Esta es la última parte de una serie de ensayos que examinan el impacto del fentanilo en México. En entregas anteriores, se discutió el incentivo económico por traficar fentanilo, el aumento en decomisos en años recientes y la alarmante extensión territorial que ha tomado. En conjunto, estos cuatro ensayos representan la historia del fentanilo visto como enfermedad, desde su patología y su progreso hasta lo que parece ser la alarmante señal de una metástasis: el consumo.
José Luis Sabau
Patología del fentanilo: la extensión de la enfermedad
Es claro que el fentanilo ya está altamente presente en México y lo está en varios frentes de importancia. Si se trata de decomisos, los números han aumentado; si hablamos de valor, ya supera el de drogas tradicionales; si pensamos en su presencia, se ha adentrado en toda la República. Lo que perdura, a través de todas las métricas estudiadas, es un sentimiento de urgencia; un perceptible aumento en el fentanilo dentro del país.
Patología del fentanilo: radiografía del México actual
La mejor manera de entender el impacto que puede tener el fentanilo dentro de México es regresar a la cifra original de decomisos y traducirla al daño más certero que puede causar. Para ello, en lugar de hablar de kilos decomisados, vale la pena medir la cantidad de personas que pudieron morir de una sobredosis utilizando el fentanilo decomisado cada año.
Patología del fentanilo: entendiendo la enfermedad
Si tuviéramos que definir al fentanilo en una sola palabra, probablemente debería ser eficiente. Con cantidades diminutas es capaz de un enorme efecto: necesita apenas 2 miligramos para garantizar la muerte de una persona. Esto tampoco fue un accidente; fue parte de su diseño.
Cartografía del crimen organizado
No basta con decir que el narco está en todas partes o escuchar, como ya nos es costumbre, el número ascendente de homicidios y decomisos que la prensa reporta año tras año. Hay que dar una imagen certera de su presencia.