Hace unas semanas Ernestina Godoy, titular de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX), declaró que la capital del país atraviesa una “crisis […] en materia de violencia, reflejada en el número de homicidios dolosos que estamos viviendo día a día”.

Hasta donde sé, ésta es la primera ocasión en que un funcionario de la actual administración reconoce públicamente que la capital del país atraviesa una crisis de seguridad. Pero, ¿qué tan grave es?

Existen relativamente pocas fuentes de información para tratar de responder esta pregunta. Una de las mejores, aunque no exenta de problemas, son las carpetas de investigación iniciadas por la PGJCDMX. Si éste es el punto de comparación, las cifras más recientes sugieren que la situación es mucho más grave que la planteada por la procuradora, así como que sus causas no se limitan a los homicidios dolosos.

Como detallo más abajo, en los primeros cinco meses de 2019 el número de carpetas de investigación iniciadas en 12 de las 16 categorías de delitos es sustantivamente mayor que las cifras registradas en períodos equivalentes en cada uno de los tres años previos.

Si se comparan el número de carpetas de investigación iniciadas entre enero y mayo de 2019 con el promedio de carpetas abiertas durante el mismo lapso en 2016, 2017 y 2018 (más adelante explico por qué uso el promedio), los datos indican que la cifra registrada en los primeros cinco meses de este año es mayor para 13 de las 16 categorías (y en cinco de ellas el incremento es de más de 100%).

El dato más optimista es que el número de carpetas de investigación de varias categorías de delito ha disminuido en los últimos meses, pero en la mayoría de los casos la cifra registrada en mayo de 2019 sigue siendo muy superior a los máximos de 2016, 2017 y 2018. Aunado a esto, el número de carpetas de investigación para otras categorías de delito se ha mantenido relativamente estable y en niveles muy superiores a los observados en años previos, y el número de carpetas de investigación por homicidio doloso —un delito particularmente relevante— va en aumento.

Ilustración: Víctor Solís

Datos

Para este análisis utilizo la última actualización de la base de datos de carpetas de investigación (CI) de delitos, elaborada por la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México (PGJCDMX) y publicada por la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP).

La base analizada incluye datos de las 754,410 CI1 iniciadas entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de mayo de 2019. Las CI son clasificadas en 16 categorías de delitos.

Como cualquier otro análisis que utiliza carpetas de investigación como insumo base, los resultados que presento a continuación pueden estar sesgados, entre otros motivos, por la cifra negra de delitos.

Éste es un tema que debe ser analizado con mayor detalle, pero para los fines del texto es suficiente decir que el sesgo provocado por la cifra negra es negativo y relativamente constante a lo largo del tiempo.2 Esto implica que el número de carpetas de investigación incluidas en la base de datos analizada es significativamente menor al total de delitos cometidos en la Ciudad de México, y que esto no cambia significativamente de un año a otro.

El código, datos y gráficas usados/generados en este análisis pueden ser consultados en este repositorio.

Resultados

Comienzo el análisis presentando el número de carpetas de investigación acumulado diariamente para cada una de las 16 categorías de delito. En cada panel de la siguiente gráfica la línea roja representa los datos de los primeros cinco meses de 2019 y las líneas grises corresponden a las cifras de los otros tres años.

Número de carpetas de investigación acumulado diariamente en la CDMX por delito

La gráfica indica que para 12 de las 16 categorías de delito el número acumulado de carpetas de investigación registrado durante los primeros cinco meses del 2019 fue mayor que la cifra del mismo período en los tres años anteriores.

Las únicas cuatro categorías de delito para las cuales la cifra acumulada de CI en 2019 es menor que la de uno o más años previos son (i) delitos de bajo impacto, (ii) hechos no delictivos, (iii) lesiones dolosas por disparo de armas de fuego y (iv) robo a transportista.

Es importante señalar que debido a que el rango de valores en el eje vertical es diferente para cada categoría de delito, los datos NO son comparables entre la mayoría de las categorías.3

Con el fin de permitir esta comparación, en la siguiente gráfica muestro el cambio porcentual del número de CI acumuladas entre enero y mayo de 2019,4 respecto al promedio de CI en el mismo periodo en los tres años previos.5

Cambio porcentual del número de carpetas de investigación en los primeros cinco meses de 2019 vs. el promedio del mismo periodo en 2016, 2017 y 2018

De acuerdo con esta gráfica, para 13 de las 16 categorías de delito el número de CI iniciadas en los primeros cinco meses de 2019 es mayor al registrado —en promedio— durante el mismo período en los tres años previos.

Los incrementos van de 4.9% (lesiones dolosas por disparo de arma de fuego) a 325% (robo a pasajero a bordo del metro). Para 10 de las categorías —incluyendo todas las de robo, con excepción del robo de vehículo— el número de CI aumentó 50% o más, y en seis categorías el crecimiento oscila entre 100% y 325%.

Frente al preocupante panorama descrito hasta ahora, uno de los pocos resultados alentadores es que, tal como ilustra la siguiente gráfica, el número de CI abiertas durante los últimos meses se ha reducido sistemáticamente para un grupo importante de categorías de delito.

Número de carpetas de investigación iniciadas mensualmente en la CDMX por categoría de delito

Los ejemplos más notorios y relevantes son los de robo a negocio, robo a pasajero a bordo de microbús, taxi y metro, robo a repartidor, robo a transeúnte y secuestro. A pesar de que el número de CI por violación también se redujo significativamente en mayo, es necesario esperar para confirmar si esta tendencia se mantiene en los próximos meses.

Aunque es indiscutible que estas son buenas noticias, deben ser tomadas con prudencia por cuando menos tres motivos. Primero, a pesar de la disminución del número de CI en estas categorías de delito, en la gran mayoría de los casos el número de CI registrado entre enero y mayo de 2019 sigue siendo significativamente mayor al de buena parte de los meses previos.

Segundo, en un par de categorías de delito —robo a pasajero a bordo de microbús y de taxi— hubo un repunte en mayo que, de continuar en los siguientes meses, podría representar un cambio de tendencia.

Tercero, para varias otras categorías de delito el número de CI abiertas mensualmente se mantiene relativamente constante y por encima de los registros de años previos (por ejemplo, robo a casa habitación, a cuentahabiente y de vehículo), y en un caso particularmente sensible —homicidio doloso— la tendencia va al alza.

¿Qué explica estas cifras?

Termino este texto reseñando tres hipótesis que podrían ayudarnos a entender el incremento del número de carpetas de investigación iniciadas en 2019 para buena parte de las categorías de delito.

La procuradora Godoy propuso una primera explicación en enero y la retomó un mes después (1 y 2). De acuerdo con esta hipótesis, que no ha vuelto a mencionar en meses recientes, el incremento en el número de carpetas de investigación se debe a que la anterior administración “maquilló” las cifras. Según sus declaraciones, entre enero y noviembre de 2018 diversas carpetas de investigación correspondientes a delitos de alto impacto (homicidios dolosos, secuestro, violaciones y diversos tipos de robo) habrían sido errónea e intencionalmente clasificadas como delitos de bajo impacto.6

En un país como el nuestro esta acusación es, por desgracia, factible. De hecho, el Observatorio Nacional Ciudadano planteó algo similar en agosto de 2018 y a comienzos de 2019 el gobierno entrante de Jalisco hizo una acusación del mismo tipo.

Dada la gravedad del tema, sería muy útil que la PGJCDMX transparentara los insumos, metodología y resultados de la investigación que le llevó a estas conclusiones. Eso permitiría replicar su análisis y, en su caso, corroborar sus conclusiones.

También sería muy conveniente que si la PGJCDMX ya detectó inconsistencias en más de 29,000 CI en 2018, continúe con la revisión de los expedientes de ese año para que la ADIP eventualmente publique una versión corregida de la base de datos de delitos. Dado que esta base de datos es uno de los pocos insumos que tenemos para analizar la situación de seguridad en la capital, está en su propio interés ofrecernos una versión corregida de la misma.

Mientras eso ocurre, lo único que nos queda es contrastar las declaraciones de la Procuradora con los datos hasta ahora publicados por la ADIP.

La tercera gráfica presentada arriba ofrece algunos resultados que son consistentes con las hipótesis del “maquillaje” de cifras de delitos graves. Por ejemplo, el panel superior izquierdo de la gráfica muestra que entre enero y mayo de 2019 el número mensual de CI iniciadas por delitos de bajo impacto es menor que el registrado en el mismo período de 2018; en mayo es incluso menor que el de 2017 y prácticamente igual al de 2016.

Sin embargo, la misma gráfica también muestra datos que son inconsistentes con la hipótesis del “maquillaje” de datos. En 2018 el número mensual de CI por violación tiene una clara tendencia a la alza. Pasó de 22 en enero a 87 en noviembre, llegando a su pico en agosto con 101. Algo similar puede decirse del número de CI por robo a casa habitación (33 en enero vs. 68 en noviembre), robo a transeúnte (650 en febrero vs. 1,058 en noviembre) y robo a negocio (189 en febrero vs. 542 en noviembre).

¿Cómo explicar estos aumentos en las CI de estas categorías de delito si existía una instrucción para clasificarlas de forma incorrecta con el fin de mantener el número total de delitos de alto impacto bajo cierto umbral? La publicación íntegra del estudio realizado por la PGJCDMX nos ayudaría a responder esta y otras preguntas.

Una segunda hipótesis fue sugerida tangencialmente por Ana Laura Magaloni en una columna reciente en Reforma (1 o 2). De acuerdo con esta explicación, el incremento en el número de carpetas de investigación iniciadas en 2019 podría deberse a que los ciudadanos confían más en las actuales autoridades. Como resultado, cuando son víctimas de un delito tienen mayor disposición para presentar la denuncia correspondiente. Esta segunda hipótesis también es factible, pero sólo podremos evaluar qué tan cierta es cuando se publique la ENVIPE 2020 y conozcamos la cifra de negra de delitos para 2019.

Termino con una tercera hipótesis. Ésta fue planteada originalmente por Sandra Ley y Guillermo Trejo para explicar el incremento de los enfrentamientos de los carteles de la droga mexicanos a partir de la segunda mitad de los años 1990, pero me parece que ofrece elementos relevantes para entender la actual crisis de violencia en la CDMX.

Ley y Trejo proponen que la alternancia política en los gobiernos estatales debilita –si no es que elimina– las redes informales de protección que facilitaban las operaciones de las organizaciones criminales bajo la anterior administración. Esto, a su vez, provoca que otras organizaciones criminales vean una oportunidad para expandir sus operaciones.

Si esta última hipótesis fuera cierta para el caso de la CDMX, ayudaría a explicar el crecimiento del número de delitos en diversas categorías, así como el aumento en los homicidios doloso por ajustes de cuentas entre organizaciones criminales.

 

Sebastián Garrido de Sierra


1 Este número únicamente incluye las carpetas de investigación cuya fecha de inicio está entre el 1 de enero de 2016 y el 31 de mayo de 2019, y en las que se reporta que el delito ocurrió en alguna de las 16 alcaldías de la CDMX. Esto implica que excluí del análisis 33,887 carpetas de investigación que no cumplen con alguno de estos dos criterios. La base de datos utilizada fue descargada el 11 de junio de 2019 a las 5:39 p.m.

2 De acuerdo con los resultados de las ediciones 2016, 2017 y 2018 de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE), el nivel de la cifra negra en la CDMX fluctuó entre 93.4 y 94.7.

3 A pesar de esto, decidí usar un rango de valores libre en el eje vertical para así facilitar la visualización y análisis de las tendencias en cada categoría de delito.

4 Como expliqué en un texto previo, dado que estoy comparando el cambio temporal del número de CI en una unidad geográfica (la CDMX) cuya población varió poco en el período considerado, la diferencia entre usar el número absoluto de CI o la tasa por cada 100,000 habitantes es menor. Además, de acuerdo con las proyecciones de Conapo la población de la CDMX se reduce año con año, por lo que los cambios que estoy por describir serían mayores si usara tasas.

5 Por ejemplo, entre enero y mayo de 2019 se iniciaron 655 CI por homicidio doloso. En el mismo período de 2016, 2017 y 2018 esta cifra fue de 386, 450 y 537, respectivamente. La gráfica muestra el cambio porcentual del dato de 2019 (655) respecto al promedio de 2016-2018 (458), equivalente a 43%. El uso del promedio de CI iniciadas en el período enero-mayo de 2016, 2017 y 2018 permite mitigar el efecto que podrían tener en la comparación los valores atípicamente altos o bajos de CI en un año previo. Esto es particularmente relevante para categorías de delito como el secuestro. Entre enero y mayo de 2018 sólo se inició una CI por esta categoría de delito. Si comparamos la cifra de 2019 (30) con este dato, el cambio es de 2,900%.

6 La Procuradora ha declarado que su equipo revisó más de 42,000 carpetas de investigación iniciadas en 2018, y que detectaron problemas de clasificación en poco más de 29,000 de ellas.