sean posibles sin que su costo sea mayor al que representan las incapacidades.

Consideraciones finales

Es importante recordar que la mitigación no representa únicamente escenarios de todo o nada. Se pueden usar estrategias focalizadas, que permitan reducir en distintas magnitudes la transmisión, sin requerir de cierres totales; aunque ciertamente menos laxas que los escenarios que dependen únicamente de medidas de protección personal. Como nos muestran los datos de las ITTs del IMSS, permitir la libre transmisión del virus, sin implementar medidas de mitigación, no es una estrategia sin costo. Encontrar el balance óptimo entre controlar la transmisión del agente infeccioso y poder participar de la actividad económica y social es necesario para verdaderamente poder movernos hacia una Nueva Normalidad.

 

Guillermo de Anda-Jáuregui
Investigador de sistemas complejos y ciencia de datos en biomedicina.

Disponibilidad de datos y código

Los datos crudos y procesados de incapacidades, así como el código utilizado para construir estas gráficas, se encuentra en Github https://github.com/guillermodeandajauregui/covid19_incapacidades.public/

 

Agradezco a “Student T. Guinness”por el apoyo para la identificación de las fuentes de datos y la discusión de los resultados.

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Publicado en: Debate, Hallazgos