Ésta es la tercera entrega de una serie de publicaciones en las que exploró, con un enfoque fundamentalmente descriptivo, cómo han evolucionado diversos fenómenos económicos, políticos y sociales en México a partir del 1 de diciembre de 2006. Puedes encontrar las entregas anteriores aquí.
Cada año, hacia finales de septiembre, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) actualiza las cifras de matrimonios y divorcios registrados en nuestro país. El día de ayer publicaron la información de 2022. Partiendo de estas cifras, así como de la conciliación demográfica y las proyecciones poblacionales del Consejo Nacional de Población (Conapo), en este texto exploro cómo han cambiado los matrimonios en México cada año entre 2007 y 2022.

Para ello, utilizo dos gráficas. La primera muestra la tasa anual de matrimonios por cada 100 000 habitantes con 15 o más años.1 La gráfica revela que en 2022 continuó el crecimiento en la tasa de matrimonios después de la súbita caída de 2020, año marcado por las primeras olas de la pandemia de covid-19. Como resultado, entre 2020 y 2022 la tasa de matrimonios creció 47.7 % (de 352.7 a 520.9, respectivamente). A pesar de ello, la gráfica también sugiere que la tendencia general de la tasa de matrimonios sigue a la baja. La cifra de 2022 es la más baja de los últimos 16 años (excluyendo a 2020 y 2021, años marcados por la pandemia), y es 34.5 % menor que la registrada en 2007.

La segunda gráfica nos permite explorar cómo ha evolucionado la edad en la que contrajeron matrimonio las mexicanas y los mexicanos a lo largo de los últimos 16 años. La gráfica muestra ocho regiones (nueve, en realidad),2 correspondientes a siete rangos de edad quinquenales (p. ej., “De 15 a 19 años”, …, “De 45 a 49 años”) y uno más amplio (“De 50 años y más”).3 La altura de cada región en cada año es proporcional al porcentaje de personas del respectivo rango de edad que se casaron en dicho período, respecto al total de personas que contrajeron matrimonio en ese año. Por ejemplo, si nos concentramos en 2007, la altura de la región correspondiente al rango “De 15 a 19 años”, indica que ese año 11.1 % de las personas que se casaron tenían entre 15 y 19 años.
Si la altura de una región se hace más pequeña conforme pasa el tiempo (es decir, conforme movemos la vista hacia la derecha de la gráfica), esto indica que el porcentaje de personas que se casaron y están en dicho rango de edad cada vez representa una menor proporción respecto al total de personas que contrajeron matrimonio (p. ej., la región “De 15 a 19 años”). Por el contrario, si la altura de la región aumenta, implica que la proporción de personas en dicho rango de edad cada vez representa un mayor porcentaje respecto al total de quienes se casaron (p. ej., la región “De 50 a más años”).

Esta segunda gráfica muestra que a lo largo de los 16 años analizados, quienes decidieron casarse en nuestro país lo hicieron cada vez más tarde en la vida. Mientras que en 2007 el 30.3 % de quienes contrajeron matrimonio tenían 30 o más años de edad, en 2022 este porcentaje aumentó a 54.4 % (un aumento de 24.1 puntos porcentuales y casi 80 %). De forma consecuente, mientras que en 2007 el 43.5 % de las personas que se casaron tenían entre 15 y 24 años, 16 años después dicha cifra se redujo a 20.4 % (una disminución 23.1 puntos porcentuales y poco más del 53 %). El único grupo etáreo cuya contribución porcentual se mantuvo prácticamente igual durante el período analizado, fue el de las personas que se casaron entre los 25 y 29 años: osciló entre 25.2 % y 26.9 %.
En este repositorio se pueden consultar la base de datos, código y visualizaciones que usé/generé para este texto y los anteriores.
Sebastián Garrido de Sierra
Encabeza Data Crunchers, en donde ayuda a que las personas aprendan a transformar sus datos en conocimiento con la magia de R. Editor de Taller de datos
1 Para calcular estas tasas consideré las proyecciones poblacionales de CONAPO a mitad de año, para personas con 15 años o más. La persona lectora debe tener presente que el Inegi calcula una tasa similar, pero con dos diferencias importantes: considera las proyecciones para personas con 18 años y más y la tasa es por mil habitantes. Esto explica las cifras reportadas en este texto no coincidan con las del Inegi. Opté por calcular las tasas considerando la población con 15 años o más porque en todos los años analizados al menos 2.4 % de quienes contrajeron matrimonio tenían entre 15 y 19 años.
2 La novena región, correspondiente a las y los mejores de 15 años que contrajeron matrimonio, es imperceptible porque en todos los años representa un porcentaje menor al 0.03 % del total de personas que se casaron.
3 Al calcular los porcentajes representados en esta gráfica, excluí la información de las personas que contrajeron matrimonio pero su edad no fue especificada.
Redacción infumable. Transformar datos en conocimiento incluye expresar correctamente los resultados de los análisis.