El 14 de octubre, al presentar el Informe de Seguridad Pública, Alfonso Durazo declaró que en diciembre de 2018 se había “logrado un punto de inflexión en el nivel de crecimiento” del número mensual de víctimas de homicidio doloso.

Ilustración: Patricio Betteo

El mensaje del secretario de Seguridad pública no fue bien recibido. En parte, porque es difícil contrarrestar percepciones individuales con datos agregados. En parte también porque la coyuntura no respaldó sus dichos. El mismo día de la conferencia de Durazo en el Salón Tesorería de Palacio Nacional, 14 policías michoacanos murieron en una emboscada. Un día después 15 personas —14 civiles y un soldado— fueron asesinadas en Guerrero durante un enfrentamiento. Y el 17 de octubre ocurrió el desastre de Culiacán.

En este texto analizo los datos que Durazo presentó —y David Pérez Esparza actualizó— para sustentar la idea de un “punto de inflexión” al comienzo de la actual administración.

Utilizando dos métodos para remover los factores estacional e irregular de la serie de tiempo de víctimas de homicidio doloso, los resultados revelan que la tendencia de esta variable no ha tenido uno sino muchos puntos de inflexión1 desde 2015. Pero si nos concentramos en los dos últimos años hay un par de puntos de inflexión que son particularmente relevantes.

El primero de ellos ocurrió a finales de 2017. A partir de este momento el ritmo de crecimiento del número de víctimas de homicidio doloso cayó de forma progresiva y casi ininterrumpida hasta el tercer trimestre de 2018. Dicho de otra forma, la evidencia disponible contradice la afirmación de Durazo: la desaceleración del crecimiento del número de víctimas de homicidio comenzó aproximadamente un año antes que iniciara la actual administración.

El segundo punto de inflexión se dio en octubre de 2018, apenas unos meses antes de que López Obrador tomara protesta. En esta inflexión se detuvo la desaceleración y desde entonces la tendencia ha alternado períodos de crecimiento positivo y negativo dentro de un rango relativamente estable.

Gracias a esta relativa estabilidad, el número acumulado de víctimas de homicidio doloso en lo que va de 2019 es muy parecido al de 2018. Más relevante aún, los datos revelan que para cinco de los nueve meses que han transcurrido en 2019, el número de víctimas ha sido menor al del mismo mes en el año previo. Estas reducciones interanuales para los datos de un mismo mes no se habían presentado antes en el período considerado.

Concluyo el texto con una breve reflexión sobre por qué si bien estos datos son positivos para el caso de los homicidios dolosos a nivel nacional, hay buenos motivos para ser cauteloso respecto a lo que estas cifras representan para la situación general de seguridad pública de nuestro país.

El código que usé para este análisis y las gráficas que del mismo se derivan pueden ser consultados aquí.

¿Qué y cuándo cambió?

La siguiente gráfica es muy similar a la que presentó el secretario Durazo en la mañanera del 14 de octubre (página 17 de este documento), pero con datos actualizados hasta septiembre.

Replicando la lógica de la gráfica de Durazo, incluí dos líneas punteadas (una por administración) que resumen la tendencia de los datos en cada período. Estas líneas están construidas a partir de un modelo lineal que sólo considera los datos de la administración correspondiente.

Como puede verse, la pendiente de la línea punteada blanca es menor que la pendiente de la línea punteada negra. Esto indica que, hasta ahora, el crecimiento mensual del número de víctimas de homicidio doloso en la administración de Andrés Manuel López Obrador es menor que el de los últimos cuatro años de la de Enrique Peña Nieto. Esta diferencia parece ser el asidero a partir del cual Durazo planteó la hipótesis del punto de inflexión.

Aunque ilustrativa, esta gráfica tiene al menos tres problemas.2 El primero es que no toma en cuenta la estacionalidad de los datos. Es decir, puede ser que el número de víctimas de homicidio doloso aumente o disminuya en cierta época del año, todos los años. El segundo es que asume que la mejor forma para resumir la tendencia de esta variable es con un modelo lineal.

Por último, establece un corte arbitrario en los datos para calcular una línea de tendencia para cada administración. Esto último es particularmente problemático porque, además de ignorar la potencial estacionalidad de los datos, implica asumir también que el ritmo de crecimiento del número de víctimas de homicidio doloso durante los últimos meses de la administración de Peña Nieto no tuvo influencia alguna en el ritmo de crecimiento de la actual administración.

La siguiente gráfica ofrece una alternativa que atiende cada uno de los problemas recién mencionados. Mientras que la línea gris representa los valores efectivamente observados de víctimas de homicidio doloso, las líneas rojas y azul muestran la tendencia de esta variable después de haber removido los factores estacional e irregular de los datos a través de los métodos X11 y STL, respectivamente.

Las dos líneas de tendencia cuentan una historia similar, misma que puede ser dividida en tres etapas. La primera, que va de mediados de 2015 a finales de 2017, está marcada por el progresivo y acelerado crecimiento de la tendencia mensual de víctimas de homicidio; de cerca de 1,500 en los meses de junio y julio de 2015, a más de 2,500 víctimas en noviembre de 2017.

La segunda etapa comienza en el primer punto de inflexión3 registrado en los dos últimos años. Dependiendo de la línea de tendencia que se considere, este punto de inflexión ocurrió a finales de 2017 o comienzos de 2018. A partir de entonces, el ritmo de crecimiento del número de víctimas de homicidio doloso cayó de forma progresiva y casi ininterrumpida hasta septiembre de 2018. Este período —finales de 2017 al tercer trimestre de 2018— representa el lapso más extenso de desaceleración de ambas tendencias en toda la serie analizada.

La tercera etapa comenzó en octubre de 2018, cuando se registró un nuevo punto de inflexión en el que se detuvo la desaceleración. Desde entonces ambas líneas de tendencia alternan períodos de crecimiento positivo y negativo, pero siempre dentro de un rango relativamente estable que oscila entre las 2,800 y 2,900 víctimas al mes.4 Actualmente seguimos en esta etapa.

Una de las consecuencias positivas de la relativa estabilización de la tendencia mensual de víctimas de homicidio doloso en los últimos meses, es que, como muestra la siguiente gráfica, el número acumulado de víctimas hasta septiembre de 2019 es muy parecido al del mismo periodo 2018.

Si bien la cifra acumulada de 2019 es un poco mayor a la de 2018, vale la pena resaltar que la brecha entre la línea de uno y otro año es significativamente menor que la de cualquier otro par de años. Y aunque es difícil de percibir en la gráfica, la distancia entre la línea de 2019 y 2018 se ha reducido en los últimos meses. Pasó de 282 a 865 en junio, y desde entonce ha disminuido progresivamente hasta llegar a 608 en septiembre.

La siguiente gráfica ofrece un ángulo complementario a lo hasta ahora expuesto. Permite comparar el número de víctimas de homicidio doloso registrados cada mes con los del mismo mes en años previos y posteriores (p. ej., mayo de 2019 vs. mayo de 2018 vs. mayo de 2017, etc.).

La gráfica confirma una realidad terrible: entre enero de 2016 y marzo de 2019 el número de víctimas de homicidio doloso registrado en un mes fue siempre mayor al del mismo mes el año anterior. La primera vez que el número de víctimas registradas en un mes fue menor que el del mismo mes en el año previo fue en abril de 2019. Desde entonces, esto se ha repetido en otros cuatro meses (mayo, julio, agosto y septiembre), los tres últimos de forma consecutiva.

A pesar de que el conjunto de cifras recién presentado representa una señal positiva para el caso de los homicidios dolosos a nivel nacional, hay motivos de sobra para ser cautos respecto a las implicaciones de estos datos.5

Por un lado, las cifras estatales revelan que hay una enorme disparidad en la evolución del número de víctimas de homicidio doloso entre entidades. Mientras que en Baja California, Guerrero, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz el número de víctimas se ha reducido en los últimos meses, en otros estados, como Chihuahua, Hidalgo, Michoacán, Morelos y Sonora, va a la alza.

Por otro lado, los datos del Secretariado Nacional de Seguridad Pública (SNSP) indican que el número de víctimas de otros subtipos de delitos han seguido un patrón diferente al de las víctimas de homicidio doloso. De hecho, para cuando menos seis de los 15 subtipos de delitos considerados en la base de datos –entre ellos, la extorsión y el feminicidio– el número de víctimas registra una tendencia preocupantemente ascendente.

 

Sebastián Garrido
Editor de Taller de datos.


1 Técnicamente, el punto de inflexión de una función diferenciable es aquel en donde la función cambia de una concavidad convexa a cóncava, o viceversa. Esto ocurre en los puntos donde la función pasa de una pendiente creciente a una pendiente decreciente o viceversa.

2 Las gráficas publicadas por Durazo y Pérez tiene un problema adicional. En los dos casos –pero particularmente en la publicada por Pérez– la pendiente de la línea entrecortada que pretende resumir la tendencia del número mensual de víctimas de homicidios dolosos para los meses correspondientes a la actual administración, tiene una pendiente que es casi 0. De ser cierto, esto implicaría que en lo que va de la actual administración la tendencia lineal de crecimiento es virtualmente nula. Sin embargo, como muestra la gráfica de arriba, elaborada en R, este resultado (una línea virtualmente horizontal para los últimos nueve o 10 meses) es imposible de reproducir si se utiliza un modelo de regresión lineal para resumir la tendencia de los últimos meses. El resultado es el mismo incluso si igualo los rangos usados en las gráficas de Durazo y Pérez para el eje vertical. Lo mismo ocurre si se usa Excel para ello (ver también la gráfica de México Evalúa). Por sí solo, el que la pendiente haya disminuido en la actual administración ya es una buena noticia. ¿Por qué no tener el cuidado de representarla adecuadamente y así evitar fuentes innecesarias de incertidumbre y discusión?

3 Dado que los datos de las líneas de tendencia no son continuos, para determinar un punto de inflexión en las mismas calculé el cambio mensual en sus valores. Considero que hubo un punto de inflexión en aquellos meses en los que el cambio mensual dejó de crecer o disminuir.

4 Dado que la estimación de ambas tendencias se basan en un promedio móvil centrado, los valores de los primeros y últimos meses son más inciertos.

5 Vale la pena leer las observaciones que ha hecho México Evalúa en este sentido. Ver, por ejemplo, éste y éste textos.