En los últimos años, la sociedad mexicana ha sido testigo de un creciente apoyo por la inclusión de diversos grupos minoritarios en la esfera pública. Tal es el caso de la participación de personas de la comunidad LGBT en las candidaturas para acceder a cargos públicos. Por ejemplo, se estima que el 2 % de los candidatos y las candidatas que participaron en las elecciones intermedias de 2021 son miembros de la comunidad LGBT+, de acuerdo con el Instituto Nacional Electoral. En esta nota analizamos si la orientación sexual de candidatos a puestos de elección popular genera rechazo o apoyo entre el electorado mexicano. En resumen, encontramos que en México los personas que pertenecen a iglesias evangélicas y quienes consideran que la homosexualidad no se justifica registran un rechazo mayor a las candidaturas LGBT+. En contraparte, los personas con educación universitaria, sin religión, y quienes consideran que la homosexualidad siempre se justifica, tienen mayor probabilidad de votar por un candidato cuando se les menciona que es miembro de la comunidad LGBT+. De manera consistente con otros estudios que no encuentran grandes diferencias partidistas en México en temas de opinión pública relacionados con la comunidad LBGT+, no observamos que la identificación partidista o la ideología izquierda-derecha influya en la probabilidad de apoyar una candidatura liderada por alguien que se identifique explícitamente como parte de la comunidad LGBT+.

¿Quién apoya a los candidatos LGBT+?
En los estudios de comportamiento electoral, en los últimos años se ha observado un incremento en la importancia de la orientación sexual al analizar no sólo la forma como vota la comunidad LGBT+, sino también si las candidaturas de personas homosexuales generan apoyo o rechazo entre los votantes. En Estados Unidos los candidatos de orientación sexual homosexual tienden a generar más rechazo entre votantes republicanos, aquellos votantes que son más conservadoras, quienes se consideran más religiosos, y quienes los ven como un outgroup.1
No obstante, en la Gráfica 1 es posible observar la evolución del porcentaje personas que dicen que sí votarían por un candidato homosexual (“gay o lesbiana”) en Estados Unidos. Es posible notar una tendencia de crecimiento significativa en las últimas cuatro décadas. En 1978, la aprobación estaba aproximadamente en niveles del 30 %. No obstante, desde 1994 este porcentaje se ha elevado por encima del 50 % hasta llegar a niveles de casi el 80 % en 2019. Este cambio de perspectiva también es un indicador de la importancia de la orientación sexual en las consideraciones políticas de los ciudadanos, donde cada vez es más común ver a candidatos y candidatas que se identifican como parte de la comunidad LGBT+.
Gráfica 1. Porcentaje que dice que sí apoyaría una candidatura LGBT en Estados Unidos

En otros países, como Reino Unido, se reportan resultados contrastantes. La orientación sexual no reporta un efecto importante en el voto, e incluso en contextos más conservadores las personas LGBT+ tuvieron resultados electorales similares a sus contrapartes heterosexuales. Esto fue resultado, según diversos estudios,2 de la enorme reducción de las percepciones homofóbicas en el electorado británico debido a la inclusión de los derechos homosexuales en los programas políticos de los partidos conservadores en Europa, lo cual no ha sucedido en Estados Unidos, o ha sucedido parcialmente y acompañado de una considerable polarización del tema.
En ese sentido, la polarización política de este tema es central para entender las actitudes de los votantes en torno a la comunidad LGBT+. Diversos estudios señalan que cuando los políticos toman posiciones polarizadas en temas nuevos de las “guerras culturales”, la opinión pública cambia su comportamiento político de acuerdo con lo que digan los líderes del partido con el cual simpatizan.3 Este efecto aumenta particularmente si los políticos identifican a la comunidad LGBT+ como un grupo opositor (out-group) o lo evalúan negativamente. De hecho, aun cuando las personas gay o lesbianas son evaluadas positivamente en Estados Unidos, recientemente las guerras culturales se han enfocado en los derechos de las personas transexuales. Dado la reciente politización de este tema, sobre todo con un tono negativo desde el Partido Republicano, es altamente probable que haya próximamente un backlash en las evaluaciones de la comunidad LGBT+ en general, y de la transexual, en particular.
Candidaturas LGBT+ en México
En México, la orientación sexual como variable relevante en el análisis electoral tiene su origen en las políticas de inclusión que el Instituto Nacional Electoral (INE) implementó para el proceso electoral que se llevó a cabo en el año 2021. Según el Acuerdo del Consejo General del INE, publicado el 27 de enero de 2021 en el Diario Oficial de la Federación, se estimó que “debe ser exigible a los partidos políticos y coaliciones, un piso mínimo que permita expandir los derechos de la comunidad de la diversidad sexual que se encuentren dentro de este grupo a partir de una masa crítica, postulando al menos 2 (dos) fórmulas de candidaturas integradas por personas de la diversidad sexual en cualquiera de los 300 Distritos que conforman el país, de mayoría relativa, y 1 (una) fórmula por el principio representación proporcional, la cual podrá postularse en cualquiera de las cinco circunscripciones, debiendo ubicarse en los primeros diez lugares de la lista”.
Como se mencionó anteriormente, se estima que el 2 % de los candidatos y las candidatas que participaron en las elecciones intermedias de 2021 son miembros de la comunidad LGBT+. Movimiento Ciudadano fue el partido que postuló a más miembros de la comunidad LGBT+ (poco más de un tercio de esas candidaturas), mientras que los demás partidos postularon un número parecido de candidaturas LGBT+. Morena, el PRD y Encuentro Social fueron los partidos que registraron menos candidaturas LGBT+. En ese sentido, resulta de interés indagar cuál es el papel que tiene la orientación sexual en la probabilidad de votar por algún candidato. En particular, el caso de México es peculiar a la luz de las reglas recién introducidas para tratar de aumentar la representación política de este grupo vulnerable.
¿Votarían los mexicanos por un candidato LGBT+?
Para examinar la proclividad de los mexicanos de votar por un candidato LGBT+ levantamos una encuesta telefónica representativa a nivel nacional realizada en febrero de 2021.4 En este experimento por encuesta analizamos si los entrevistados votarían por un candidato con una orientación sexual homosexual. En particular, a la mitad de la muestra se le informó sobre un perfil de un candidato hipotético que aspiraba a ser presidente municipal y se le informó su profesión, su orientación sexual y sus promesas de campaña. A la segunda mitad de la muestra se le presenta la misma información, pero se excluyó su orientación sexual:
Le voy a leer otro perfil de un candidato que aspira a ser presidente municipal en uno de los municipios del estado en las próximas elecciones:
Versión 1: Juan Gallegos es economista, ES GAY y está casado. Su principal promesa de campaña es mejorar la seguridad de su municipio, dotar de mejor equipo a las policías y asegurar que haya más y mejores empleos.
Versión 2: Juan Gallegos es economista y está casado. Su principal promesa de campaña es mejorar la seguridad de su municipio, dotar de mejor equipo a las policías y asegurar que haya más y mejores empleos.
Después de leer el perfil del hipotético candidato se le preguntó al entrevistado, en una escala de 0 a 10 —donde 0 significa nada probable y 10 muy probable— qué tan probable era que votara por dicho candidato. Este diseño de la encuesta busca identificar qué tipo de entrevistados son menos propensos a votar por un candidato cuando se le identifica explícitamente como homosexual.
La Gráfica 2 muestra que las variables políticas, como la ideología o la identificación partidista, realmente no inciden mucho en la probabilidad de apoyar una candidatura LGBT+. Uno esperaría que la gente de derecha o que se identifica con partidos más conservadores rechazarían la candidatura hipotética de una persona LGBT+, pero no es así. Tienen la misma probabilidad de votar por este candidato hipotético, sea que se identifique como homosexual o no se haga referencia a su orientación sexual. Lo mismo sucede con los entrevistados que se identifican más con la izquierda: no cambia su probabilidad de votar si el entrevistado es homosexual o no. Como hemos discutido en una nota anterior en el Taller de Datos (y en un artículo en la Revista Mexicana de Opinión Pública), dada la poca politización de temas relativos a la comunidad LGBT en las campañas políticas en México, no sorprende que no haya un sesgo en este tema. De hecho sucede lo mismo con el apoyo al matrimonio igualitario: la gente de izquierda o que simpatiza con partidos de izquierda no tiene mayor probabilidad de apoyar el matrimonio igualitario que la gente más conservadora y de derecha en México.
Gráfica 2. Probabilidad de votar por el candidato hipotético
La Gráfica 3 sí muestra resultados significativos. Del lado izquierdo se analiza los resultados de acuerdo a las actitudes de los entrevistados sobre la homosexualidad. Esta pregunta es parte de la Encuesta Mundial de Valores (World Values Survey) y que nosotros replicamos en esta encuesta. Como es de esperarse, quienes rechazan la homosexualidad —creen que nunca se justifica— sí tienen una menor probabilidad de apoyar una candidatura LGBT+ cuando explícitamente se menciona que el candidato es homosexual. Encontramos el efecto contrario entre las personas que consideran que la homosexualidad siempre se puede justificar: cuando se menciona que el candidato es homosexual, aumenta la probabilidad de votar por ese candidato. De hecho, también encontramos este efecto entre personas con educación universitaria. Cuando se menciona que es una candidatura de alguien con orientación sexual homosexual, aumenta significativamente la probabilidad de votar por él.
Gráfica 3. Probabilidad de votar por el candidato hipotético
Los resultados de la Gráfica 4 también apuntan algunas observaciones interesantes. Los votantes evangélicos tienen una reacción negativa ante la orientación sexual homosexual de un candidato. La probabilidad de votar por este candidato disminuye considerablemente cuando se incluye esta información sobre la vida del candidato. En cambio, entre católicos, la orientación sexual homosexual del candidato no incide en su probabilidad de apoyar su candidatura. Informar sobre la orientación sexual del candidato tiene un efecto positivo entre las personas sin religión: aumenta su probabilidad de votar por él. Finalmente, no se observa un efecto de la orientación sexual entre los diferentes grupos de edad.
Gráfica 4. Probabilidad de votar por el candidato hipotético
El propósito de esta investigación fue analizar la opinión pública en relación con los candidatos y su orientación sexual. En primer lugar, se encontró que la orientación sexual homosexual hace que los evangélicos y quienes creen que la homosexualidad no se justifica tengan una menor probabilidad de votar por esa candidatura. Por el contrario, encontramos que quienes tienen una educación universitaria, personas sin religión y quienes consideran que la homosexualidad siempre es justificable, tienen una mayor probabilidad de apoyar la candidatura hipotética cuando se les informa que el candidato es homosexual. Esta investigación sólo constituye una primera aproximación a este tema. Futuros estudios deberán estudiar no sólo el subconjunto G de las candidaturas de la comunidad LGBT+, sino también la L, B y T, donde podría registrarse una variación importante en la probabilidad del electorado mexicano de apoyar dichas candidaturas.
José A. Álvarez Reyes
Egresado de la Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales en el CIDE.
Rodrigo Castro Cornejo
Profesor visitante en la Universidad de Massachusetts-Amherst y profesor-investigador titular (con licencia) de la División de Estudios Políticos en el CIDE.
1 Smith, B. A., y otros. “‘Gay’ or “homosexual”? The implications of social category labels for the structure of mass attitudes”, American Politics Research, 46(2), 2018, pp. 336-372; Magni, G., y Reynolds, A. “Voter Preferences and the Political Underrepresentation of Minority Groups: Lesbian, Gay, Transgender and HIV+ Candidates in Advanced Democracies”, Manuscript under review, 2019; Beyerlein, K., y Klocek, J. “How Do Religion and Sexual Orientation Affect Support for US Presidential Candidates? Evidence from a Survey Experiment”, Journal for the scientific study of religion, 59(4), 2020, pp. 551-568.
2 Magni, G., y Reynolds, A. ob. cit.
3 Smith, A. E., y Boas, T. C. “Religion, sexuality politics, and the transformation of Latin American electorates.” Presentado en el Annual Meeting of the American Political Science Association, agosto de 2020, pp. 10-13.
4 El levantamiento fue realizado por la firma encuestadora BGC Beltrán y Asocs.


