El retraso en el reporte oficial de la información no sólo impide tener un valor realista del número de casos activos (valor de importancia vital, ya que la velocidad de contagio es directamente proporcional al número de agentes contagiantes o casos activos). También genera una gran distorsión del perfil evolutivo de la pandemia, llevando a conclusiones erróneas (e. g. que el máximo de la pandemia ya se alcanzó), las que, si son utilizadas para tomar decisiones trascendentes, llevarán a acciones sociales inadecuadas.