En un país donde diez mujeres son asesinadas diariamente, evitar normalizar estos números abrumadores implica contar historias y difundir imágenes en vida de las víctimas de feminicidio. La prensa también se alimenta de imágenes e historias. Sin embargo, hace falta replantear cuál es la responsabilidad social de los medios de comunicación al difundir estos contenidos.